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El rescate bancario ha tenido un coste de oportunidad de 7.300 millones para los españoles

IMF Business School, la escuela de negocios especializada en formación a distancia, ha sacado a relucir los trapos sucios del rescate bancario. Según un estudio que ha llevado a cabo, los problemas del sector financiero han tenido un coste de oportunidad de miles de millones de euros para las familias españolas.

“Si hacemos números descubrimos que el coste real que ha tenido para los ciudadanos el rescate bancario no han sido solo esos 42.000 millones de euros que nos prestó Europa. A esta cantidad hay que añadir el coste de oportunidad de 7.300 millones de euros como consecuencia de la baja competitividad de los depósitos bancarios españoles respecto a los europeos”, explica Lorenzo Dávila, economista y director del departamento de investigación de IMF.

¿Y cómo ha llegado a esta conclusión? La respuesta está en la brecha que se ha abierto en los últimos años entre el interés que ofrecen a los clientes los depósitos a un año en nuestro país y los que se pagan en las otras grandes economías de la eurozona: Alemania, Francia, Holanda e Italia.

Si en 2005 este producto financiero, el preferido por los inversores minoristas en nuestro país, rentaba un 2,07% de media para el plazo de hasta un año, hoy el promedio se sitúa en el 0,22%. En Holanda, en cambio, la rentabilidad ha pasado del 2,34% al 1,59%; en Francia, del 2,15% al 1,25%; en Alemania, del 1,91% al 0,32% y en Italia, del 1,51% al 1,11%. Por tanto, hemos pasado de estar a mitad de la tabla a ocupar el último puesto.

“Los ahorradores españoles siguen sufriendo, a día de hoy, esta divergencia en las remuneraciones, que parecer estabilizadas en unos tipos que nos juegan fuera de mercado”, recalca Dávila.

Según el estudio, España empezó a desligarse de otros países europeos en 2009, aunque fue en 2013, el primer ejercicio completo tras el rescate del sector, cuando la brecha se hizo más patente. Pero si en nuestro país se hubieran mantenido los intereses medios de los depósitos en cotas similares a los de Holanda o Francia, los españoles podrían haber ganado 7.300 millones de euros adicionales desde que estalló la crisis hasta ahora.

La cifra no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que más que duplica la inversión total de particulares en deuda pública española (en enero tenían invertidos 2.828 millones, según el Tesoro Público).  

Razones y consecuencias

En este desajuste han sido claves las exigencias de capital a la banca (donde entran por ejemplo los altos niveles de provisiones), las limitaciones que impuso a los depósitos el Banco de España a principios de 2013, las dificultades que está teniendo el sector para mantener sus márgenes en un entorno de tipos de interés en mínimos históricos, así como los elevados costes operativos que soporta el sector.

A todos esos factores, Pablo Vásquez, economista y experto en risk management, suma varios más. En su opinión, los intereses de los depósitos son mayores o menores dependiendo de la renta de los hogares, las alternativas de inversión, la cantidad de ingresos que consiga la banca con actividades no vinculadas a la financiación, el nivel de capitalización de las entidades, su presencia internacional o su tamaño medio.

Pero lo curioso del asunto es que ni siquiera con unas rentabilidades mínimas los pequeños inversores han renunciado al que ha sido tradicionalmente su producto financiero estrella gracias a su perfil conservador: recordemos que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) asegura los 100.000 primeros euros invertidos en cada banco.

Los datos del Banco de España muestran que el patrimonio de los ahorradores metido en depósitos está en zona de máximos históricos y representa prácticamente tres cuartas partes del PIB doméstico. En enero la cifra se situó en 766.000 millones de euros, mientras que en diciembre marcó récord al alcanzar 771.000 millones de euros. Hasta 2003 la cifra no llegaba a 400.000 millones de euros.

Sin embargo, la baja competitividad de los productos financieros podría entrañar un peligro si perdura en el tiempo. “Corremos el riesgo de que los ahorradores dejen de invertir en depósitos, que son un pilar para la estabilidad bancaria. Si las entidades no captan recursos a través de ellos, tendrán que ir a buscarlos al mercado de capitales para poder prestarlos después y todos sabemos lo que pueden llegar a estrangular los mercados”, concluye Dávila.