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Un 5% de los trabajadores que ha despedido la banca ha terminado en el sector inmobiliario

El mercado inmobiliario ha sido una salida laboral para muchos exempleados de la banca. Tras la oleada de despidos que ha llevado a cabo el sector financiero español durante los últimos años como consecuencia de las fusiones y la búsqueda de rentabilidad, inmobiliarias, promotoras y otras empresas vinculadas al ladrillo se han convertido en un salvavidas frente a las listas del paro.

Eso es lo afirma MOA BPI Group, multinacional especializada en outplacement, reindustrialización y talento, en su último estudio. Según la compañía, que durante la última década ha llevado los procesos de recolocación y reorientación de los principales bancos que operan en España, el 5% de los trabajadores que han sido despedidos ha acabado en el sector inmobiliario.

“Ha habido casos de pasar a inmobiliarias, a promotoras e incluso a áreas especializadas en otras entidades financieras. Normalmente son profesionales de entre 40 y 50 años de edad que encuentran en el dinamismo del mercado inmobiliario una nueva oportunidad, y entre los perfiles está el de comerciales con conocimientos inmobiliarios”, explica Juan José Berbel, director general para España del grupo.

No podemos olvidar que el lazo entre el sector financiero y el inmobiliario se ha estrechado en los últimos años. La mayoría de los bancos están acelerando la venta de activos que habían heredado de préstamos morosos para limpiar su balance, por lo que la venta de inmuebles y deuda con garantía inmobiliaria están a la orden del día.

Además, y como consecuencia de que el crédito sigue sin crecer en términos netos, las entidades están impulsando la concesión de préstamos para mitigar la caída de ingresos que provocan los tipos de interés en mínimos y un saldo vivo de créditos cada vez más reducido al que aplicarle intereses. Por este motivo, está aumentando la formalización de préstamos para la adquisición de vivienda y el interés por volver a financiar la promoción inmobiliaria.

Con estas tendencias sobre la mesa, muchos empleados de banca han ampliado sus conocimientos sobre el ladrillo y han podido saltar de sector tras perder su empleo.

Riesgos y tecnología, lo más buscado

MOA, que en los últimos años ha trabajado en las reestructuraciones de personal de Bankia, Sabadell o Citi, se muestra optimista con el sector financiero. Aunque los ajustes no han llegado a su fin, Berbel sostiene que gran parte del trabajo que se destruya será compensado con las nuevas contrataciones que prevé llevar a cabo el sector.

Según una encuesta que ha realizado a los máximos responsables de recursos humanos de 11 bancos que operan en nuestro país, el negocio financiero está buscando profesionales que le permitan digerir este momento de cambio y transformación.

En plena revolución digital, con una creciente competencia en el mercado y una regulación cada vez más exigente, las entidades tienen muy claro qué tipo de perfiles están buscando. “Donde va a haber más contrataciones es en la gestión y el control de riesgos, en línea con las nuevas normativas internacionales, y en las ramas tecnológicas, por el auge de la banca online y la eclosión de las llamadas fintech. Otro perfil muy demandado es el jurídico, lo que coincide con la necesidad de mejorar la responsabilidad de la actividad”, aclara el responsable de MOA para Iberia.

Según la encuesta, el profesional tecnológico es el más buscado por los bancos, con una nota de 4,33 puntos sobre 5, seguido del especialista en riesgos (3,86). Estas áreas, además, son las que se están sobredimensionando más en el sector.

Radiografía del candidato ideal

¿Y qué tipo de empleados se están buscando? El prototipo de candidato ideal tiene entre 25 y 45 años (principalmente menores de 35), con estudios superiores de Economía o Dirección de Empresas o formados en Escuelas de Negocios, o bien ingenieros o informáticos. También se premia la formación en certificados de calidad y asesoramiento, el derecho y el marketing.

“A priori lo que se buscan son personas con un mix de conocimiento, y que tengan un perfil financiero pero cierta base tecnológica o viceversa. Será este nuevo talento el que permita a la banca tradicional no asumir riesgos innecesarios y captar nuevos negocios gracias a propuestas financieras ‘ad hoc’ para sus clientes. La nueva función de estos profesionales pasa por hacer crecer la entidad con una provisión ajustada de riesgos a fin de no poner en peligro la solvencia del banco y cumplir con los niveles de capital marcados por el Banco Central Europeo”, insiste MOA.

Los resultados de la encuesta también dejan entrever que los procesos de selección suelen durar como mucho tres meses, y que los candidatos seleccionados optan principalmente a un puesto de trabajo fijo. El contrato indefinido es la modalidad que más se está utilizando, seguido del de prácticas, que busca captar jóvenes talentos para formarlos internamente y que al cabo de un año puedan incorporarse a la plantilla. “Si hay algo que esté buscando la banca en estos momentos es la estabilidad”, recalca Berbel.

La mala noticia viene de la escala salarial. Y es que las nuevas contrataciones se están formalizando con un sueldo entre un 15% y un 20% inferior frente a los niveles precrisis. Actualmente, la horquilla más habitual en los nuevos empleados de la banca se mueve entre 15.000 y 30.000 euros anuales. Por detrás de este rango se encuentra la banda salarial de entre 30.000 y 40.000 euros, mientras que la que supera los 70.000 euros anuales es prácticamente testimonial.

“La solvencia de los bancos se ha resentido en los últimos años. Las absorciones de las cajas de ahorros y los procesos de fusiones han conllevado reestructuraciones que han afectado mucho a los salarios. Además, ahora se están buscando perfiles más jóvenes, cuyo sueldo es inferior al de otros profesionales con más experiencia”, concluye el director general de MOA.