Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en el caso de los proyectos arquitectónicos se diría que vale incluso más: en concursos, de cara a clientes privados… todo pasa porque esos planos y croquis sobre el papel puedan verse tal y como serán en el futuro. Y ahí entran en juego las visualizaciones, los denominados renders…
Nacho Álvarez-Monteserín es arquitecto pero ya iniciados los estudios se percató de que lo suyo eran las visualizaciones. Actualmente dirige el estudio Show Me The Project que se dedica a dar forma a esas ideas de los estudios de arquitectura que arrancan con un simple lápiz y papel…
¿A qué os dedicáis?
Lo que hacemos es visualización arquitectónica, que es básicamente sacar imágenes, ya sea fotografías o videos de proyectos que todavía no se han construido, para poder enseñar cómo va a quedar. Todo eso lo hacemos mediante un modelo 3D. Cogemos el proyecto, lo convertimos en 3D y de ahí se sacan las fotos.
Lo que se suele conocer como renders…
La palabra render es el cálculo que hace el ordenador cuando tú le has introducido todos los parámetros, tanto el objeto 3D como de textura e iluminación y los puntos de vista que quieres. Con todo eso, el proceso que el ordenador para sacar la imagen final es lo que se llama render.
Pero se formó en Arquitectura, ¿verdad?
Estudié Arquitectura y en la carrera iba viendo que me gustaba mucho proyectar, ahí empecé a ver el valor de las imágenes, que eran muy potentes para llamar la atención y luego para contar los proyectos. Y nada, me metí con Photoshop y con los renders y me empezó a gustar mucho. Empecé trabajando en estudios de arquitectura pero como era la persona que sabía hacer los renders me encasillé un poquito y luego vi que realmente podía dejar un poco apartado la arquitectura y dedicarme exclusivamente a hacer 3D.
Pero su trabajo le mantiene muy en contacto con los arquitectos.
Sí, los proyectos que representamos son de nuestros clientes que normalmente son estudios de arquitectura y ellos nos dan los planos o las ideas. Nosotros lo que hacemos es coger esos planos y directamente con 3D levantarlos. Aplicamos las texturas, ponemos una iluminación que nos gusta y elegimos unos puntos de vista que son los que luego vamos a renderizar y son las imágenes que serán el resultado final y que describirán el proyecto que nos ha dado el cliente.
¿Con qué estudios habéis trabajado?
Aquí en Madrid con Aybar Mateos, con Burgos y Garrido. En Sevilla estamos con Cruz y Ortiz. Trabajamos mucho con la ingeniería Idom, con Fenwick Iribarren, que son dos arquitectos que han hecho la quinta torre. Trabajamos con estudios belgas, franceses y intentamos abrir un poquito el mercado.
Creo que hicieron algo para Foster también
Hace años hicimos unas imágenes para un hotel que estaba haciendo en la India. Foster tiene su propio equipo de renders pero de vez en cuando externalizan imágenes. Y tuvimos esa experiencia con ellos.
¿Qué es lo que más le gusta de este trabajo?
Poder estar en contacto con muchos proyectos sin sentir la pesadez que conlleva un proyecto de arquitectura. Hacer un proyecto de arquitectura supone estar dos años dibujando el mismo proyecto, tomando decisiones y se alarga mucho. En mi trabajo veo cuatro o cinco proyectos al mes. Además, veo la parte bonita que es darle forma.
¿En qué proyectos estáis ahora?
Acabamos de terminar un concurso del Museo Nacional de Arte de Cataluña, que todavía no se ha fallado. Luego estamos participando en diferentes masterplan de la ampliación de Madrid por Vallecas, por el Cañaveral. Estamos haciendo alguna vivienda y acabamos de entregar una ciudad en Arabia Saudí. Un masterplan muy grande con muchas hectáreas.
Con la IA, ¿en qué cree que podrá cambiar su labor en los próximos años?
Al principio era todo con Rotring, lápiz y papel y se pasó al ordenador. Los mecanismos creativos a la hora de proyectar espero que sigan siendo los mismos. O sea, que la toma de decisiones se haga un poco igual, pues con el lápiz o en croquis y en seguida con ordenador. Lo que pasa es que a la hora de representarlo sí que va a afectar mucho la inteligencia artificial. La IA supongo que facilitará mucho ese proceso de construcción virtual del edificio. Y en representación, nosotros ya estamos incorporando herramientas de inteligencia artificial para posproducción, para 3D y de momento no nos ha sustituido. No sé si llegará un momento en que todo eso sea tan fácil que el usuario apretando tres botones conceptualice su proyecto en una imagen. Pero de momento necesitan pasar por nosotros.
De sus trabajos, ¿recuerda alguno especialmente complicado?
El que hicimos con la quinta torre, con Fenwick Iribarren. Pudimos participar en todas las fases del proyecto. Empezamos conceptualizando la torre y haciendo varias pruebas, al final una torre es algo muy visual. Y luego representamos todos los espacios interiores. Los proyectos complicados no es tanto por la magnitud del proyecto sino por el estado en que nos vienen. Quiero decir, si un proyecto llega pero el arquitecto todavía está trabajando en él, no tiene claras las cosas… pues nos complica mucho, sobre todo porque los tiempos son muy pequeños. Entonces empieza a ser complicado el que acertemos con lo que le mostramos y lo que él quiere. Estuvimos también haciendo el proyecto para la ampliación del Hospital de La Paz y ese fue un caso, por ejemplo, de tener poco tiempo, un edificio muy grande y con decisiones que iban cambiando a menudo.
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