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El impacto económico del coronavirus: qué escenarios están manejando los expertos

Podría provocar una crisis comercial y una recesión económica, pero el mercado asegura que es pronto para hacer previsiones fiables

Gtres
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El coronavirus, rebautizado como COVID-19, es el centro de las miradas y la actualidad desde hace semanas. Aparece diariamente en los medios de comunicación, en las conversaciones, en la toma de decisiones de las empresas y hasta en los informes de economistas y analistas.

De momento, el virus que empezó en la ciudad de Wuhan, en China, se ha cobrado la vida de más de 1.130 personas y ha infectado a más de 60.000 en diferentes partes del mundo, y todo apunta a que las cifras van a seguir subiendo.

A nivel económico, ya se están produciendo algunos efectos, desde la cancelación de decenas de líneas aéreas y la cuarentena de cruceros al freno en las operaciones comerciales entre China y el resto del mundo, pasando por el desplome de la venta de casas en el país y la suspensión del Mobile World Congress (MWC), la mayor feria de telefonía del mundo, cuya celebración en Barcelona estaba prevista entre el 24 y el 27 de febrero.

Las consecuencias también se están propagando por los mercados financieros. Las bolsas mundiales llevan semanas sumidas en un halo de volatilidad, los activos refugio como el oro o el dólar se están beneficiando de la cautela de los inversores, al igual que otras inversiones alternativas como las criptomonedas, con bitcoin a la cabeza, mientras que las materias primas, con el petróleo a la cabeza, se están resintiendo.

Pero ¿la situación es tan grave como parece? Si miramos la evolución de los mercados en las últimas sesiones descubrimos que no solo se están produciendo descensos. De hecho, muchas cotizadas están ganando terreno en bolsa, sobre todo las relacionadas con la industria farmacéutica, ante la respuesta global para buscar nuevos tratamientos y vacunas que logren frenar el contagio.

En cambio, algunas materias primas como el petróleo sí están sufriendo, por el temor de una caída de la demanda por parte de China, el mayor importador del planeta. El barril WTI cotiza en mínimos de 14 meses, mientras que el Brent se encuentra en su nivel más bajo desde verano.

Y lo peor es que los expertos vaticinan más descensos, como muestra la fuerte caída del famoso ‘Índice Baltic Dry’, que mide los fletes marítimos de cargas a granel y que se suele utilizar como una señal adelantada del comercio mundial y del movimiento de materias primas. Publicado por primera vez hace 35 años, actualmente se encuentra en uno de los niveles más bajos que ha llegado a tocar en la historia, según los datos de Traiding Economics.

Las primeras estimaciones

Las previsiones que se están manejando actualmente también son negativas, y van empeorando semana tras semana. Según la consultora Capital Economics, la propagación del coronavirus le costará a la economía mundial “más de 280.000 millones de dólares (más de 256.000 millones de euros) en el primer trimestre de este año y pondrá fin a un periodo de crecimiento mundial de 43 trimestres”. Por tanto, sería la primera caída trimestral desde 2009. Sin embargo, la firma también cree que el virus estará contenido pronto y que toda esa producción perdida se recuperará en los trimestres que vienen, compensando el bajón de principios de año.

En el caso de China, la segunda mayor economía del planeta (solo le supera EEUU) y que controla hasta el 17% del PIB global, se prevé una fuerte ralentización económica. Según Bloomberg, en los primeros cuatro meses del año el PIB chino podría crecer cerca de un 4,5%, frente al 6% de finales del año pasado.

Un pronóstico que no se debe pasar por alto, ya que, como recuerda el blog de Bankia, “el gigante asiático se debilita ante la situación e incertidumbre económica, y con él, los demás países. China posee una elevada fuerza de empuje para el resto del mundo, hasta el punto de que el 39% de la expansión económica del globo en 2019 se debe a esta potencia”.

Y también llegan pronósticos que apuntan a que el coronavirus pueden ser un varapalo para el comercio mundial.

Como explica a idealista/news Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, “no podemos ignorar los riesgos. El impacto en el comercio mundial es evidente, sobre todo en las economías asiáticas e incluso en Alemania, mientras que en España podría notarse en el turismo”. Diferentes estimaciones apuntan a que la cancelación del MWC de Barcelona tiene un coste de 500 millones de euros y la no contratación de cerca de 14.000 trabajadores.

En esa línea, desde Unigestión sostienen que “la epidemia es otra razón más para pensar en que se producirá una recuperación global débil y un comercio mundial lento”, mientras que desde la gestora Ostrum Asset Management (antigua Natixis IM) alertan de que “el coronavirus pone en peligro el comercio mundial y podría tener un enorme impacto en la economía global. El riesgo es elevado y preocupante”.

AXA Investment Managers va un paso más allá y dibuja tres posibles escenarios. En el más benigno, que implicaría una rápida contención del virus y escasa difusión más allá de las fronteras de China, el resultado será de una reducción del crecimiento global de aproximadamente 0,25 puntos porcentuales. En el caso de que la crisis se prolongue en el tiempo y dure al menos dos trimestres, el impacto estimado es de 0,5 puntos porcentuales, y “el comercio global se vería crecientemente perturbado, socavando las esperanzas de una recuperación tras el acuerdo comercial entre China y EE UU, particularmente en Europa”.

Por último, en el peor escenario posible, que supondría una expansión sostenida de la crisis del coronavirus más allá de China, “el impacto global se incrementaría significativamente. Un escenario sostenido de apagones de producción, restricciones de circulación y pérdida de días de trabajo podría provocar un impacto global de entre 4 y 5 puntos porcentuales; teniendo como resultado una recesión global (actualmente un crecimiento del PIB mundial cercano al 3%) y que exigiría respuestas políticas en todos los países”.

No podemos olvidar que China es un socio estratégico de primer nivel para buena parte de Latinoamérica, ya que China es el principal comprador para países como Brasil, Chile, Perú o Uruguay y el segundo socio para otros países de la región. El gigante asiático también es un socio importante de Alemania, la locomotora económica de Europa, y el décimo país al que más exporta España (tercero en el caso de las importaciones), según los datos del ICEX.

Es pronto para predecir con seguridad qué pasará

A pesar de que las previsiones dibujan un panorama complicado y preocupante, lo cierto es que, de momento, analistas y organismos internacionales se muestran cautos y reconocen que todavía es pronto para intuir la evolución del virus y sus potenciales consecuencias. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene la emergencia internacional sanitaria, porque “el brote todavía puede ir en cualquier dirección”, y recalca que es demasiado pronto para determinar si la epidemia se encuentra en una fase inicial, media o final.

La gestora de Deutsche Bank, DWS, por su parte, está convencida de que “el virus va a tener un impacto en la economía china y en los mercados durante el primer trimestre del año”, pero sostiene que, “más allá de eso, sólo podemos especular en este momento”. Unigestión insiste en que “la magnitud del impacto que tendrá en la economía global y los mercados financieros es imposible de predecir en esta temprana etapa. La gravedad que pueda tener el virus determinará la reacción del mercado y, solo porque haya logrado evitar el contagio de los brotes en el pasado, no significa que este sea el caso ahora. Hasta AXA IM, que ha elaborado los diferentes escenarios, admite que existe un “intervalo muy amplio” sobre cuál puede ser el impacto económico final.