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Blackstone, el nuevo gigante inmobiliario de España, asombra con sus resultados

Stephen Schwarzman, presidente de Blackstone, y Donald Trump, presidente de EEUU
Donald Trump, presidente de EEUU; y Stephen Schwarzman, presidente de Blackstone / Gtres
Autor: Redacción

Los resultados del gigante del capital riesgo mundial Blackstone han destrozado las mejores previsiones de los analistas de Wall Street. Y lo han hecho de la mano del extraordinario crecimiento de la división inmobiliaria, la más boyante de las cuatro grandes áreas que conforman el ‘core business’ de la compañía.

Hasta el tercer trimestre del año, Blackstone ha obtenido un beneficio de algo más de 834 millones de dólares (unos 708 millones de euros), más de un 20% por encima de los resultados del mismo período del año anterior. El éxito de su negocio inmobiliario es incuestionable. Su cartera de activos inmobiliarios oporunistas se revalorizó en el tercer trimestre un 5,5%, frente al 4% de las grandes compañías cotizadas de un S&P 500 en plena ebullición.

La fotografía de los negocios de Blackstone hasta el 30 de septiembre demuestra que la pata inmobiliaria (que en España está creciendo a toda velocidad en 2017) no para de ganar protagonismo tanto en términos de rentabilidad como de peso en los ingresos de la compañía.

Con activos valorados en 111.000 millones de dólares (unos 94.200 millones de euros, nadie en el globo tiene más intereses en el sector), la división inmobiliaria ha sido la más activa en términos de venta de activos en el tercer trimestre. Dicho de otra forma, no hay una unidad más dinámica y rentable en un grupo en el que el volumen de activos crece a velocidad de vértigo.

A pesar de las ventas realizadas, el volumen de los activos de Blackstone ha crecido al ritmo más alto de los dos últimos años. Ahora, la firma presidida por Stephen Schwarzman suma 387.000 millones de dólares (en euros, unos 328.500 millones) repartidos entre las áreas de 'private equity', inmobiliario, créditos y 'hedge fund'.

La sorpresa positiva de los resultados (el beneficio de 0,69 centavos por acción de Blackstone ha superado muy de largo los 0,54 centavos esperados por los analistas que siguen la compañía) coincide con un período de hiperactividad de la firma en España donde se ha convertido en la primera inmobiliaria privada del país. Sólo el banco malo (Sareb) tiene más activos.

La compra por algo más de 630 millones de euros de la plataforma de gestión hotelera de Banco Sabadell, Hotel Investment Partners, es solo la última gran operación de compra de Blackstone en suelo español. En agosto, se hizo con el 51% de la cartera de inmuebles adjudicados y créditos dudosos de Banco Popular tras cerrar un acuerdo con Santander valorado en 5.100 millones. Así, se ha convertido al gigante estadounidense en el gran player privado del mercado nacional.

Fue en 2013 cuando Blackstone desembarco en España con la adquisición al Ayuntamiento de Madrid de 1.860 pisos de la Empresas Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS). Una operación polémica que siguen en los tribunales y que fue el pistoletazo de salida a la gran aventura española de un grupo cuyos resultados globales asombran a la comunidad inversora. La apuesta inmobiliaria es la gran responsable de un crecimiento que de momento no tiene techo y que la bolsa celebra a lo grande.