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Las fusiones dividen a la banca: recortan costes, pero pueden crear gigantes incontrolables

División interna en el seno de la banca española. Después del agresivo proceso de reestructuración que ha llevado a cabo el sector financiero y que se ha llevado por delante más de un 30% de las sucursales y de los trabajadores desde que estalló la crisis, banqueros, reguladores y otros expertos no se ponen de acuerdo si la concentración tiene más ventajas o inconvenientes.

La semana pasada, durante unas jornadas organizadas por la APIE celebradas en Santander, representantes de dos entidades financieras, Competencia, el Banco de España y la patronal bancaria explicaron su postura sobre las fusiones, sobre el reparto del mercado financiero en nuestro país y sobre qué esperan del futuro.

Una de las voces más optimistas en la materia fue la de Carlos Torres Vila, consejero delegado de BBVA, quien negó que el elevado tamaño de la gran banca (Santander, BBVA y Caixabank) suponga un problema para la competencia, a pesar de que concentre cerca del 50% del mercado. "No hay oligopolio en el sector. Actualmente no tenemos problemas de ese tipo y, aunque es muy difícil predecir el futuro, dudo de que los lleguemos a tener", afirmó.

Lo mismo sostuvo César González-Bueno, consejero delegado de ING para España y Portugal, quien recalcó que "la concentración es sana. En los últimos años han cambiado mucho las cosas. Todos los bancos estamos más internacionalizados y más concienciados de lo que se puede hacer y lo que no. No hay vocación de restringir la competencia, porque nos hemos dado cuenta de que donde tenemos que competir es en el servicio al cliente".

Según José María Marín Quemada, presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), "hemos pasado de tener muchas entidades poco eficientes a pocas más eficientes", y dio por sentado que los recortes van a continuar. En Europa debe haber menos entidades financieras de las que hay ahora", sentenció.

Por su parte, Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, manifestó que "queda cierta consolidación adicional dentro del sector", mientras que dio a entender que las entidades más pequeñas están llamadas a unirse a los giganes financieros.

Pero, sin duda, el discurso con más fuerza llegó de la mano de la Asociación Española de Banca (AEB), cuyo presidente lanzó el siguiente mensaje: "estamos agotando el proceso de concentración del sector financiero doméstico, pero la dimensión europea tarde o temprano entrará en juego. Por tanto, ya no estamos hablando de que haya grandes bancos españoles, sino europeos". Además, José María Roldán puso un calendario para llevar a cabo el proceso tras afirmar que "si no logramos que en 10 años haya bancos paneuropeos, la unión bancaria habrá fracasado".

Pero, ¿qué argumentos tienen para defender esta postura? Los principales son que no se está restringiendo la oferta de productos ni se están encareciendo los precios, y que los procesos de unión son fruto de una ventaja financiera: reducir todo lo posible los costes y aumentar la rentabilidad. Todo ello, sin olvidar que con las fusiones siguen las directrices de las autoridades europeas, que buscan hacer gigantes transnacionales.

Ahora bien, no todo el sector está en esa misma línea y esos mismas razones que usan los defensores de la concentración las utilizan los detractores.

Para Aristóbulo de Juan, ex director general del Banco de España y denominado por el propio sector financiero como una de las voces de su conciencia, la puesta en marcha de grandes bancos paneuropeos podría desatar graves problemas. "No me gustan las fusiones, porque una de las grandes preocupaciones de los reguladores y mías es que los bancos sistémicos no pueden caer y a eso es a lo que les estamos empujando. El mal menor es que una entidad grande compre una pequeña, pero crear entidades tan grandes es muy peligroso porque son difíciles de gestionar y supervisar", explicó.

En su opinión, el Banco Central Europeo (BCE), máximo supervisor financiero de la eurozona, se está equivocando. "A pesar de que está tratando de hacer algo bueno, creo que se equivoca y que debería revisar algunos de sus mecanismos y criterios", recacló.

Para José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, el tamaño de la gran banca española debería ser objetivo de reflexión. "El proceso de concentración ha sido muy fuerte. En 2008 los cinco mayores grupos controlaban el 42% del mercado, mientras que hoy el día su peso alcanza el 72% y supera al de otros países como Francia (46%), Reino Unido (30%) e incluso la media de la eurozona (48%). La bancarización en España es superior a la del resto de Europa y hay que reflexionar", sentenció.