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Luis Manzano
Luis Manzano

Fermín Vázquez, arquitecto y fundador del estudio b720, explica a idealista/news el proyecto Renazca que pretende rediseñar el centro financiero de Madrid. Su compañía, junto con otras dos firmas internacionales serán las encargadas de otorgar un nuevo aspecto a esta zona de la capital. “Nuestro objetivo es que se convierta en un ejemplo de cómo tiene que ser el espacio público del siglo XXI”, afirma. Además, el arquitecto también nos habla de otros proyectos como la estación de trenes de La Sagrera (Barcelona), dos edificios de ‘coliving’ y un edificio de oficinas que están muy cerca de entregar en Manoteras (Madrid).

¿Qué proyectos tienen ahora mismo en cartera?

Quizá el más llamativo es la transformación del espacio de Azca en Madrid, que es una apuesta por un urbanismo diferente y una necesidad de espacio público madrileño. En la capital estamos terminando también un edificio de oficinas (Polaris) en Manoteras y trabajamos en el diseño de la nueva sede de Simon, la multinacional de material eléctrico. En Barcelona trabajamos en un gran proyecto hotelero, en unas viviendas de 'coliving' en Hospitalet y en la nueva estación de trenes de alta velocidad de la Sagrera. También miramos al extranjero donde tenemos un par de proyectos muy cerca de convertirse en realidad.

¿Qué nos puede contar del proyecto Renazca?

El objetivo compartido con los con el cliente es mejorar el espacio público. Es un momento clave para hacer nuestras ciudades de una manera completamente diferente y cambiar el urbanismo de los años 60 y 70, que creía en cierto tipo de ciudad muy tecnificada y muy especializada con los peatones por un lado y los coches por otro. El problema es que en Azca este urbanismo ni siquiera estuvo bien ejecutado, porque el proyecto no era ni mucho menos lo que vemos hoy. Entonces, entre esta mala ejecución y la degradación de la zona con el tiempo nos encontramos con un centro financiero en una capital europea que no está a la altura de la demanda. Ahora tenemos la ocasión de convertirlo en ejemplo de lo que debe ser el nuevo espacio público: compartido, vegetal, naturalizado, inclusivo, muy utilizado y sostenible, que no suponga una carga energética de recursos.

¿Cómo pretenden conseguir este nuevo urbanismo en este proyecto?

La propuesta con la que ganamos el concurso lo que añade es, para empezar, muchísima más vegetación (menos cemento y más plantas), pero también buscamos un espacio muchísimo más utilizado, es decir, ‘activado’ todos los días de la semana. Buscamos que el proyecto facilite la comunicación entre las distintas partes de la ciudad en las que se inserta, porque ahora mismo es un nodo de conexión entre cuatro zonas distintas, que parece más un obstáculo o un lugar disuasorio. De hecho, este espacio parece una frontera, que uno no se atreve a traspasar si no lo conoce bien.

¿Cuándo será una realidad el proyecto?

Me consta que es un proyecto en el que el procedimiento tiene una gran complejidad jurídica y administrativa. Ahora estamos trabajando en el desarrollo de la propuesta, que tiene muchos componentes prácticos y físicos de alta muy difíciles.

¿Habrá una relación entre Madrid Nuevo Norte y Renazca?

Sin duda que habrá una relación entre Azca como centro financiero actual y el futuro nuevo centro financiero al norte de la ciudad, sobre todo gracias al otro gran ‘río’ de Madrid que es la Castellana. Además será un gran avance para conseguir el objetivo de la ciudad en 15 minutos, que también persiguen otras grandes capitales europeas como París. Por este motivo es importante que existan varios centros financieros o de actividades terciarias como puede ser el nuevo Azca y Madrid Nuevo Norte.

También se ha presentado al concurso para remodelar la estación de Chamartín. ¿Qué nos pueden contar al respecto?

En estos momentos hay 10 finalistas. La verdad es que es una gran oportunidad de rediseñar una parte muy importante de la capital: un nodo de comunicaciones avanzado como es el tren de alta velocidad, perfectamente integrado, con una red excelente de metro y Cercanías. Es una gran responsabilidad para Madrid que esto se ejecute bien, porque abre la posibilidad a un urbanismo más pensando en las personas para conseguir una vida donde todo esté relativamente cerca.

¿Cree que Madrid es la que más posibilidades de cambio tiene de las grandes ciudades europeas?

Si, creo que Madrid tiene una oportunidad extraordinaria en estos momentos. Es curioso porque Madrid nunca ha querido ser extraordinaria y eso es lo que la hace extraordinaria. Eso sí, habría que elevar el nivel de reflexión sobre el espacio urbano de la ciudad, porque Madrid tiene hoy partes que parecen de las mejores ciudades del mundo y en cambio hay otras que podrían ser de las peores. Ese desequilibrio es lo que Madrid tiene que abordar y operaciones como la del norte de la capital puede ayudar.

¿Qué nos puede contar sobre el proyecto de la estación de la Sagrera?

Se trata de un proyecto de una complejidad enorme y también de una grandísima responsabilidad, porque está en la intersección entre dos barrios de la ciudad que quedan muy desconectados por las vías. Romper esas barreras que no solamente está por la infraestructura de transporte, sino físicamente, por un gran desnivel, es un reto muy importante. La cubrición de las vías da la oportunidad de generar un verdadero parque lineal que conecte muchos barrios de la ciudad, no solo entre sí, sino también con el resto.

¿En qué punto se encuentra el proyecto?

Está en ejecución.

¿Qué porcentaje de proyectos de cada sector (residencial, oficinas, ‘retail’…) tienen en cartera?

Intentamos que sea equilibrado. Somos conscientes de que la especialización suele ser útil, pero creo que afortunadamente tenemos experiencia considerable en casi todos los campos. En este sentido, tenemos encargos en el sector de la vivienda, las oficinas, infraestructuras… Además, también tenemos un equilibrio con respecto al tipo de cliente: del sector privado y del sector púbico. Con respecto a la ubicación, la realidad es que ahora tenemos una cartera importante de proyectos que están fuera de las sedes de nuestras oficinas en Madrid y en Barcelona. La verdad es que nos interesa la diversidad.

¿Qué nos puede contar sobre el ‘coliving’?

Ahora mismo es más una aspiración que una realidad, porque además, dependiendo de las ciudades, la normativa no acaba de encajar con la tipología de estos activos. Pero lo cierto es que hay una aspiración a compartir experiencias y además me parece sensato desde el punto de vista de la utilización de recursos, porque ¿necesitamos todos una lavadora, un horno…? Las ordenanzas deberían de incentivar que existan espacios compartidos, razonables para no multiplicar consumos energéticos, recursos y también ayudar a que la gente construya más comunidad. De hecho, en Europa es un modelo que está funcionando muy bien.

¿Cómo deberían de usarse los fondos europeos para la recuperación en el sector inmobiliario?

Debería de enfocarse en el concepto de reutilizar y acondicionar los comportamientos energéticos de nuestros edificios. Hacer que los inmuebles (nuevos y existentes) consuman mucha menos energía de lo que lo hacen ahora. Creo que es esencial también, por supuesto, hacer que la movilidad en las ciudades también consuma menos recursos y facilite la vida de las personas.

¿Cuál es el proyecto que tenéis más cerca de entregar?

El que está ya a punto es el edificio Polaris Nord, un edificio de oficinas que es un buen ejemplo de un inmueble al que se le ha respetado parte de la estructura para construir un nuevo edificio muy eficiente. Además, el activo tiene otra cosa que me parece muy interesante: la dotación de espacios abiertos. El edificio no solamente es oficina interior, sino que también cuenta con muchos espacios exteriores en los que se va a poder trabajar. La idea es facilitar y proporcionar espacios de trabajo flexibles y naturalizados.

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