Información sobre vivienda y economía

La reunión de inversores inmobiliarios y fondos saca a la calle a las plataformas por una vivienda digna

El Hotel Palace de Madrid se ha convertido en el epicentro empresarial del sector inmobiliario. Estos días se reunen en él los principales inversores en ladrillo de España, en un evento organizado por el GRI Club. Y es que, a estos dos días de reuniones acudirán socimis, fondos de inversión de riesgo -también apodados ‘fondos buitre’- y entidades financiera. Merlin, Kronos Homes, Goldman Sachs, Cerberus o Sareb son algunas de las firmas que se dan cita en el encuentro. Además, esta edición contará con la presencia de la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena.

El ‘leitmotiv’ del evento es que los principales ‘players’ del sector discutan y analicen las oportunidades de inversión que ofrece el inmobiliario español, algo que choca con las reivindicaciones de las plataformas que luchan por una vivienda digna.

Concretamente, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid ha convocado el #ContraforoGRI22M. Esta reivindicación consiste en una serie de actos -taller de pancartas, debates, etc.- cuyo final se fija a las 20:00 de hoy con una protesta que pretende rodear el Palace y, en cierto modo, ‘despedir’ a los inversionistas que han acudido al acto.

Una manifestante ataviada con un disfraz de buitre

Entre gritos de manifestantes y decenas de pancartas, en las cuales se pueden leer frases como “Derecho sí, especulación no”, hablamos con una de las portavoces. “Nosotros como colectivo de acceso a la vivienda tenemos que denunciar lo que está sucediendo, y lo que está pasando es que en España han aterrizado fondos buitre que están mercadeando con la vivienda”, comenta Mercedes Revuelta, activista por el derecho a la vivienda. “Ni la bolsa, ni el oro proporcionan un beneficio tan estratosférico y rápido como el que ofrece el mercado de la vivienda español. Lo saben y de eso se aprovechan”, añade.

Reivindicaciones

“Muchos edificios se han vendido a un fondo entero. Por ejemplo, el número 66 de la calle Padilla, en el barrio de Salamanca, lo compró un fondo buitre. Todos los vecinos eran inquilinos que llevaban viviendo allí 20 o 50 años y de la noche a la mañana, a través de un burofax, les avisaron de que se tenían que ir, sí o sí, aunque siempre hayan cumplido religiosamente con el alquiler. El motivo era que el fondo iba a remodelar las viviendas y venderlas más caras”, explica Revuelta. “Esto no puede ser”, lamenta.

Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid proponen:

  • Leyes del derecho a la vivienda y que impidan la especulación con el suelo y servicios básicos, regulación pública con criterio social, la paralización de ventas de Viviendas de Protección Oficial a fondos de inversión y grandes operaciones como la de Chamartín.
  • Ley contra la usura de la deuda pública y de las familias. Fin de los privilegios fiscales de las socimis.
  • Fin de los desahucios sin alternativa digna.
  • Cesión de casas vacías y ampliar el parque de vivienda pública destinada al alquiler.
  • Alquileres estables: mayor duración y precios regulados en función de ingresos, municipio, etc…

“La línea de alquileres turísticos son solo uno de los frentes de negocio de los fondos buitres. El 85% de los alojamientos para turistas de plataformas como Airbnb son de su propiedad. Además, con su enorme cartera pueden fijar precios altos y especular”, concluye la activista por una vivienda digna.