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Joaquín Torres: "La mayoría de los famosos han venido a nosotros para que construyamos su casa por un concepto de marca"

Ronaldo, Elsa Pataky, Zidane, Alejandro Sanz, etc., todos han pasado por sus manos. No hablamos de un cirujano, nos referimos al arquitecto Joaquín Torres, director del estudio A-Cero, junto con Rafael Llamazares, que ha diseñado las mansiones de muchas de las celebridades más destacadas de nuestro país.

Aunque el “arquitecto de los famosos” se encuentra inmerso en grandes proyectos en España, como La Quinta de Luanco (a la que muchos llaman La Finca Asturiana), ha sacado un hueco y ha conversado con idealista/news sobre su trabajo.

Cómo comenzó a diseñar las casas de las ‘celebs’, sus inicios, industrialización, su estilo o la relación de España con la arquitectura son solo algunas de las cuestiones que expone Joaquín en esta entrevista.

¿Cómo llegaste a ser arquitecto?

Como todo en la vida, no hay una sola razón. Empecé a plantearme qué quería ser con 15 años, pero no lo tenía claro. Al final, por descarte llegué a la conclusión de que quería ser arquitecto. Ingeniería no porque mi padre lo era y no quería entrar en comparaciones. Bellas Artes también me atrajo, pero quizás a mi padre le parecía una carrera menor o eso pensaba yo… Finalmente me decidí por arquitectura y creo que fue un acierto.

¿Cómo has logrado destacar en un mundo tan competitivo como el de diseñar edificios?

Creo que destacar en cualquier sector es muy complicado. Hoy hay competencia en todo, ya sea en arquitectura, periodismo o en cualquier otra profesión. Pero si tengo que señalar mi fórmula del éxito concreta es por una palabra: obsesión. Estaba obsesionado con que me fuera bien, destacar, triunfar. Era un reto que me había marcado y que en los primeros años me obsesionó.

También, imagino que empleé muchas más horas que el resto y que me sacrifiqué mucho más que la media. Además, me rodeé de gente muy buena y gracias a que creíamos en lo que hacíamos logramos destacar.

¿Cómo consideras tu arquitectura? ¿En quién te has influenciado?

Todos los arquitectos del movimiento moderno, obviamente, tenemos influencias. Partiendo de los maestros como pueden ser Mies Van der Rohe, Le Corbusier o Frank Lloyd Wright, en tu obra siempre hay una base de esos maestros, porque es el lenguaje en el que nos movemos. Luego, arquitectos vivos que me tocan la fibra hay muchísimos y yo intento estar siempre informado.

Inicialmente, uno ve mucha arquitectura para aprender y para sentirse más seguro. Eso, con el paso del tiempo, lo vas incorporando en tu trabajo, pero de otra manera. Yo me siento muy seguro con lo que hago y con el lenguaje con el que me muevo y sé que arquitectos me conmueven, pero intento dar algo más, ya que si no estaría haciendo un trabajo muy mimético. Intento plasmar eso.

¿Por ejemplo?

La arquitectura de Zaha Hadid me seduce y me enamora. Puede ser que lo que me gusta lo incorpore, pero hay muchas cosas de las que intento huir, porque creo que no van conmigo. Esto me pasa con otros muchos arquitectos.

¿Menos es más?

Sin duda, aunque ese axioma es muy difícil de conseguir, ya que, al final, todos tenemos la tendencia de ir hacia el más y no hacia el menos. Es un logro que sé que no puedo cumplir siempre, aunque lo intente.

¿Diseñas de fuera hacia dentro?

Entiendo la arquitectura como un todo. No comparto la opinión de esos arquitectos que se quedan en el volumen o las fachadas. Para mí, la arquitectura abarca más, todo lo que ven tus ojos, las sensaciones... Cuando estás en el interior de un espacio, no solo estas dentro, tienes que contemplar todo lo que transciende. Y así lo entendían los grandes maestros como Wright o Jacobsen, que diseñaban hasta el último detalle, hasta el pomo de la puerta o la iluminación. Lamentablemente, eso se ha perdido hoy en día, quizás por temas económicos. Le damos más importancia al dinero que a dejar una obra redonda. Esto es una pena, ya que cada obra es una oportunidad única para dejar tu legado.

¿Cuál es el sello que deja A-cero en lo que diseña?

Pues quiero pensar que tenemos una forma de interpretar la arquitectura que ha funcionado, ya que ha sido muy repetida e imitada. Es una arquitectura muy potente, basada en el mundo del arte y la escultura, en la que formalmente hay diseños que son bellos y funcionales. La arquitectura es mucho más que un Guggenheim que impacte, tiene que funcionar interiormente. Los espacios tienen que ser coherentes y consecuentes con lo que el cliente quiera. Ese binomio, en el que la forma y la función no compiten, sino que se complementan, creo que es nuestro sello de identidad.

¿Hay alguna escala con la que te sientas más cómodo?

Es como todo. Uno se siente más cómodo con lo que más ha hecho. Yo me siento muy a gusto en el residencial y en el mundo del lujo. Cuando entra en el estudio un proyecto diferente como puede ser un hospital, por ejemplo, me seduce más, ya que tengo más que aprender y ofrecer de mi mismo. Me divierte.

Cuando uno está delante de una hoja en blanco, aunque sea una vivienda unifamiliar, que he hecho cientos, me lo intento tomar como un reto. Empezar desde cero, olvidar lo aprendido y los clichés que de alguna manera te salen con el objetivo de hacer una cosa diferente.

Has diseñado muchas casas de famosos: Ronaldo, Alejando Sanz, Esla Pataky, etc. ¿Cómo comenzaste a hacerlo?

El inicio fue muy casual. El primer famoso al que le construí su casa fue a Fernando Hierro y fue puro azar. Hierro y yo comprábamos en la misma tienda de ropa de un centro comercial de las afueras de Madrid. Yo no sabía quien era, ya que no me gusta el fútbol, pero por casualidades de la vida, hice la reforma de la tienda. A él le gustó mucho y le pusieron en contacto conmigo porque quería que le diseñara su vivienda. A partir de él, vinieron muchos otros futbolistas y famosos.

Creo que la inmensa mayoría de celebridades que han venido a nosotros para que construyamos su casa ha sido por un concepto de marca. Por ejemplo, creo que a Cristiano Ronaldo no le gusta especialmente mi arquitectura, pero confió en nuestro trabajo porque en ese momento preguntó cuáles son los buenos arquitectos residenciales e igual que se va a Gucci a comprar su ropa, vino a nosotros por comprar aquello que funciona y que es mejor.

¿Los famosos buenos clientes?

Todos los clientes son muy difíciles, pero si das con uno que valora tu arquitectura y que se emociona con lo que haces, es mucho más fácil de llevar. En cambio, cuando un cliente te escoge por concepto de marca, el miedo es permanente. Si además se une fama, dinero, ego y juventud, el resultado final se convierte en una mezcla muy explosiva.

Además, son clientes difíciles de llevar por su estilo de vida rápido y variado. Por ejemplo, cuando le hice la casa a Fernando Torres, me acuerdo de que era un chaval que ni estaba casado ni tenía hijos y cuando le terminé la casa, estaba casado y con un hijo. Todo eso en el transcurso de dos años. Cuando terminé, me dijo que si lo llega a saber se habría hecho otra casa acorde a sus necesidades y familia.

En definitiva, este tipo de clientes son muy especiales, que demandan mucha atención y a los que hay que dedicarles más tiempo que el que demanda la propia obra. Una obra necesita un técnico, pero estos clientes dependen de ti para todo, casi hasta para elegir las servilletas. Es una relación más que difícil muy compleja.

¿Cómo será la arquitectura del futuro?

Mucho más racional, menos espectáculo, que respete más al medioambiente y, sobre todo, estoy seguro de que será una arquitectura basada en la construcción industrializada. Estoy convencido de que al igual que la industria del automóvil ha sufrido una revolución, la construción también lo va a hacer y esta va a favorecer al gran público.

¿Qué proyectos industrializados tenéis en marcha?

Ahora mismo estamos con dos proyectos unifamiliares más grandes de lo que hacemos habitualmente. A parte, estamos firmando el proyecto de ejecución de un desarrollo con Pryconsa y estamos hablando con varias promotoras para otros proyectos importantes. Esto, cuando yo empecé hace unos ochos años con el mundo de la industrialización era prácticamente impensable. Un promotor de la talla de Pryconsa ni se planteaba prefabricar sus casas. Hoy esto ha cambiado radicalmente, cada vez más los promotores saben que tienen que hacer un cambio en su manera de funcionar y saben perfectamente que la industrialización es el futuro.

¿Estas viviendas están destinadas a todos los públicos?

Yo lo intento, de hecho, seguimos con modelos estándar muy competitivos de precio, pero esto induce a una doble moral y una trampa. Cuando un arquitecto tiene mucho trabajo, elige. Los proyectos muy pequeños son muy poco rentables y más si son económicamente muy ajustados y un estudio tiene que funcionar bien en números.

A mí me gustaría poder llegar a la Administración y hacer este tipo de vivienda para ellos, que es quien tiene la obligación de construir viviendas dignas para aquel público más desfavorecido. Esta cuestión es gravísima y es una asignatura pendiente de este país y de la sociedad. Aunque en la constitución aparezca que tenemos derecho a una vivienda digna, eso no existe, lo debería de haber y además es posible. Lo que hace que se disparen los precios en arquitectura realmente no es el diseño y la construcción, es la especulación del suelo y el estado tiene facultades para que esto no ocurra. Hay opciones reales para que el público tenga opción a soluciones habitacionales absolutamente racionales y dignas, sin problema y es algo a lo que me encantaría poder contribuir.

¿The Collection, de Kronos, se ha empezado a construir?

Todavía no. El proyecto está todo vendido, que eso es lo que da seguridad al promotor, pero están pendientes de la licencia, que es otro de los grandes problemas de España. Vivimos un sinsentido en el que otorgar una licencia lleva prácticamente el mismo tiempo que construir un edificio.

Una licencia es un documento reglado, es decir, no te pueden no dar una licencia. Un arquitecto tiene que cumplir las leyes urbanísticas, obviamente, pero, ¿cuánto se tarda, de verdad, en comprobar técnicamente que la altura, la edificabilidad o cualquier parámetro cumple las reglas? No tiene sentido que a veces se tarden hasta 14 meses en darte una licencia. Esto paraliza un sector que es un motor importantísimo y retrasa la ilusión de muchísima gente. Por ejemplo, en el caso de Kronos, gran parte de las personas que han comprado una de sus casas que tiene una ilusión por tener su primer hogar y la obtención de la licencia provoca que, en vez de tardar un año, tarden cinco en poder disfrutar de su vivienda.

Tendríamos que revisar esto para para ver qué falla. En mi opinión, tendría que haber un cambio en el sector. No es que eche la culpa a la administración, pero tiene muchísima parte de responsabilidad. No tiene sentido que ocurra esto y más cuando el principal responsable es el arquitecto. Por ejemplo, en Estados Unidos es un documento que te dan inmediatamente, sabiendo que, si el arquitecto incumple los parámetros y las medidas, el responsable legal, y por lo tanto perjudicado, es él.

¿Ocurre eso en otros países?

No. En algunos países del tercer mundo, la licencia te la dan con un sobre o con la charla con el amiguete de turno. Es terrible, pero al final es mucho más cómodo. Para el cliente y todo el mundo, por ejemplo, si te piden un 10% más se paga y ya está. En cambio, en España se pagan las tasas a los ayuntamientos que son alrededor del 5% para que encima se demoren un año y pico en darte una licencia. Es el colmo de los colmos.

Otros ejemplos, en Alemania es mucho más ágil, en Italia es un poco desastre también y en Francia hemos tenido buenas experiencias. En España, hay ayuntamientos mejores que otros, pero en esto no somos un ejemplo para nada.

¿Cómo van las obras en la Quinta de Luanco?

Va a buen ritmo. Allí el tema de la licencia funcionó muy bien. Tanto a nivel político como técnico, había mucha ilusión y el proyecto fue bastante sensato. Ya hemos terminado toda la urbanización y estamos prácticamente finalizando todos los muros de sótano y de las viviendas y en breve empezaremos con la arquitectura. Calculo que en unos 12 meses estará terminada. Además, la venta va muy bien.

¿Qué supondrá una urbanización así en un sitio como ese?

Con este desarrollo estoy muy satisfecho. Creo que supondrá todo un hito en Asturias debido a que en la región hay pocos edificios con diseños modernos. Luanco es un sitio bellísimo, pero se ha hecho como en otros lugares de la costa de España: mucho producto muy mediocre.

A partir de este proyecto, creo que van a surgir muchos similares, con una arquitectura de calidad. Es algo que ya he vivido en otros sitios. Cuando empecé a trabajar en Marbella hace 18 años, toda la genta construía sus casas tipo cortijos andaluces, con una arquitectura mucho más tradicional. Ahora hay multitud de promociones modernas y que se parecen a las nuestras. Actualmente, la gente quiere otro tipo de producto y eso es maravilloso, ya que supone que el público valora una arquitectura más coherente.

¿Si tuvieses que destacar algún proyecto tuyo, cuál sería?

Eso es algo muy difícil. Intento que todos los proyectos me dejen satisfecho. No soy capaz de entregar un proyecto si no lo quiero para mí. Posiblemente, los proyectos que más me han contentado, son los que he diseñado para mí. Seguramente esto se deba a que no tengo ninguna limitación, salvo la económica, y no tengo que consensuar con nadie.  

¿Cuáles te han dejado con mal sabor de boca?

Si me pongo a pensar, quizás uno de los que me han dejado una espinita clavada fue la casa que diseñé al futbolista Zidane. Siempre me he quedado con la sensación de que yo no hice la arquitectura que yo quería y tampoco conseguí hacer lo que quería él, nos quedamos en la tierra de nadie, aunque por lo que sé, Zidane está muy contento con su vivienda.

Otra situación que me dejó poco satisfecho es cuando trabajé para Amancio Ortega y el grupo Inditex. Siempre buscan la seguridad de algo que ya han visto. Yo a Amancio le dije, no me traigas un libro de tal arquitecto, vete a ese arquitecto y que te lo haga. Cualquier arquitecto del mundo se va a poner a tus pies. Esta relación también me produjo insatisfacción, fue una tarea difícil. Posiblemente, Amancio sea a una de las personas a las que estoy más agradecido, ya que siempre nos ha apoyado muchísimo, pero es un cliente difícil.

¿Crees que el nivel de la arquitectura española es bueno?

El nivel medio es muy malo y eso que hay muchísimos arquitectos muy buenos, pero hemos banalizado e inundado de mediocridad nuestras ciudades. Los arquitectos somos muy responsables de esto. Tenemos la costumbre de echarle la culpa al promotor, pero al final somos nosotros los que decidimos y podemos decir hasta aquí. Y sabiéndolo hacer, hemos hecho una arquitectura muy mediocre.

Yo genero mucha antipatía en el gremio por este tipo de comentarios porque soy muy crítico. Creo que la buena arquitectura no tiene que estar destinada a los grandes edificios o museos emblemáticos que paga el estado. La buena arquitectura tiene que estar reflejada en todo, desde un edificio de oficinas a un quiosco. Parecía que en este país no se podía ser buen arquitecto si no se construían oficinas o museos y que lo residencial era un arte menor. Afortunadamente, esto ha ido cambiando.

¿Construir bonito es más caro?

No, es una cuestión cultural. De estética opinamos todos. No conozco a nadie que diga que tiene mal gusto. Antes, el que pagaba era el que decidía y el arquitecto se doblegaba ante a una serie de promotores que tenían poca cultura arquitectónica. Cuando dicen que los gustos no están escritos, es mentira, claro que están escritos. El gusto se forma igual que en el oído y otras cosas. En la arquitectura pasa lo mismo, hay que ver mucho para saber.

Esto ha cambiado por que el público es mucho más exigente. Hace 20 años, la gente compraba por planos. Hoy la gente quiere más. Te pongo el ejemplo de Kronos, al lado de The Collection hay una promoción que no lleva ni el 10% vendido y Kronos ya tiene el 100%. El publico exigente provoca que los promotores quieran diferenciarse por el diseño y la calidad.