La Nueva Centralidad del Este (NCE) avanza para convertirse en el gran desarrollo urbano que marcará el futuro de Madrid. El proyecto prevé entre 18.000 y 21.000 viviendas, más de 2 millones de m2 de zonas verdes, un eje verde mayor que la Castellana y un innovador centro de datos capaz de climatizar todo el ámbito. Pero detrás de la operación hay también una historia personal: la de Alfredo Zulueta, presidente de la Comisión Gestora, que quiere transformar las tierras que un día labró su abuelo en un barrio “del que su hija pueda sentirse orgullosa”.
“Quiero dejar un barrio que tenga impacto, lo más cercano posible a lo que demanda la población. Quiero que mi hija esté orgullosa del barrio que vamos a construir”.
La zona, situada entre San Blas-Canillejas, Coslada y la M-40, es considerada la última gran bolsa de suelo de Madrid. Para Zulueta, esta posición ofrece una oportunidad única: “Somos la última gran bolsa de suelo de Madrid, pero eso nos permite aprender de los errores y aciertos de otros desarrollos”.
El plan urbanístico se estructurará en cuatro barrios autosuficientes, cada uno con servicios, comercio y dotaciones desde la primera fase. “Queremos que cada fase sea independiente. No queremos que se ocupe el primer barrio sin colegios o comercio porque todo eso esté previsto en la fase tres”.
Uno de los pilares del proyecto será la preservación del entorno natural. Las Lagunas de Ambroz actuarán como núcleo ecológico del desarrollo. “Preservamos las lagunas. Habrá más de dos millones de metros cuadrados de zonas verdes”, asegura Zulueta. Las mayores alturas se situarán cerca de este humedal: “Queremos que el mayor número posible de vecinos tenga vistas a esta zona natural, salvaje”. Además, se proyecta un gran vial verde más largo que la Castellana, que funcionará como eje paisajístico y corredor de movilidad sostenible.
La NCE apostará por un urbanismo denso e inteligente, con mezcla de usos y comercio de proximidad. “Queremos un barrio denso, con comercio de proximidad, que funcione”. La mitad del suelo residencial se destinará a vivienda protegida, lo que posiciona la operación como una de las más significativas para aliviar la presión del mercado en Madrid.
El componente tecnológico será clave. Zulueta adelanta la incorporación de un centro de datos que generará calor y frío para el barrio: “Queremos un data center que dé calor y frío al ámbito”. Reconoce, aun así, desafíos infraestructurales: “Nos preocupan las infraestructuras eléctricas”. En materia de movilidad, la operación arranca con una ventaja: “Ya tenemos una parada de metro creada, eso que ganamos”.
El ámbito reúne a más de 200 propietarios, lo que lo convierte en una operación de gestión compleja. Sin embargo, el interés del sector es creciente: “Hay pequeñas y medianas promotoras comprando suelo”. También destaca la buena sintonía institucional: “Hay predisposición del Ayuntamiento y la Comunidad”. Y añade un detalle revelador: “El Cañaveral está deseando que comencemos”.
Para Zulueta, este proyecto va más allá de números y planos. Tiene una dimensión emocional: “Los terrenos con los que cuento son tierras que mi abuelo labró en su día”. Esa conexión personal impulsa una ambición mayor: levantar un barrio moderno, sostenible y vibrante, un nuevo punto de referencia para Madrid.
La Nueva Centralidad del Este se perfila como uno de los proyectos más transformadores del siglo XXI en la capital: un nuevo barrio que nace entre la memoria familiar y la ambición urbana de una ciudad que sigue expandiéndose hacia el futuro. Eso sí, para ver las primeras viviendas tendremos que esperar a 2034 porque al ámbito todavía le restan varios trámites burocráticos.
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