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Una de las mayores constructoras de Reino Unido se declara en bancarrota

Fuente: Carillion
Fuente: Carillion
Autor: Redacción

La bancarrota de Carillion ha supuesto un duro golpe para el sector de la construcción en Reino Unido. Y es que la compañía, con más de 200 años de historia y que ha sido una de las constructoras más potentes del país, ha iniciado el proceso de su liquidación forzosa al no poder hacer frente a sus compromisos financieros.

La compañía arrastra una deuda de más de 900 millones de libras (unos 1.000 millones de euros al cambio actual), una cantidad que representa prácticamente el 25% de su facturación anual (unos 4.000 millones de libras, que se traducen actualmente en unos 4.500 millones de euros).

Su caída no solo tiene implicaciones para el sector constructor británico, sino que también salpica al Estado. ¿El motivo? Para empezar, porque tiene en plantilla a unas 43.000 personas (de las que unas 20.000 están en Reino Unido) y porque es uno de los principales contratistas del sector público. Por ejemplo, gestiona servicios ligados al transporte, la educación y la sanidad, e incluso para el Ejército y las prisiones.

Además, es una de las empresas que se adjudicó el pasado mes de julio la instalación de la nueva línea de alta velocidad, un proyecto conocido como High Speed 2, cuya misión es mejorar las conexiones entre Londres y el norte de Inglaterra y que está valorado en unos 450 millones de libras (algo más de 500 millones de euros). El anuncio de la adjudicación coincidió con una advertencia por parte de la propia compañía de su delicada situación financiera: ya en verano comenzó a tener problemas de liquidez como consecuencia de los sobrecostes de algunos de sus contratos más importantes.

La quiebra de Carillion, a quien se le atribuye, según la Agencia EFE, la construcción de la Royal Opera House de Londres, el túnel vial del Canal de Suez y la Union Station de Toronto, también tiene consecuencias para el tejido empresarial, incluso para el español.

Por ejemplo, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento para grandes constructoras españolas como Ferrovial, ACS, FCC y Acciona, que ya están presentes en el mercado británico y podrían captar nuevos contratos en el futuro.

En cambio, podría tener un impacto negativo en las cuentas de Santander UK, la filial británica de Grupo Santander, que es uno de los principales bancos acreedores del grupo, junto con otras entidades como HSBC y RBS. Aunque se desconoce su exposición concreta a la compañía, el mercado maneja una horquilla de entre 50 y 100 millones de libras.

La bancarrota del grupo se ha precipitado esta semana, después de fracasar en su intento por conseguir una línea de financiación que le permitiera reestructurar su deuda, ya que sus acreedores no han considerado viable el plan de negocio que manejaba Carillion. Por si fuera poco, el Gobierno ha rechazado otorgarle garantías y sus acciones acumulan un desplome en bolsa superior al 90% en el último año.

La propia compañía ha pedido a la justicia que designe un liquidador para gestionar el proceso, y todo apunta a que la consultora PwC será la encargada de llevar a cabo la tarea. Se espera que en las próximas semanas se inicie la venta de los activos más importantes de su cartera, como los negocios internacionales, el traspaso de su actividad en el mercado británico y el traspaso del contrato de la línea de alta velocidad.