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¿Quién es Trinitario Casanova? El controvertido nuevo inversor del Edificio España

El emblemático rascacielos de Madrid vive un nuevo capítulo de su intrincado futuro con la aparición del empresario Trinitario Casanova. El propietario del ‘holding’ de empresas Baraka, condenado por un delito contra el mercado y los consumidores, tras difundir falsos rumores de una opa en el Banco Popular, y conocido en el sector inmobiliario por sus controvertidas operaciones en Murcia en pleno boom, ha firmado un contrato de exclusividad para comprar el Edificio España al grupo chino Wanda por más de 265 millones de euros.

El empresario Trinitario Casanova ha roto los pronósticos entre los inversores interesados con hacerse con el Edificio España, entre ellos la inmobiliaria Domo o los internacionales Emperador, Platinum o Hines, tras ofrecer la oferta más alta: más de 265 millones de euros, más de lo que pagó el grupo chino Wanda por el inmueble al banco Santander en 2014.

Casanova espera cerrar la operación tras el verano, tiempo suficiente para encontrar compañeros para este viaje para explotar el Edificio España en su parte hotelera, residencial y comercial. Aunque deberá seguir asumiendo las condiciones que exige el Ayuntamiento de Madrid, sobre todo, en lo referente a mantener intacta la fachada protegida del edificio.

Pero, ¿quién es Trinitario Casanova? En el pasado de este empresario e inversor inmobiliario surgen claroscuros. Afincado en Murcia, desarrolló su principal actividad al albor del boom inmobiliario en las regiones del Levante español. De su pasado se conoce bastante poco, salvo por los pelotazos urbanísticos en los que ha estado inmerso.

Durante su etapa murciana, antes de dar el salto al panorama nacional, creo el Grupo Hispania y estuvo envuelto en el Caso Zerrichera, la recalificación de unos terrenos protegidos en el municipio de Águilas (Murcia), que incluía 4.000 viviendas, hoteles de lujo y un campo de golf.

Un juez paralizó la operación en 2007 y el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Murcia se querelló contra varios políticos autonómicos y municipales por cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y negociaciones prohibidas a los funcionarios. Después de años en los tribunales, en 2014 se archivó la causa al no encontrar los indicios de delito.

La intervención de Casanova en este pelotazo pasa porque su empresa, Grupo Hispania, compró los terrenos a una cooperativa de agricultores a cambio de viviendas en la nueva urbanización y posteriormente los vendió a Inverlur, promotora de Kutxabank, por 128 millones de euros, para levantar la urbanización. Los agricultores se quedaron sin casas y la promotora sin poder levantar el proyecto.

Casanova saltó a la actualidad inmobiliaria nacional tras comprar un edificio a Bankia situado en el número 44 de la Gran Vía de Madrid por 20 millones de euros y lograr venderlo pocos meses después con 2,6 millones de ganancias al grupo estadounidense Hines. Su holding Baraka comenzó a comprar activos en Madrid. Se hizo con el parque empresarial El Olivar, en concurso de acreedores, comprando la deuda de la empresa por 35 millones de euros.También compró a Peugeot España la sede que tenía en la Avenida de los Toreros.

Fuera de Madrid, destacan la compra de un solar de 3.500 m2 en el famoso enclave marbellí de Puerto Banús para construir un edificio comercial con marcas de lujo, por el que pagó unos 20 millones. También adquirió a Alstrom su sede de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) por 60 millones, que el que el gigante en infraestructuras de energía eléctrica y transporte ferroviario mantiene en arrendamiento.

Hace apenas un mes sufrió un gran revés ante los tribunales. Un juzgado de Madrid ha condenado a Casanova a un año de prisión por un delito contra el mercado y los consumidores tras difundir falsos rumores de una opa sobre el Popular para aumentar el precio de las acciones en 2008. El fallo no implica su entrada en la cárcel, al ser una condena menor a 24 meses sin tener condenas previas, pero lo inhabilita para intervenir en el mercado financiero durante el tiempo de la condena.