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Universidades y bancos aciertan más en sus previsiones que el FMI o el Banco de España

El último estudio que ha publicado la escuela de negocios ESADE ha levantado un mar de sospechas sobre la capacidad de los grandes organismos internacionales para medir la temperatura real de las economías y la evolución del mercado laboral.

Y es que algunas instituciones todopoderosas como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE), la organización de los países ricos (OCDE) e incluso el Banco de España no han dado ni una con sus previsiones sobre crecimiento del PIB español y la caída del paro en nuestro país. Sus pronósticos se alejan más de la realidad que los realizados por los servicios de estudios de las entidades financieras y de las universidades madrileñas y los empresarios. Ellos son los que, históricamente, afinan más el tiro a la hora de vaticinar el futuro.

Resumimos las principales cifras que recoge la Diana Económica de ESADE tanto para el crecimiento económico como para la tasa de empleo.

Previsiones sobre el PIB

El PIB de España creció un 3,2% durante el año pasado, un crecimiento que ningún organismo acertó en sus pronósticos de 2014. Por aquel entonces, ninguna de las previsiones auguraba un alza superior al 2,3%, lo que deja un desvío medio de más de un punto porcentual.

Entre las firmas que se han quedado a menos distancia de la realidad se encuentran BBVA (con un desvío del 0,9%), el Centro de Estudios de Economía de Madrid de la Universidad Rey Juan Carlos (CEEM/URJC, con un desvío del 1%), el Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid (CEPREDE, con un 1%) y la Fundación de las Cajas de Ahorros (otro 1%). Por debajo de la desviación media (1,23%) también está la previsión de Banco Santander, Bankia, que se sitúan en mejor posición que el Banco de España o la Comisión Europea.

Pero, sin duda, el FMI y la OCDE se sitúan como los organismos que han peor han ‘leído’ la evolución de la economía española en el ejercicio 2015: en 2014 pensaban que España crecería la mitad de lo que lo ha hecho; es decir, un escaso 1,6%.

Previsiones sobre el desempleo

La falta de rigor de las predicciones de los grandes organismos no solo se ha producido en la variable PIB, sino que también se han reflejado en el mercado laboral. De nuevo, y como ocurría con el caso anterior, ninguna institución logró adelantar que la tasa de paro bajaría del 21% al cierre de 2015. En este caso, la desviación media de las predicciones realizadas durante 2014 respecto a la cifra oficial (el desempleo cayó hasta el 20,9%) se sitúa en 2,4 puntos, lo que significa que se esperaba un promedio del 23,3%.

El organismo que más se aproximó a la realidad fue la patronal (CEOE), con un 22,4%, seguido de la Fundación de las Cajas de Ahorros (22,5%), el Instituto Flores de Lemus (22,7%), el centro de estudios de la Universidad Rey Juan Carlos (22,8%) y el Instituto de Estudios Económicos (23%).

Por debajo de la desviación media también se encuentran BBVA (se ha equivocado en 2,2 puntos) y Santander (2,3 enteros), mientras que el servicio de estudios de Caixabank se ha quedado justo en el promedio. Mucho peor salen en el ranking el Banco de España (23,8%), el Fondo Monetario Internacional (23,8%) y la Comisión Europea (24%), cuyas predicciones se alejaron tres puntos porcentuales del dato que finalmente ha confirmado el Instituto Nacional de Estadística.

Las desviaciones, el pan de cada día

Que nadie piense que los organismos vivieron un año desafortunado o que la caída del precio del petróleo y las maniobras del Banco Central Europeo de los últimos meses han tenido un efecto completamente inesperado en la evolución del PIB y el empleo. Las deviaciones en las previsiones son constantes a lo largo de los años. Como prueba, basta repasar las estadística que recopila cada año ESADE.

En 2014, de hecho, las previsiones estuvieron aún más alejadas: si la media apuntaba a un crecimiento del 0,7%, la economía creció un 1,4%; es decir, el doble de lo esperado. Los pronósticos, no obstante, no siempre se han quedado por detrás de la realidad. En ejercicios como 2009 o 2012, por ejemplo, el promedio de las previsiones esperaba un alza del PIB, aunque al final ambos ejercicios cerraron con un PIB negativo.

Lo mismo ha sucedido con el paro. Entre 2010 y 2013, la tasa de desempleo real superó con creces el promedio de las previsiones, mientras que, desde entonces, se ha reducido a mayor velocidad de lo esperado. En 2014, por ejemplo, nadie esperaba que el indicador bajara del 26% y finalmente el año acabó con un paro del 23,7%, mientras que este año, como decíamos, el consenso apuntaba a un 23,3%, frente al 20,9% definitivo.