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La ‘ciudad imposible’ o cómo un grupo de adolescentes ha creado un asentamiento para personas sin hogar gracias al ‘crowdfunding’

Autor: Redacción

¿Qué puede aportar a la sociedad un grupo de ‘ni-nis’ estadounidenses que ni estudian ni trabajan? Pues mucho más de lo que a simple vista podría parecer. A través del programa Sawhorse Revolution, una ONG que trata de mostrar la dignidad que hay detrás de oficios con poco tirón entre los jóvenes como el de la carpintería, una veintena de estudiantes de secundaria que no tenía muy claro qué hacer con su vida ha creado un asentamiento para personas sin hogar. Lo han bautizado como la ‘ciudad imposible’.

El proyecto nació a partir de uno de los campamentos de ‘sin techo’ más famosos de Seattle (EEUU), Nickelsville. Se trata de una pequeña población nómada –que cambia de ubicación casi cada año– formada por tiendas de campaña y pequeñas chabolas en las que sobreviven entre basura hasta 100 ‘homeless’

Para cambiar las lamentables condiciones de vida de esas personas a las que la suerte ha dado la espalda, Sawhorse Revolution decidió acudir al ‘crowdfunding’ para financiar la construcción de las seis primeras ‘casas’ de la ‘ciudad imposible’. La respuesta sobrepasó las previsiones de la ONG: en menos de un mes consiguieron 39.154 dólares, un 122% de la cantidad solicitada.

Con la ayuda de la firmas de arquitectura Olson Kunding Architects, los propios estudiantes participaron en el diseño de las estructuras, que además de casas incluían un generador de energía solar, baños y una cocina comunitaria. En total, la primera fase del proyecto ha costado algo más de 32.000 dólares. Ya está en marcha la segunda fase.

 

Las viviendas de la ‘ciudad imposible’ tienen 4 metros de largo, 2,6 de ancho y algo más de 3 metros de alto. Todas están construidas con materiales reciclados como, por ejemplo, antiguas placas de calles de Seattle. Su peso no supera los 800 kilogramos para que puedan ser fácilmente transportadas cuando el asentamiento se mude.

Para evitar problemas, todos los residentes de la ‘ciudad imposible’ deben aceptar una serie de condiciones de convivencia que pasan por mantenerse limpios de alcohol y drogas o contribuir a la construcción y cuidado de las estructuras y zonas comunes.