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"Los sistemas de certificación en España no reflejan realmente todo el entorno de la edificación sostenible"

Christine Lemaitre, directora General del Consejo Alemán de la Construcción Sostenible
Christine Lemaitre, directora General del Consejo Alemán de la Construcción Sostenible
Autor: Juanjo Bueno (colaborador de idealista news)

Alemania es uno de los países más sostenibles del mundo. Es un claro ejemplo de cómo la sostenibilidad es perfectamente demostrable en edificios y entornos urbanos, siempre desde una visión medioambiental, social y económica.

Recientemente, representantes del Consejo Alemán de la Construcción Sostenible (DGBN), asociación que promueve el cambio en el mercado de la construcción en todo el mundo, han estado en España con el fin de iniciar, conjuntamente con Green Building Council España (GBCe), la adaptación de su herramienta de certificación de edificios DGNB al parque inmobiliario español.

En la actualidad, la metodología DGNB tiene una cuota de mercado del 80% para nuevos edificios y más del 60% para el mercado en general. Es líder absoluto en Alemania y en toda Europa por encima de otras herramientas o sistemas para certificar edificios sostenibles como LEED o BREEAM. A fecha de diciembre de 2018, se han planificado, implementado y certificado más de 4.800 proyectos de desarrollo en aproximadamente 30 países en todo el mundo según los principios de DGNB.

Para conocer más sobre esta herramienta de certificación, que pronto estará disponible en el mercado inmobiliario español, hablamos con Christine Lemaitre, directora General del Consejo Alemán de la Construcción Sostenible, y desde 2015 presidenta de la Red Regional Europea (ERN) del World Building Council.

DGNB es, con más de 1.200 miembros, una de las entidades más grandes de Europa en construcción sostenible, ¿cómo llegaron a convertir la sostenibilidad en sinónimo de calidad?

No creo que hayamos alcanzado ese momento aún, pero es una percepción que estamos intentando establecer, ya que mucha gente todavía asocia sostenibilidad con la parte ecológica pero no se detienen a pensar demasiado en una forma holística o integral. Los aspectos ecológico y económico pueden ir de la mano. Así que ésta es en parte nuestra misión; realizar ese cambio a una visión más integral, a ese entendimiento de que un buen edificio sostenible es una construcción de gran calidad en relación a sus materiales, a su diseño y al entorno edificado.

¿Puede explicar cuál es el núcleo del sistema de certificación DGNB?

Este sistema se preocupa por los aspectos medioambientales, económicos, sociales y culturales de una forma equilibrada. En un instrumento orientado hacia el rendimiento, de manera que nosotros no fijamos cómo hacerlo, sino cómo lograrlo, dejándolo abierto para la innovación. Asimismo, es una herramienta dirigida hacia una vida útil, no para que sea una carga o un lastre para otra etapa del ciclo vital, sino para que perdure.

La filosofía principal del sistema DGNB es apoyar al profesional para encontrar la solución idónea para ese edificio y su ubicación, y tener libertad a la hora de diseñar sin ser demasiado estrictos e inflexibles. De una manera u otra DGNB equilibra el proyecto.

La herramienta DGNB ha cumplido diez años. ¿Qué cambios considera importantes en su aceptación por parte de la sociedad y los distintos sectores de la construcción?

Creo que llevamos una evolución muy dinámica del sistema; en general, cada dos o tres años sacamos una nueva versión.

Nuestra concepción clave es aprender a ver qué funciona en la certificación e introducirlo en la siguiente versión. De este modo, cuando empezamos teníamos más de 50 criterios, ahora sólo 36; estamos esforzándonos en reducir el sistema, centrándolo en los temas relevantes, como es la economía circular, que introdujimos hace un año. Así, damos cabida a la innovación.

Uno de nuestros grandes objetivos es cómo adecuar el sistema dentro del proceso del mismo diseño y cómo distribuir la responsabilidad en cuanto al proceso de certificación, que no sólo sea para el auditor, sino que también formen parte los arquitectos, como los ingenieros, la empresa constructora, etc.

En este sentido, apoyamos a compañías que desean cambiar su estándar de construcción a un modelo sostenible usando el sistema DGNB.

Teniendo en cuenta vuestra experiencia a la hora de poner en marcha DGNB en otros países, ¿cuál cree que será la tarea principal que se deberá llevar a cabo a la hora de implementarlo en España? ¿Dónde ve que puedan aparecer las dificultades?

Desde una perspectiva de mercado, somos conscientes de que España ya es un país muy desarrollado. Es un punto de partida diferente a otros mercados como el chino, por ejemplo.

Por ese motivo, nos centramos más bien en la comunicación dentro del mismo mercado, a explicarle cuáles son los beneficios de un proceso para mejorar la construcción desde el inicio hasta el final.

En base a nuestra experiencia, las dificultades se reducen a ciertos temas o criterios, los cuales reflejan el tipo de cultura o normativa en cuanto a la construcción de dicho país; por tanto, a veces se trata sólo de un problema de disponibilidad que podría ralentizar la implementación del sistema.

Además, se parte desde una base, que es el sistema europeo; esto es, en lo que respecta a la filosofía de diseño los temas que nos conciernen no son tan diferentes en Alemania, Dinamarca o España. 

Se sabe que en el mercado español BREEAM y LEED están muy arraigados, ¿cree que el mercado inmobiliario en España recibirá un sistema de certificación como tercer instrumento de calificación internacional? ¿Cuáles son sus expectativas en cuanto a convertirse en la certificación dominante como ya lo son en Alemania?

No creo que se trate de ser el sistema dominante; nuestro objetivo es adaptar, junto al GBCe, el sistema, de manera que un alto porcentaje del mercado acepte y entienda que es una herramienta de diseño.

Ahora mismo los sistemas internacionales existentes en el mercado español no reflejan realmente todo el entorno de la construcción; hay empresas y varios tipos de construcciones muy centradas en obtener una certificación internacional que no está adaptada al mercado. Lo que nos gustaría ver, como ya es una realidad en Alemania, es que juntos satisfagamos a un mayor número de partícipes, ciudadanos, políticos, etc.

El marco de referencia global hoy en día son los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). ¿Está DGNB adecuándose a los mismos, especialmente al edificio sostenible ODS 11?

 En nuestro catálogo más reciente hemos enlazado los ODS a cada uno de los criterios; hay enlaces más fuertes que otros, pero al fin y al cabo se pueden ver muchas conexiones a los ODS. La mitad de los objetivos están unidos a nuestro esquema, por lo que esto representa una base excelente para la comunicación, por ejemplo a la hora de informar sobre la contribución del edificio.

¿Cómo se está posicionando DGNB con respecto al hecho de que en Europa existe una realidad en lo que respecta a rehabilitación al tiempo que todavía hay una fuerte actividad en nueva construcción? ¿Cómo está abordando DGNB esta doble realidad?

Tenemos que acceder el mercado de la renovación desde una posición de conocimiento de los edificios. Ese es el motivo por el cual estamos llevando a cabo seguimientos, además de un plan de actuación climático, con la idea de saber qué hacer con el edificio hasta 2050. Con estos componentes, la rehabilitación se hace más transparente en cuanto a los objetivos a lograr.

Europa ha impuesto a todos los países que definan cuál es el edificio cuyo consumo de energía es casi nulo. ¿Cómo se relaciona este tema con el sistema de certificación DGNB?

Estamos justo ahora en el proceso de desarrollo de un marco de referencia para definir edificaciones neutras en carbono en distritos urbanos, el cual ofreceremos al mercado básicamente como una orientación gratuita. Esto se pondrá en marcha en todos nuestros sistemas de certificación. Adicionalmente, introduciremos un galardón, además de la certificación DGNB, para mostrar aquellos edificios positivos para el clima.

El debate principal que está teniendo lugar ahora mismo en Bruselas, e imagino que en todos los países, es sobre qué se puede hacer para prevenir o ralentizar el cambio. Qué se puede hacer con las construcciones es siempre un tema de discusión, aunque en realidad ya estamos construyendo buenos edificios.