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Menuda faena: cómo perder una casa de 300.000 euros por una deuda de 5.000

Autor: Redacción

Una historia de enredos digna de una chirigota con epicentro en el Puerto de Santa María (Cádiz). Una heredera pierde un piso (heredada) valorada en 300.000 euros y situado en Sevilla por una deuda de 5.000 de un chalet con el Ayuntamiento de la localidad gaditana. Con la finca vendida y la deuda sin saldar, el consistorio embarga el piso de Sevilla sin conocimiento de la heredera y que subasta por 30.000 euros. Los nuevos dueños venden el piso sevillano por 165.000 euros a los inquilinos que ya pagaban un alquiler a la heredera, y a la que ahora acusan de estafa por no ser la propietaria del inmueble.

La historia se remonta a los años 90 del siglo pasado, cuando Ana (nombre ficticio) ‘dejó’ de pagar el IBI sobre un chalet que poseía en Vistahermosa entre 1994 y 2000. En 2001 recibió un requerimiento del Ayuntamiento del Puerto de Santa María para saldar la deuda. Ana aportó 1,2 millones de pesetas de la época pero solo saldó la deuda entre 1997 y 2000. Dos años después, en 2003, recurrió que la deuda de esos años anteriores había prescrito.

Sin embargo, el consistorio le respondió en 2009 que le denegaba esa prescripción por lo que ahora debería abonar en torno a 5.000 euros, que junto a recargos e intereses de demora la cifra alcanzó los 9.000 euros. Pero había un problema para poder comunicarla la decisión de la administración: Ana (volvemos a insistir, nombre ficticio) ya había fallecido en 2007.

Ese años sus herederos cumplieron todos los trámites para aceptar la herencia de su madre, que incluía además del ya conocido chalet, un piso en Sevilla valorado en 300.000 euros. Su hereda pagó todos los impuestos pero no cambió la titularidad la propiedad en Sevilla en el Registro. Lo que le ha llevado a perder finalmente el piso.

El chalet del conflicto con el Ayuntamiento gaditano se vendió al poco después sin reclamación por parte del consistorio, que para cuando quiso actuar ya no tenía por donde reclamar a la fallecida. Se fueron al registro y descubrieron que aún podía recuperar la deuda a través del piso de Sevilla.

Al Ayuntamiento del Puerto puso en marcha toda la maquinaria burocrática para conseguir subastar el piso sevillano y recuperar su deuda. Mientras, la heredera mantenía el piso alquilado y sin conocimiento alguno de las intenciones del consistorio municipal.

Tras publicar el bando en el Boletín Oficial de la Provincia, el piso fu subastado al mejor postor por apenas 30.000 euros en agosto de 2015. El Ayuntamiento recuperó su dinero con un gran negocio para los compradores, que pronto decidieron ponerlo en venta por 165.000, pese a que la heredera intentó parar la operación con una demanda sobre el litigio del inmueble.

El juez no estimo la urgencia y se concretó la venta. Los propietarios tras la subasta no tuvieron que irse muy lejos porque vendieron el piso a los inquilinos que hasta ahora estaban pagando su renta mensual a la heredera.

Ahora los inquilinos son los propietarios definitivos del piso de Sevilla y ya han denunciado a la heredada por estafa, ya que habían cobrado un alquiler por una propiedad que no era suya. Menuda faena para la heredera.