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Popular afronta una revolución organizativa para reducir costes y sobrevivir a la baja rentabilidad

Popular confirmó ayer lo que adelantaron los rumores la pasada semana: la entidad financiera está preparando un radical plan de ajustes internos para poder sobrevivir al complicado escenario que vive el sector.

El banco presidido por Ángel Ron ha anunciado en un comunicado que va acometer toda una revolución organizativa con un triple objetivo: reducir costes, aumentar ingresos y mejorar la rentabilidad mientras los tipos de interés están en mínimos históricos y no dan visos de cambiar de tendencia. Todo ello, cree Popular, logrará mejorar la evolución bursátil de sus acciones.

Para conseguirlo, la compañía va a poner en marcha cuatro nuevas direcciones generales. Una de ellas estará dedicada a impulsar la transformación digital, mientras que otra se encargará de optimizar los recursos técnicos y humanos y otra, a dotar de especialización a los diferentes servicios financieros que presta (banca privada, seguros, consumo, medios de pago...). "Estas nuevas Direcciones Generales, más las ya existentes, se ocuparán de gestionar el negocio rentable y recurrente del banco", asegura la entidad. La última división está vinculada al sector inmobiliario y su misión es aglutinar todas las áreas no estratégicas del banco. 

Así define el comunicado oficial cada una de estas nuevas áreas:

- La Dirección General de Transformación Digital, cuya finalidad principal será acelerar el proceso de digitalización de la entidad iniciado recientemente.

- La Dirección General de Medios, que agrupará los recursos materiales, los recursos técnicos, personas, organización y operaciones. Su objetivo será agilizar los procesos, mejorar la eficiencia y lograr una mayor optimización operativa para reducir costes y adecuar la capacidad productiva de la entidad.

- La Dirección General de Negocio Especializado. En un entorno como el actual, en pleno proceso de cambio y reconversión en el Sistema Financiero, la especialización se ha convertido en un factor clave. De esta forma, el banco ha decidido desarrollar bajo ese criterio los negocios generados en el ámbito del consumo, banca privada, seguros, gestión de activos, medios de pago y comercio exterior, entre otros.

- La Dirección General de Negocio Inmobiliario y Transformación de Activos, en la que se incluirán todas aquellas actividades no principales de la actividad del banco que se encuentran en la actualidad en pleno proceso de definición. Su gestión se realizará de forma independiente y separada de la actividad principal del banco, reportando directamente al consejero delegado. Este sería el primer paso para hacer realidad el plan de la entidad de crear una de las mayores inmobiliarias de España segregando gran parte de los activos inmobiliarios que tiene en cartera (uno 4.000 millones en suelo, obras acabadas y en construcción)-

Supervisión directa del consejero delegado

Pedro Larena ha tomado el testigo de Francisco Gómez y este mismo verano se ha convertido en el nuevo consejero delegado del banco. Pero parece que su cargo no solo implica ser la mano derecha del presidente, Ángel Ron, sino que sus funciones irán más allá según el esquema organizativo que ha diseñado Popular. 

"En el nuevo organigrama del banco, aprobado hoy por el Consejo de Administración, siete Direcciones Generales pasarán a depender del consejero delegado, dos dependerán directamente del presidente y la de Auditoría seguirá dependiendo de la Comisión de Auditoría del Consejo", incide el comunicado.

Así, Larena supervisará directamente las áreas de financiero, negocio, riesgos y las cuatro nuevas: negocios especializados, transformación digital, medios y negocios inmobiliarios, mientras que de Ron dependerán la secretaría general técnica y el área de comunicación, marketing y relaciones corporativas.

Posible recorte de personal

Aunque todavía no está confirmado, los rumores apuntan a que estos cambios organizativos traerán consigo despidos y cierre de oficinas. En las últimas horas se está hablando de que los recortes podrían afectar a 2.800-3.000 trabajadores de la entidad (una parte importante de los servicios centrales) y unas 300 sucursales. Mañana la entidad se reunirá con los sindicatos para comunicarles la situación y negociar el ajuste de plantilla.