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De los rascacielos a los minipisos: llegan a Nueva York las casas de 24m2

Interior de un minipiso en Manhattan / Mekko Harjo (El País)
Autor: Redacción

Nueva York inicia 2016 con una nueva alternativa habitacional. Siguiendo los pasos de urbes como San Francisco y Boston, la ciudad de los rascacielos ha abierto la puerta a los denominados miniapartamentos.

Se trata de pisos nuevos de dimensiones reducidas (entre 24 y 33 m2) que logran satisfacer la demanda de un colectivo cada vez más numeroso: los jóvenes solteros que no pueden permitirse pagar la renta mensual de una vivienda de mayor superficie. Y es que en la principal economía del planeta hasta el 28% de los hogares está formado por una sola persona.

La idea de los minipisos partió del ex alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, que un año antes de dejar su mandato inició un programa patrocinado por el departamento de desarrollo urbanístico para diseñar unas viviendas que se adaptaran a la nueva geografía de la metrópoli.

Ahora bien, el primer experimento de momento no parece cumplir las expectativas del mercado: su precio no es mucho más bajo que los de otros pisos más grandes.

En el moderno edificio Carmel Place, construido mediante módulos prefabricados y situado en el barrio de Murray Hill, la renta mensual que deberán pagar los inquilinos se sitúa entre 2.650 y 3.150 dólares (entre 2.400 y 2.880 euros, aproximadamente). La cifra se reduce hasta los 1.500 dólares (unos 1.370 euros) para aquellos arrendatarios que pueden acogerse al programa que tiene en marcha la ciudad para el acceso a una vivienda asequible.

Su coste mensual que no dista mucho del que piden estudios cercanos a Carmel Place, lo que está provocando las críticas de vecinos y concejales, que insisten en que la construcción de pisos de dimensión reducida no se traduce en ahorro.

Habrá que ver si, finalmente, los miniapartamentos 'calan' en Nueva York como lo han hecho en San Francisco y Boston, que autorizan ya este tipo de construcciones, o si seguirán los pasos de Seattle, donde las autoridades tratan de impedir con nuevas leyes su proliferación.