El 'think tank' de la CEOE alerta de una pérdida de competitivadad fiscal de España, que ocupa el puesto 33 de los 38 que analiza la Tax Foundation en su informe anual
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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno Getty images

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) alza la voz para denunciar la pérdida de competitividad fiscal continuada de España. Una tendencia que tiene detrás a unas "subidas de impuestos en exceso" y a la falta de una reforma impositiva que priorice la eficiencia del gasto público.

Según el 'think tank' de la CEOE, España ocupa una de las peores posiciones en la nueva edición del Índice de Competitividad Fiscal de la Tax Foundation. En concreto, cae al puesto 33 sobre 38 países analizados, cuando en el 2019 nos situábamos en el puesto 23. En apenas un año, ha bajado dos posiciones y actualmente solo Islandia, Portugal, Francia, Italia y Colombia registran un dato peor que el doméstico.

Este resultado, como detalla el instituto de estudios, "muestra una pérdida notable de competitividad fiscal en nuestro país desde la posición anterior a la pandemia, reflejando el efecto de las subidas de impuestos a empresas y empresarios, tendencia que el Gobierno parece decidido a mantener en la presente legislatura, con continuadas subidas de impuestos y cotizaciones sociales".

El estudio detalla que actualmente la presión fiscal normativa en España es aproximadamente un 17% más alta que el promedio de la Unión Europea, lo que refleja la carga potencial que el sistema fiscal impone a la economía, sin importar lo que finalmente se recaude. Y critica que somos uno de los países que más ha subido los impuestos en los últimos años, mientras que en ese tiempo la mayoría de socios de la UE ha optado por bajarlos. Es lo que el IEE bautiza como "presión fiscal dinámica".

Como recoge el documento, la presión fiscal en España ha aumentado en un 1,8% del PIB desde 2018, mientras que la media comunitaria ha registrado un descenso del 1,1%. Tan solo Chipre (3,9%) y Lituania (2,2%) han registrado un incremento superior. Por eso, según el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa, "no hay margen para aumentar más la fiscalidad".

"Mejorar el sistema impositivo, no empeorarlo"

Desde el IEE insisten en que los cambios fiscales que ha llevado a cabo el Ejecutivo en los últimos años han estado basados en subidas de impuestos, dejando de lado el control y la eficiencia del gasto público, que es el gran reclamo de la Comisión Europea. 

"Lo que promueve Bruselas es bajar y mejorar el sistema impositivo, no subirlo y empeorarlo. El problema de España es que ha subido los impuestos en exceso, en demasía", explica Gregorio Izquierdo, director general del IEE. 

De hecho, el organismo de estudios de la patronal insiste en que, para mantener el equilibrio presupuestario, "es prioritario acometer la gran reforma estructural pendiente: la de optimizar la eficiencia del gasto público, y no
realizar subidas impositivas adicionales que comprometan el crecimiento y, por lo tanto, la consolidación presupuestaria ulterior. Así, gran parte del gasto público estructural no se debe tanto a mejores prestaciones públicas a los ciudadanos como a mayores ineficiencias". 

El dato que muestra la importancia de llevar a cabo dicha reforma estructural es que la recaudación tributaria cerrará 2024 en niveles récord, al situarse cerca de los 295.000 millones, con un aumento del orden del 47% (95.000 millones) en relación al 2019, 20 puntos más de lo que se ha incrementado el PIB nominal en este periodo. A pesar de ello, el déficit y la deuda pública se están incrementando, lo que pone sobre la mesa que "España no tiene un problema fiscal por la insuficiencia de ingresos tributarios, sino por el aumento del gasto que excede el crecimiento de la recaudación a pesar de que esta supere el incremento del PIB", señalan desde el IEE. 

Las consecuencias de una tributación excesiva

El 'think tank' de la CEOE también resume en el estudio el impacto que tiene la pérdida de competitividad de un país, y el excesivo castigo tributario que aplica España a las empresas, el patrimonio o el ahorro. 

Según el documento, las empresas aportan en España un 32,4% de la recaudación impositiva, frente a un 25,8% de media en la UE, lo que le convierte en el quinto dato más alto (tras los de República Checa, Chipre, Estonia y Eslovaquia). También está por encima del promedio la tributación sobre el patrimonio y sobre las rentas altas (solo Italia nos supera en esta clasificación). Además, el tipo máximo rentas del ahorro en el IRPF se sitúa en dos puntos por encima de la media de la Unión Europea (es el noveno país con el tipo máximo más elevado).

Así las cosas, desde el organismo de estudios sostienen que, en un mundo cada vez más globalizado, "una tributación empresarial superior a la de los países de nuestro entorno provoca deslocalización de inversiones, fuga de contribuyentes y desventajas competitivas a nuestros residentes, fundamentalmente a aquellos que operan en mercados internacionales, pero también a los locales que deberían afrontar la competencia de operadores no residentes con una menor carga tributaria".

Por tanto, aclara el IEE, "cualquier incremento de la recaudación tributaria debería basarse en el aumento de las bases imponibles, fomentando el crecimiento económico, y en la lucha contra el fraude fiscal, más que en incrementar la presión sobre unos contribuyentes que ya soportan una carga tributaria comparable, o superior, a la de los países de nuestro entorno". 

Es necesario mejorar la calidad legislativa

Otra de las reivindicaciones del IEE es la necesidad de mejorar la calidad legislativa y reforzar la confianza en las instituciones, para lo que es necesario que el Gobierno central no promueva reformas fiscales encubiertas como está haciendo en los últimos meses, introduciendo enmiendas a otras normativas en vez de apostar por la figura del decreto ley. Por ejemplo, las subidas de impuestos sobre la banca, los bienes de lujo o el IVA a los apartamentos turísticos dentro de la ley para aplicar un tributo mínimo del 15% a las multinacionales. 

"Es totalmente reprobable que se pretendan aprobar nuevos impuestos y/o subir los ya existentes mediante abusos legislativos, entre los que destaca el uso abusivo y generalizado de la figura de enmiendas al articulado de proyectos de leyes de otras cuestiones en sus fases finales de tramitación. La peor iniciativa al respecto es la vivida en las últimas semanas, cuando se ha planteado lo que es una reforma fiscal encubierta, aprovechando la fase final de tramitación de un proyecto de ley específico e incorporando un cúmulo de enmiendas que afectan a múltiples figuras tributarias como el ahorro, banca, seguros, gasóleos, etc", afirma el IEE.

Y añade que, para evitar estas disfunciones, "los nuevos impuestos se deben aprobar mediante proyectos de ley específicos que garanticen los tramites de participación pública y de audiencia a los interesados, supervisión de órganos constitucionales, la participación en su elaboración de los equipos técnicos funcionariales de los ministerios y, en su caso, la incorporación de enmiendas de mejora". 

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