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Así está preparando Popular la llegada de una de las mayores inmobiliarias de España

Popular no quiere dejar pasar el buen momento que vive el sector inmobiliario y ha acelerado la puesta en marcha de una inmobiliaria para sacar de su balance el ladrillo y colocar en el mercado unos 4.000 millones de euros en suelo, obras acabadas y otras en construcción.

“Dentro de las opciones que se están analizando se contempla la estructuración de una sociedad vehículo que aglutinaría una parte de dichos activos. Aún sin estar configurada ni la estructura definitiva, ni el importe, ni el perímetro, en todo caso el importe final de esta alternativa sería significativo y no se estima a día de hoy que fuese inferior a los 4.000 millones de brutos”, comunicó hace una semana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En concreto, el banco presidido por Ángel Ron está atando los últimos flecos del proyecto junto a Deutsche Bank, entidad que pondrá los activos en el mercado y de la que partió la idea de crear una inmobiliaria, y la consultora EY.

La inmobiliaria necesitará la aprobación tanto del Banco de España como de la CNMV, organismos con los que el banco se sentará en otoño para explicar la operación y conseguir el visto bueno. Si no hay sorpresas de última hora, los reguladores darán la luz verde al proyecto para que éste sea una realidad antes de que acabe el año.  

“Para permitir que una entidad saque activos de su balance y los dé de baja, se aplica la norma 23 de la Circular 4/2004 sobre normas de información financiera pública y modelos de estados financieros, que es donde se establece que para que un activo cause baja de balance, ha de producirse la transferencia sustancial de sus riesgos y beneficios”, explican a idealista/news desde el Banco de España.

Esto significa que para poder llevar a cabo la operación el banco no podrá beneficiarse en el futuro del valor que puedan generar los activos, aunque tampoco le influirán sus potenciales deterioros o pérdidas de valor.  

La exposición total al ladrillo de la entidad ronda los 30.000 millones entre activos adjudicados y préstamos morosos a promotores (la cifra más elevada de la banca), aunque según el documento que presentó a los analistas en enero, actualmente tiene disponibles para la venta 9.308 millones de euros netos en activos (14.550 millones de euros sumando provisiones).

De dicho montante, el 53% se corresponde con edificios acabados, mientras que otro 44% es suelo y el 3% restante, inmuebles en construcción. Están ubicados principalmente en Andalucía (31%), Comunidad Valenciana (12%) y Cataluña (11%), seguidas de Murcia (9%), Madrid (8%) y Galicia (7%). En cambio, en autonomías como Extremadura, Asturias, Cantabria, Navarra, País Vasco o La Rioja apenas tiene activos (ninguna de estas regiones tiene más del 2% de los activos).

De momento, la entidad tiene previsto colocar en la inmobiliaria únicamente activos (suelo y edificios), aunque no descarta traspasar a última hora algunos préstamos ligados al ladrillo. Una vez que se haya delimitado la cartera de la nueva compañía y se haya producido el traspaso, el banco alemán será el encargado de buscar inversores interesados en quedarse con la compañía.

Será entonces cuando se sepa con certeza cuántos accionistas tendrá la inmobiliaria (podría ser uno, un grupo reducido o cientos) y qué tipo de inversores serán, aunque todo apunta a que entre ellos podríamos ver inversores institucionales y de nacionalidad extranjera, gracias al acceso que tiene Deutsche Bank a mercados como el británico o el asiático, además del alemán.

Lo que sí que se conoce hasta la fecha es que será una sociedad completamente independiente del banco, puesto que busca reducir el peso del ladrillo en su balance, y que contará con un equipo gestor independiente y profesional.

Una de las mayores inmobiliarias del país

Popular no es la primera compañía que lanza una inmobiliaria. En primavera del año pasado Kutxabank traspasó su filial inmobiliaria al fondo estadounidense Lone Star, que se comprometió a invertir 1.000 millones de euros en comprar suelo y a vender en un plazo de tres años el stock de 6.000 viviendas del banco. Neinor Homes nacía, así, con el objetivo de convertirse en el mayor propietario y promotor de suelo del país.

Otro fondo americano que ha movido ficha recientemente es Värde Partners, socio de Popular en el negocio online y en el de tarjetas. Ha lanzado su propia inmobiliaria a la que ha bautizado dospuntos, que nace de la antigua estructura adquirida al grupo San José y con la intención de invertir 2.000 millones de euros durante los próximos años.

Pero los competidores más directos del proyecto serán, sin duda, dos de los gigantes inmobiliarios del momento: Colonial y el fruto de la fusión entre Metrovacesa y la socimi Merlin Properties.

Colonial posee actualmente 56 activos repartidos entre España y Francia, que suman algo más de 797.000 m2 y tienen un valor bruto de casi 7.000 millones de euros de acuerdo con los resultados presentados por la compañía a cierre del primer trimestre. La fusión de Metrovacesa y Merlin, por su parte, nacerá con una cartera de activos residenciales y terciarios sin parangón valorada en unos 9.300 millones de euros en términos brutos.

Así pues, y dependiendo de la cantidad de activos que decida traspasar finalmente Popular (la propia entidad no estima que la cesión sea inferior a 4.000 millones de euros brutos), la inmobiliaria tiene todas las papeletas para convertirse en la tercera más importante del país.