En las comunidades de vecinos es habitual que surjan problemas en zonas comunes como la piscina, la pista de pádel, el ascensor o la fachada. La Ley de Propiedad Horizontal establece que la comunidad tiene la obligación de llevar a cabo las obras necesarias para garantizar la conservación del inmueble, así como la seguridad, accesibilidad y habitabilidad del mismo. En la práctica, sin embargo, las reparaciones pueden retrasarse debido a desacuerdos internos, falta de presupuesto o la pasividad de algunos propietarios. La forma de proceder es recopilar pruebas de los desperfetos, comunicárselos formalmente al presidente de la comunidad y al administrador, e incluir el tema en la siguiente junta. El último paso sería acudir a la vía judicial.