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La historia de Oneida: de la liberación sexual a la fabricación de cubiertos solo hay un paso

Los orígenes de esta empresa, especializada en cubiertos y vajillas, se remontan a mediados del siglo XIX y es un curioso caso de éxito

Oneida
Oneida
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

A menudo no nos percatamos de la historia que puede haber detrás de los objetos más cotidianos que hay en nuestros armarios.

Por ejemplo, todos recordamos alguna anécdota familiar en torno a una vajilla Duralex, y si era de color ámbar, como la que había en casa de las abuelas, mejor que mejor. ¿Cómo no vamos a tener anécdotas y recuerdos en torno a una vajilla que ha superado miles de lavados llegando a nuestros días con solo los bordes desgastados? 

Pero en este caso no nos vamos a referir tanto a nuestras historias personales en torno a lo que tenemos en casa, sino a la historia en sí misma detrás de algunos de estos elementos. Y sin salir de la cocina, porque vamos a hablar de cubiertos.

Estamos en Nueva York, en 1848. Ese año se funda Oneida, la Comunidad de la Plata, un grupo de personas que se replantea la sociedad, la educación y el matrimonio. El gurú fundador de este grupo fue John Humprey Noyes y la colonia Oneida se basaba en el principio de compartir todo, lo que incluía también, las relaciones sexuales.

Noyes pensaba que Jesucristo había vuelto a la tierra en los años 70 y, en consecuencia, era posible construir un paraíso totalmente libre de pecado y perfecto a los ojos del Señor. Ni qué decir tiene que le expulsaron de Yale, donde estaba estudiando Teología pero eso no le impidió ganar adeptos con los que finalmente fundó la comunidad de Oneida.

Los de Oneida podían tener sexo con quien quisieran aunque se les pedían controles de fertilidad así como evitar embarazos no deseados porque el paraíso en Tierra, de todos es sabido, es menos paraíso si por allí campan a sus anchas muchos churumbeles... Los que quisieran tener hijos debían presentarse ante un Comité, que era el encargado de evaluar sus capacidades para ser padres. Los niños que nacían en la comunidad eran criados comunalmente ya que se desaconsejaba el apego a los padres. Sobre las mujeres, gozaban de idéntico reconocimiento y derechos que los hombres, vestían bombachos y llevaban el pelo corto.

Hasta ahí, grosso modo, el mundo de las ideas, pero, ¿de qué comían? La comuna hacía cubiertos de una calidad tal que adquirieron muy buena reputación y tenían gran demanda.

Pero, como bien ha ido demostrando la historia con distintos ejemplos de gurús de todo tipo, hay mucho ídolo con pies de barro y Noyes, el fundador de este movimiento, fue uno de ellos. A Noyes se le acusó de violación y para escapar de la condena, huyó a Canadá en 1879. Por aquel entonces, la actividad de Oneida iba viento en popa ya que tenían muchos beneficios.

En 1880, cuando el líder ya se había marchado, tuvo lugar un espectacular giro de guión: se creó una comisión para decidir si seguían viviendo de la misma forma o si era preferible reconvertirse en una sociedad anónima, curiosamente, una de las primeras que se abrieron en EEUU. De esta forma se sentaron las bases de la Oneida Limited, una de las compañías más exitosas del siglo XX. Más de 70 miembros de la comuna contrajeron matrimonio entre ellos y siguieron trabajando en la fabricación de cubiertos. De hecho, en la década de 1980, la mitad de los cubiertos vendidos en EEUU provenían de Oneida y a buen seguro, muchas de las familias acomodadas que los tenían no sabían que ese cubierto de plata con el que se llevaban el bistec a la boca había sido fabricado por una secta libertina.

Así que ya sabes, la próxima vez que estés en el pueblo o en casa de tu abuela, echa un vistazo a los cajones del armario de la cocina: quién sabe, quizás haya por allí un cubierto Oneida.

La historia de Oneida está recogida en el libro Utopías, publicado por Geoplaneta.