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A subasta las nueve casas de lujo propiedad de un narco en el Maresme de Barcelona

Ajuntament de Sant Vicenç de Montalt
Ajuntament de Sant Vicenç de Montalt

La promotora Brava Park, propiedad del narcotraficante Joaquín Moreno Mariñosa, empezó a construir, en 2003, en Sant Vicenç de Montalt (Barcelona), nueve viviendas valoradas en 1,8 millones de euros cada una, pero nunca las llegó a terminar. Desde 2008 las custodia su vigilante, el colombiano Gabriel Landinez, a quien no le pagaron su sueldo y permitió que las casas fueran ocupadas. Nadie paga los impuestos, ni la deuda al banco por ellas. El Ayuntamiento solicitó un proceso para que fueran subastadas y dar solución a su abandono y okupación.

Sant Vicenç de Montalt es una población costera de Barcelona, con campos de golf, próxima a uno de los puertos catalanes más transitados, Port Balís, y múltiples urbanizaciones. La promoción se levanta en una de sus urbanizaciones más privilegiadas, Balcó del Balís, en el Camí del Padró. Cada una de las casas cuenta con 800 m2, unas grandes terrazas, piscina e instalaciones domóticas. El estado avanzado de las obras hacen creer que, aparentemente están finalizadas, pero desde hace casi diez años están en un estado de semiabandono. 

Ninguna de las casas, por eso, consta de documentación que garantice el fin de las obras, ni licencias para disponer de suministros ni ser habitadas. Aun así, todos estos años no han estado vacías. Dos familias gitanas, una pareja y un hombre divorciado llegaron a okuparlas y ni siquiera ninguna de estas personas estaban empadronadas en Sant Vicenç. Los vecinos de la zona, en su mayoría familias adineradas, denunciaron la irregularidad y el Ayuntamiento se vio obligado a tomar medidas que no han sido nada fáciles.

Al tratarse de una propiedad privada, el Ayuntamiento no tenía capacidades para tirar adelante la desocupación de la viviendas. ¿La solución? Pidió al banco que cargaba la deuda de la construcción de las casas que se hiciera propietario de las fincas, pero la entidad financiera estaba en un proceso de fusión y tampoco podía asumir la titularidad. Seguía siendo la casa de Brava Park.

La promotora, según el registro mercantil, fue constituida en 2003 y dejó paralizada en 2008 las obras, a un 95% de ser finalizadas, y desde entonces se le perdió el rastro. O, al menos, no se supo nada más de su propietario, Joaquín Moreno Mariñosa, uno de los mayores importadores de cocaína en Cataluña y quien se sospecha que ande lejos de España rehaciendo su fortuna. Tampoco se conocen más promociones de Brava Park y acabó por disolverse. Solo quedó de ella el vigilante de la obra, Gabriel Landinez, el primer inquilino ilegal de esas viviendas. Se quedó sin nómina y decidió instalarse en una de las nueve casas, en la casa piloto. El resto de okupaciones ilegales se hicieron bajo el permiso de Landinez.

La deuda de la construcción de esos chalets la absorbió Sareb, su principal acreedor, aunque la propiedad seguía corriendo a cargo de la promotora y sus dueños, quienes están en paradero desconocido. El Ayuntamiento quiso que Sareb ejecutara la deuda y así se hiciera con la propiedad, un paso previo a la desocupación que fue en vano.

Por su parte, el Consistorio presentó a los Juzgados una demanda de concurso de acreedores contra la promotora. Fueron los casi 200.000 euros que la promotora debe a la administración púbica lo que le permitió emprender el concurso de acreedores, con la intención real de conseguir un cambio de titularidad de las fincas.

Después de dos años, la administración concursal ha iniciado el proceso judicial que pondrá a subasta los inmuebles y, esperan, se convoque antes de acabar agosto. Una vez se adjudique nuevo propietario, que bien podría ser la propia Sareb, puesto que sería la forma de poder recuperar el máximo valor de la deuda, se podrá emprender la rehabilitación de las viviendas para cerrar así un seguido de problemas con los vecinos que se arrastran desde 2008, entre ocupaciones ilegales, deudas, estado de abandono y dejadez.