Con los termómetros todavía disparados nos gustan las propuestas de construcción como la que abordamos en este artículo, la de Naturvillan, una constructora sueca que plantea construir casas con huella ecológica muy baja y un diseño de lo más insólito: en forma de invernadero.
Las casas, realizadas en materiales ecológicos, constan de cubiertas climáticas protectoras, riego automático y sistemas de ciclo ecológico que devuelven, por ejemplo, los nutrientes de las aguas residuales a las plantas del jardín interior. Las casas además son autónomas en lo que a energía se refiere, porque cuentan con paneles solares en su estructura que les permite tener electricidad, calefacción y agua caliente.
La empresa propone cuatro modelos: mini, midi, maxi y atri. La primera tiene una superficie de 100 m2 construidos, 55 de los cuales son para la vivienda propiamente dicha (es idónea para 1 o 2 personas). El modelo midi dispone de 100 m2 de vivienda y unos 210 m2 con el jardín, es adecuada para un máximo de 4 personas. El modelo maxi son 135 m2 de vivienda y la villa Atri, por su parte, cuenta con 125 m2. En la decoración interior, con todo lujo de detalles, predomina la madera y techos altos, lo que le da aún más amplitud al espacio.
Evidentemente podrías pensar que vivir en una vivienda con tanta cristalera podría generar un efecto invernadero en los distintos espacios interiores, pero no es así: todo está pensando para que la casa se adapte al entorno y a las temperaturas exteriores. Y con la ventaja de que tus propios tomates y lechugas crecerán al lado de la cocina, justo en tu huerto: sacar la mano y cogerlos.
¿El hándicap? Pues de momento, el precio: Atri se vende por 850.000 euros. Casas altas inspiradas en las coníferas para ahorros también altos, sin duda.
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