Históricamente, los europeos han ahorrado una mayor proporción de sus ingresos si se compara con los hogares estadounidenses. Sin embargo, debido a una combinación de generosos sistemas de bienestar, una baja alfabetización financiera y una variedad de incentivos, aproximadamente la mitad del patrimonio de los hogares de la UE se mantiene en cuentas bancarias, donde, en épocas de alta inflación pierde valor.
Ahora, Bruselas quiere que los cerca de 10 billones de euros en ahorro de los europeos se trasladen a la inversión, instando a los Estados miembros a ofrecer incentivos fiscales para las cuentas de inversión, como parte de un esfuerzo para profundizar en los mercados de capitales de la UE.
Solo alrededor de un tercio de los europeos posee acciones, en comparación con más de la mitad de los hogares en EEUU. La Unión Europea trata de consolidar los fondos de capital para garantizar que las empresas europeas puedan obtener los fondos necesarios para crecer, sin tener que recurrir a EEUU. Movilizar a los inversores minoristas se considera una parte importante de este esfuerzo.
Bruselas pide a los Gobiernos nacionales que creen cuentas de inversión con ventajas fiscales mediante deducciones, aplazamientos o exenciones, y que garanticen el tratamiento fiscal más favorable para los activos que albergan. Las cuentas ofrecerían a los inversores minoristas acceso a acciones, bonos y fondos de inversión sin costes de entrada ni exigencia de importes mínimos.
Sin embargo, la comisión solo puede hacer recomendaciones en este ámbito porque carece de competencias sobre la política fiscal de cada país. Los expertos en inversión advierten que lo más probable es que pocos países aumenten los incentivos existentes por temor a perder ingresos fiscales. Pero Bruselas argumenta que ampliar la propiedad de activos ampliaría la base imponible.
La comisión también quiere que los Estados miembros mejoren la educación financiera de sus ciudadanos. Los estudios muestran una fuerte correlación entre los bajos niveles de educación financiera y el mantenimiento de dinero en cuentas bancarias. Algunos Estados miembros, como Alemania, están estudiando políticas para animar a los ciudadanos a superar su cautela a la hora de invertir, con el fin de reducir la dependencia de las generaciones futuras de los costosos planes públicos de pensiones. El gobierno del canciller alemán Friedrich Merz ha prometido a los padres 10 euros al mes para invertir en planes de ahorro en acciones para sus hijos.
Entre los países de la UE, la actitud hacia la inversión puede variar considerablemente. Los países del norte de Europa son más propensos a invertir en acciones que los del sur, donde prefieren invertir en propiedades o bonos del Estado, que consideran activos más seguros.
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