Información sobre vivienda y economía

Cómo se está gestando la venta del Edificio España y por qué no tendrá nuevo dueño (al menos) hasta septiembre

El Grupo Wanda ha apretado el acelerador y ha cerrado el plazo para que los inversores interesados en comprarle el emblemático Edificio España presentaran sus ofertas. Desde ayer tiene sobre la mesa distintas alternativas. Sin embargo, los tiempos juegan en su contra ya que la operación podría estar abocada a retrasarse al menos hasta septiembre.

A pesar de que el conglomerado chino quería acelerar el proceso lo máximo posible y tener una decisión tomada antes de agosto, lo cierto es que los expertos dudan de que pueda conseguirlo. Y es que ahora empieza un proceso que suele ser costoso y no siempre se resuelve en poco tiempo.

Durante las últimas semanas el mercado ha rumoreado que varios inversores estarían dispuestos a adquirir el inmueble madrileño que costó 265 millones de euros al grupo asiático. Entre ellos están el fondo chino Fosun, el grupo filipino Emperador (que compró a Villar Mir el rascacielos Torre Espacio por 558 millones), la firma hongkonesa Platinum Estates, la aseguradora Axa y la gestora de cooperativas española Domo. Si la operación sigue los cauces habituales, lo normal es que todos ellos necesiten semanas para analizar si presentan una oferta vinculante y de qué cantidad.

La hoja de ruta no es muy diferente a la que debe llevar a cabo el comprador de una vivienda de segunda mano. Antes de formalizar la operación, el interesado en adquirir el inmueble comprueba que efectivamente existe, que el dueño es quien dice ser, que el activo está al corriente de sus pagos con la comunidad o que está libre de cargas. Y lo mismo ocurre con la venta de un activo, sobre todo de la envergadura del Edificio España.

“Ahora se abre el denominado cuaderno de ventas, que se basa principalmente en que el vendedor proporciona la documentación de la propiedad a los potenciales compradores para que puedan evaluar si les compensa seguir adelante con el proceso”, aseguran fuentes de mercado.

Por tanto, la gestora Domo y los demás interesados tendrán que revisar que los datos con los que han hecho sus previsiones se acercan a la realidad. Por ejemplo, tendrán acceso a los planos, a los m2 del inmueble o al estado de las licencias y podrán requerir al conglomerado asiático toda la información que consideren necesaria para garantizar la continuidad de su proyecto. El vendedor también desempeña un papel en este punto y es que suele reducir hasta un máximo de tres el número de potenciales compradores. Esos son los que, en su opinión, encajan mejor en la operación. 

Una vez que se han preseleccionado estas ofertas, el siguiente paso es evaluar que el proyecto que tienen en mente es completamente viable y rentable. Para ello se abre un proceso conocido como ‘due diligence’, que corre a cargo del potencial interesado y cuyo coste, que suele estar entre 300.000 euros y el millón, es a fondo perdido.

Con el fin de garantizar que el proyecto esbozado llegará a buen puerto, los interesados en adquirir el activo contratan a todo tipo de especialistas. En este caso, podríamos hablar de abogados, ingenieros, arquitectos e incluso notarios, que garantizarán que el proyecto inicial que maneja el interesado puede conseguir el retorno esperado o si es necesario hacer modificaciones.

En este punto, y basándonos en el caso del Edificio España, los expertos insisten en que el inversor puede verse obligado a cambiar parte de sus planes. “A lo mejor se da cuenta de que tiene que hacer viviendas más pequeñas de lo que pensaba o que no logrará el rendimiento que quiere si no hace un espacio comercial de lujo. Por eso las ofertas que se han hecho hasta la fecha no contienen un precio cerrado por si acaso”, agregan fuentes de mercado.

El añadido del Ayuntamiento

Por si no fuera suficiente, hay un obstáculo añadido: el verano merma la capacidad de respuesta de las Administraciones Públicas y el Ayuntamiento de Madrid es una parte directamente implicada en el proceso.

“Si no estuviera de por medio el consistorio el proceso sería mucho más fácil, porque los datos son relativamente fáciles de conseguir. Pero no es tan fácil tomar el pulso a la Administración y menos al Ayuntamiento de Madrid, que está demostrando una gran volubilidad en materia inmobiliaria. Hoy puede decir A y mañana pasar a ser B, lo que hace que cualquier operación inmobiliaria tenga un plus de riesgo país”, sostiene una firma de inversión.

De hecho, y teniendo en cuenta que el proceso se va a llevar a cabo en pleno verano, los expertos descartan que haya grandes novedades hasta septiembre. “Con las vacaciones de por medio es muy complicado hacer trámites. El Ayuntamiento prácticamente no existirá hasta principios de septiembre”, recalca.

Los expertos consultados por idealista news creen que el proceso podría incluso retrasarse hasta octubre y no descartan que el cierre definitivo de la operación se aplace hasta noviembre.