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Cada año se quedan sin adjudicar a los herederos 100 millones de euros en propiedades

Ese patrimonio acaba generalmente en manos de la Administración Pública

Gtres
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Autor: Redacción

Cada año se 'pierden' muchas herencias inmobiliarias. Ejercicio tras ejercicio se quedan sin adjudicar a los herederos legístimos cerca de 100 millones de euros en propiedades en nuestro país, y más de 1.000 millones de euros en toda Europa. 

Esas son las cifras que maneja Coutot-Roehrig, el único operador de genealogía sucesoria certificado en España, una figura que surgió en París a finales del siglo XIX.

La compañía asegura que ese patrimonio que se queda sin adjudicar suele ir a parar a la Administración Pública (generalmente a la Dirección General de Patrimonio del Estado, que depende del Ministerio de Hacienda, aunque algunas comunidades autonómicas se rigen por su propia normativa, como País Vasco, Galicia, Navarra, Aragón y Cataluña). 

Según los datos del Consejo General del Notariado recopilados por la compañía, un 40% de los españoles fallece sin haber otorgado testamento y, del total de estas herencias (conocidas como 'ab intestato'), el testamento acabará siendo nulo o ineficaz al no conocerse los herederos legítimos en un porcentaje estimado entre el 10% y el 15% de los casos.

"A estas masas hereditarias, que provienen de fallecimientos de españoles y extranjeros en nuestro país, hay que sumar las de españoles residentes en el extranjero y las de las generaciones posteriores, nacidas en el extranjero, que ahí fallecen y cuyos padres o abuelos eran naturales de España. Sumando todo esto, el valor en conjunto de las herencias sube sensiblemente y, con él, la dificultad para hallar a las personas que legítimamente tienen derecho a su propiedad", sostienen desde Coutot-Roehrig. 

"Se trata de situaciones más habituales de lo que se podría pensar, pues a raíz de las fuertes olas migratorias internas y externas que ha experimentado el país, en el transcurso del pasado siglo, no son pocos los casos de descendencia ilegítima o incluso casos de bigamia", recalcan desde el operador galo, que lleva afincado en España desde 2012.

Cómo trabaja un genealogista sucesorio

Su misión es buscar a los herederos de un fallecido, aunque también incluye la liquidación de la herencia. Para encontrarlos, usan información proporcionada por un profesional (abogados, administradores de fincas, Administraciones Públicas, notarios…), y siempre que haya una prueba objetiva de fallecimiento. De media, tardan unos 240 días en encontrar a los herederos. 

Según explican desde Coutot-Roehrig, un genealogista profesional ofrece referencias objetivas y verificables fácilmente a través de fuentes fiables como, por ejemplo, el Registro Mercantil. Asimismo, prepara un contrato de mandato que debe firmar el destinatario de la herencia. 

Llegados a este punto, conviene saber que existen diferentes tipos de aceptación de bienes: la "aceptación pura y simple", que incluye los bienes, las deudas y las respobsabilidades; y la “aceptación a beneficio de inventario”, la opción por la que "una compañía seria de genealogía sucesoria optará por defecto para evitar gravar la responsabilidad de las deudas de la masa hereditaria sobre la persona llamada a percibirla", aclaran desde el operador. 

Además, el buscador de herederos también se encarga de gestionar el pago de impuestos (particularmente, Sucesiones y Donaciones), adelantando los gastos para que el destinatario reciba el neto de la masa a heredar.

La empresa cobra unos honorarios por todo este proceso (se incluyen en una cláusula ad hoc del contrato de mandato y que suele ser un fijo más un variable, o un variable porcentual sobre la masa hereditaria), que se pagan sólo cuando la operación se haya ultimado y siempre que la sucesión se haya realizado con éxito para el heredero. "Nunca antes o durante el proceso de liquidación, y nunca si el heredero no percibe su herencia, en cuyo caso quedaría exento de asumir gastos de ningún tipo relativos a la operación", aclaran desde la compañía.