Información sobre vivienda y economía

Cómo afronta España el reto de la neutralidad energética en vivienda, explicado por el Gobierno

Autor: Redacción

La lucha contra el cambio climático ha acaparado la atención de conferencias, foros de debate y reuniones de primer nivel en los últimos años, y ya hay un plan mundial para hacerle frente.

La Unión Europea ha diseñado unos objetivos que pretenden conseguir la bautizada neutralidad energética en 2050, lo que significa que debe no se puede emitir carbono a partir de entonces.

Se trata de una meta vinculante para todos los Estados miembros y tiene al sector inmobiliario entre sus principales puntas de lanza. ¿El motivo? Se estima que es necesario rehabilitar más de 220 millones de viviendas y que cada año se deben invertir cerca de 180.000 millones de euros entre el sector público y privado para que el mercado residencial cumpla los objetivos marcados.

¿Y cómo está afrontando España este reto? ¿Es obligatorio llevar a cabo las reformas a título particular? ¿Van a ponerse en marcha ayudas? ¿Hay tiempo material para cumplir el plan previsto? Luis Vega Catalán, subdirector general de Arquitectura y Edificación de la Secretaría General de Vivienda del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana,  antiguo Ministerio de Fomento, desgrana en idealista/news las claves de la hoja de ruta del Gobierno en esta materia.

1. Qué se ha hecho hasta ahora

Lo primero que se debe tener en cuenta es que, en lo referente a rehabilitación es necesario actuar de forma simultánea e integrada en tres ejes de acción fundamentales:

·         Legal y reglamentario

·         Financiación e incentivos

·         Comunicación, capacitación y profesionalización

En todos ellos se han desarrollado actuaciones en los últimos años. En lo relativo a cuestiones legales y reglamentarias, cabe destacar la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbana (LRRRU), que definió un nuevo marco legal para esta actividad, eliminando barreras que impedían su desarrollo y posibilitando medidas para hacer viable económicamente este tipo de actuaciones.

Asimismo, las modificaciones introducidas en el Código Técnico de la Edificación (CTE), a través de la citada ley, definen un marco más flexible para el desarrollo de esta actividad. También convendría destacar las múltiples actuaciones llevadas a cabo en la misma línea por comunidades autónomas y ayuntamientos. Dentro de estas últimas puede mencionarse el desarrollo por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) de las llamadas ‘ordenanzas tipo’ para facilitar la implementación del nuevo marco legal en el ámbito municipal.

En el ámbito de la financiación, que es una de las principales barreras para el desarrollo de la rehabilitación, hay que desatacar las políticas de incentivos y ayudas desarrolladas por la Administración. El Plan Estatal de Ayudas del Ministerio de Fomento, que se ha redirigido tras la aprobación de la LRRRU hacia la rehabilitación del parque edificado, o los diferentes Programas de Ayuda para la Rehabilitación de Edificios Existentes (PAREER) lanzados por el Ministerio de Energía (actualmente Ministerio para la Transición Ecológica, MITECO). También desde el sector financiero se han instrumentado diferentes modelos de financiación que den una respuesta específica a este sector de actividad.

Y, por último, en lo relativo a comunicación, capacitación y profesionalización, se ha desarrollado una amplia actividad tendente a la sensibilización y concienciación de la ciudadanía sobre la importancia de rehabilitar sus edificios para mejorar su comportamiento energético, para avanzar hacia ese parque desacarbonizado que se pretende para 2050, pero también para hacer menos vulnerables a las familias frente a las crisis energéticas que pudieran producirse.

También era y es importante la capacitación de nuestros profesionales ante el reto de la descarbonización del parque, ya que es necesario plantear nuevas estrategias y soluciones. Muchas han sido las actividades desarrolladas en esta materia, pero posiblemente convenga destacar los Congresos sobre Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo (EECN) que periódicamente hemos organizado, conjuntamente con el Grupo Tecmared, y que han servido como foro de reflexión y encuentro de todo el sector, y que han permitido analizar diferentes formas de alcanzar una mayor eficiencia energética de nuestro parque edificado.  

Todo ello está dentro de la ‘Estrategia a largo plazo para la Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación en España’ (ERESEE) que se puso en marcha en 2014. Se trata de un plan que está sometido a revisiones periódicas y que incluye la participación de diferentes agentes y Administraciones.

2. Qué pasos se van a dar en un futuro inmediato 

La renovación de nuestro parque edificado es una carrera de largo recorrido que debe estar caracterizada por la continuidad. Por ello, lo que debe hacerse es seguir avanzando sobre la ruta que ya definió la ERESEE en 2014 y que, por múltiples cuestiones, buena parte de las cuales ya fueron analizadas en la revisión de 2017, no han logrado conseguir las tasas de renovación necesarias para alcanzar los objetivos fijados a medio y largo plazo.

Uno de los elementos fundamentales debe ser el desarrollo de un Plan de rehabilitación y regeneración urbana que permita tanto coordinar las diferentes iniciativas que esta materia se realizan a nivel estatal, como generar un marco global que permita el acceso de inversión privada, convirtiendo las ayudas estatales en palanca capaz de movilizar las inversiones necesarias para alcanzar esas 300.000 viviendas/año que se prevén en 2030 según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Este es el esquema previsto y el calendario que contempla dicho plan:

IDAE
IDAE
Además, también es necesario que se desarrollen modelos de financiación específicos, que se estudien modelos de fiscalidad verde que fomenten la rehabilitación sostenible de nuestro parque edificado, y por supuesto, la concienciación del usuario, que es quien en último término debe tomar la decisión de intervenir sobre su vivienda.

3. En qué punto está el parque residencial en España

Lo primero que cabría indicar es que el parque edificado español es bastante deficitario en términos energéticos. Según los datos del último Censo del INE (referente a 2011), el 55% del parque de viviendas principales es anterior a la primera normativa estatal que estableció exigencias reglamentarias en materia energética, la Norma Básica de Edificación NBE CT 79 y el 95% anterior al Código Técnico de la Edificación (CTE), que se aprobó en septiembre de 2006 y que traspuso la Directiva europea 2002/91/CE relativa a la eficiencia energética de los edificios (modificada posteriormente en 2010 y en 2018).

Todo ello justifica que el consumo de energía final del sector de la edificación fuera en 2017 un 30% del consumo total de energía en España, correspondiéndole un 18% al sector vivienda y 12% al sector terciario. En términos de emisiones, también el sector edificación tiene mucho impacto actualmente. En 2017, nuestro sector supuso el 8% del total de las emisiones del inventario de gases de efecto invernadero de España y el 14% de las emisiones totales en difusos.

Al margen de los aspectos medioambientales, nuestro parque también presenta carencias importantes en relación con la habitabilidad y la accesibilidad. Por ejemplo, la mayoría de los edificios del parque son anteriores a la Norma Básica de condiciones acústicas y presentan problemas importantes en cuanto a su protección frente al ruido, como ponen de manifiesto las encuestas sobre satisfacción de los usuarios con sus viviendas. Asimismo, en lo relativo a accesibilidad, aproximadamente un 40% de los edificios de 4 o más plantas carece de ascensor, salva-escaleras o rampas que faciliten el acceso a sus usuarios.

Por todo ello, es necesario que los procesos de rehabilitación incidan de forma integral sobre el edificio, abarcando tanto la eficiencia energética, como la seguridad, la habitabilidad o la accesibilidad, con independencia de cuál haya podido ser el detonante de la intervención.

En cuanto a los costes asociados a la mejora energética de un edificio, estos son muy variables, ya que dependen tanto de la zona climática en que se encuentre o su orientación, como de la tipología (vivienda unifamiliar -aislada, adosada o pareada-, vivienda en bloque -en sus diferentes configuraciones-) o las características constructivas del mismo. Asimismo, dependerá del grado de profundidad de la intervención.

4. Cuáles son los objetivos intermedios de 2030 y 2040

La Unión Europea se ha fijado objetivos para reducir progresivamente las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. Para 2030, los objetivos fijados son que al menos haya una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a 1990, que al menos haya un 32% de cuota de energías renovables y que al menos logremos un 32,5% de mejora de la eficiencia energética. Actualmente, se está terminando de elaborar, por el Ministerio para la Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que ha definido para España unos objetivos más ambiciosos que los que se derivarían del marco europeo. Estos objetivos son a nivel global, referidos al conjunto de la economía e incluyendo todos los sectores.

En lo relativo al sector de la edificación, los objetivos fijados inicialmente en el PNIEC para el periodo 2021-2030, y con los que se trabaja en la ERESEE, se resumen en una reducción de la energía, para lo que será necesario, entre otras cosas, intervenir en 1,2 millones de viviendas durante estos 10 años y cambiar del orden de 300.000 instalaciones de climatización al año, por equipos más eficientes y menos contaminantes.

5. ¿Hay tiempo para cumplir los objetivos?

Resulta evidente que los objetivos son ambiciosos, pero a la vez necesarios si queremos alcanzar la meta final de una economía descarbonizada en 2050. Intervenir en una media de 120.000 viviendas por año, durante los próximos 10 años, partiendo de las cifras actuales y alcanzando unos niveles de profundidad en las intervenciones, como se requiere, supondrán un esfuerzo muy importante, que puede conseguirse se somos capaces de incrementar la escala en este tipo de intervenciones y generar un mercado capaz de dar respuesta a estas necesidades. Se puede decir que hay tiempo material, pero es necesario que se realicen las políticas adecuadas con carácter inmediato.

6. Qué tipo de ayudas se están planteando para incentivar las reformas

Lo primero, sobre lo que ya se está trabajando, es en definir un Plan de Rehabilitación global e integrado, implicando a todos los Ministerios, que permita orientar las ayudas directas e indirectas (de tipo financiero) hacia aquellas intervenciones que posibiliten la consecución de los objetivos energéticos y medioambientales que se definirán en la próxima revisión de la ERESEE. Estas ayudas deben además diseñarse de forma que actúen como palanca para la entrada de la financiación privada. Además, y habida cuenta de la necesidad de territorializar en las CCAA los fondos destinados a vivienda, conforme a régimen competencial actual, es necesario coordinar adecuadamente nuestros Plan de ayudas con los que se establezcan por las entidades autonómicas y locales. Además de esto, se están analizando otros tipos de incentivos fiscales, tanto a nivel estatal (IRPF, IVA, …) como local (IBI, Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras -ICIO-, …), que favorezcan este tipo de intervenciones.

7. ¿Es obligatorio cumplir con estos objetivos?

La mayoría de los objetivos a los que nos hemos referidos, tanto a nivel europeo como nacional, tienen carácter vinculante y deben ser cumplidos en los plazos establecidos. Su incumplimiento, al margen de las posibles sanciones que pudieran derivarse (multas o imposibilidad de obtener fondos europeos, por ejemplo) sería una muy mala noticia para España, ya que significaría que no estaríamos consiguiendo la transformación hacia una economía descarbonizada, competitiva y justa, lo que nos situaría en una posición de futuro débil frente al resto de economías europeas. En definitiva, las obligaciones derivadas del nuevo marco europeo deben asumirse como un objetivo nacional prioritario. 

8. Qué deben tener en cuenta ciudadanos y comunidades de vecinos si van a hacer una rehabilitación

Cualquier reforma que se acometa en un edificio debiera realizarse valorando todas las posibilidades de mejora de las prestaciones del mismo, y lógicamente de los costes asociados a la misma, con independencia de cuál haya sido el hecho que la haya motivado. En muchas ocasiones hay sinergias que no se tienen en cuenta y que nos llevan hacia reformas inadecuadas o poco eficientes.

Por ejemplo, cuando por motivos de conservación nos vemos obligados a reparar la fachada, tenemos que instalar andamios y realizar una serie de obras, y este es un momento propicio para mejorar el aislamiento de la envolvente térmica, ya que el incremento de coste es bastante reducido con respecto al coste de la intervención inicialmente prevista. También este puede ser un buen momento para mejorar las condiciones acústicas frente al ruido exterior, que es una de las quejas más habituales de los usuarios. Si además tenemos en cuenta que las intervenciones sobre la envolvente del edificio se realizan cada 30 años o más, es muy importante que aprovechemos este momento para realizar una reforma en profundidad del edificio.

Si las reformas que se realicen sobre el edificio son las adecuadas se puede conseguir, al margen de una mejora sustantiva de las condiciones de habitabilidad y confort para los usuarios, una reducción considerable de los consumos energéticos del edificio, lo que en definitiva se transforma en un incremento de valor objetivo del mismo.

También es importante saber que si la secuencia de intervenciones a la hora de realizar una reforma en un edificio es la adecuada se optimizan los costes y se mejoran los rendimientos.

Siempre que se vaya a intervenir sobre un edificio, sobre todo en las zonas climatológicamente más frías, es muy conveniente mejorar antes la envolvente del inmueble (incrementar su aislamiento, cambiar sus ventanas por otras de mayor calidad, reducir los puentes térmicos,) que realizar un cambio de las instalaciones. De esta forma el edificio requerirá menos energía y eso permitirá reducir el tamaño de las instalaciones, además de hacernos menos vulnerables a las posibles variaciones en el precio de los combustibles.

También es interesante plantear las reformas de forma escalonada y secuencial, de forma que no supongan una inversión que sea inasumible. En este caso, como decíamos antes, es necesario definir adecuadamente la secuencia de intervenciones.

En cualquier caso, antes de realizar una reforma es conveniente que analicemos el edificio y determinemos su potencial de mejora, y para ello es conveniente realizar previamente la certificación energética del edificio, o una auditoria energética del mismo, que nos permitan conocer las posibilidades de intervención, las mejoras esperables y los costes y retornos asociados.

9. Cómo se va a articular y financiar la adecuación de los edificios públicos

La Directiva europea 2012/27/UE de eficiencia energética estableció la obligación de que la Administración Central renovara al menos un 3% de la superficie inventariada, adaptándola a los requisitos de eficiencia energética establecidos a nivel reglamentario.

El objetivo no era solo renovar completamente el parque antes de 2050, sino ejercer una labor ejemplarizante hacia la sociedad. Esta renovación obligatoria del parque se inició en el año 2014, conforme a lo establecido en la Directiva, y se ha venido realizando durante los últimos años, aunque este proceso no ha estado exento de dificultades. Es cierto que el proceso de concentración de personal llevado a cabo en los últimos años y que ha reducido considerablemente la superficie climatizada usada por la Administración Central ha servido para cumplir con estos objetivos y que a partir de ahora habrá que redoblar los esfuerzos en la rehabilitación energética del parque. Para ello, se piensa desarrollar un Plan Estatal que permita optimizar los recursos y orientarlos hacia aquellas intervenciones que supongan un mayor ahorro energético. Por otro lado, tal como se establece en el borrador del PNIEC, es necesario extender esta dinámica de renovación del parque de la Administración Central al resto de Administraciones, comunidades autónomas y ayuntamientos, que tienen también un parque de edificios muy importante y también bastante ineficiente, desde un punto de vista energético.

También sería importante que esa reforma del parque no se limitara a los aspectos energéticos, sino que, dada su labor ejemplarizante, intentara dar un paso más hacia una edificación sostenible, incluyendo aspectos relacionados con el uso de agua, las condiciones de salubridad, la gestión de residuos o la mejora de la accesibilidad, y que integrara los principios de la economía circular en sus procedimientos de gestión y uso del edificio.