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La inversión inmobiliaria mundial aumentará en 300.000 millones en lo que queda de década

Autor: Redacción

Los expertos llevan años alertando de las consecuencias del rápido envejecimiento de la población mundial, aunque no todas son tan negativas como pueda parecer a priori.

Al margen de los problemas que pueda suponer para los sistemas de pensiones y el previsible aumento del gasto público, la consultora JLL cree que supondrá todo un revulsivo para la inversión inmobiliaria.

En su último informe la firma calcula que solo en lo que queda de década la inversión inmobiliaria a escala global se puede disparar un 43%, al pasar de los 700.000 millones de dólares (unos 629.000 millones de euros) registrados en 2015 a un billón de dólares (unos 900.000 millones de euros) hasta 2020.

“De cara a 2050, el número de personas con más de 55 años superará a la población mundial de 1950. Este acontecimiento demográfico tendrá un profundo efecto en las estrategias de inversión inmobiliaria y todo parece indicar que los volúmenes provenientes del capital riesgo destinado a inversiones inmobiliarias directas aumentarán en más de un 500%. Gran parte de estos flujos estarán impulsados por el aumento de las asignaciones de inversores institucionales en busca de oportunidades de mayor rendimiento”, opina David Green-Morgan, director de análisis de mercados de capitales mundiales de JLL.

La teoría de la consultora se basa en afirmar que, cuanto más mayor sea la población mundial, más se incrementarán las inversiones inmobiliarias tradicionales, entre las que se incluyen los activos vinculados a la salud, la atención a la tercera edad, las promociones residenciales, las residencias de estudiantes o la deuda inmobiliaria pública y privada.

“Prevemos que, en ausencia de oferta nueva y abundante, el capital tomará nuevas vías para lograr la exposición inmobiliaria directa que se persigue, a través de ‘joint ventures’, asociaciones, fusiones y adquisiciones u otros sectores alternativos como el de la salud, las residencias para la tercera edad y, cada vez más, el residencial”, recalca Green-Morgan.

De momento, al menos, la tendencia apunta en esa dirección. Con los tipos de interés en mínimos históricos en las principales potencias mundiales y una incertidumbre que se mantiene en la sombra, el sector inmobiliario alternativo se convierte con claridad en una oportunidad para los inversores, que ya en 2015 decidieron ir tomando posiciones.

“Las asignaciones se han disparado. En 2015 se registraron operaciones por un valor récord de 15.000 millones de libras sólo en Reino Unido (algo más de 19.000 millones de euros) lo que supone en torno a un 25% de todas las inversiones en inmuebles terciarios, frente al escaso 10% que representaba hace cinco años”, aclara JLL.

En el marco de todos esos cambios, la consultora cree que los inversores institucionales serán los que cobren mayor protagonismo, como consecuencia de las nuevas demandas de inversión de esa población cada vez más envejecida. “Se prevé que ganen cuota de mercado, que actualmente se encuentra en el 20%, y que se conviertan en los principales actores de la tendencia”, señala la consultora.

También se espera un fuerte repunte de la actividad transfronteriza, que, gracias a los flujos de capital entre las regiones, podría suponer más de la mitad de la actividad inversora de cara a 2020 al superar los 500.000 millones de dólares anuales (450.000 millones de euros).

Con estas previsiones sobre la mesa, todo apunta a que España podría tener un papel destacado en estos cambios y en el alza de las inversiones inmobiliarias. Y es que, si los vaticinios están en lo cierto, en 2050 seremos el segundo país del planeta con la mayor proporción de mayores de 65 años.