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La carta de presentación del ‘nuevo’ Edificio España: así se prepara el Hotel Riu para abrir sus puertas en julio

La cadena hotelera RIU acelera la remodelación del Edificio España, uno de los rascacielos más icónicos de Madrid, para abrir las puertas del hotel de cuatro estrellas a mediados de julio. Hemos visitado el inmueble para conocer cómo está ahora y cuáles son los detalles que se conocen antes de su inauguración.

Lo primero que llama la atención del proyecto es la ubicación. El Edificio España es uno de los inmuebles más icónicos y representativos del centro de Madrid. Situado en un extremo de la Gran Vía, el rascacielos tiene 77.000 m2 de superficie y empezó a construirse en 1948 de la mano de los arquitectos Julián y Joaquín Otamendi, aunque se inauguró cinco años más tarde. Concebido en su día para ser el inmueble más alto de toda Europa, tiene 117 metros de altura y sigue siendo uno de los edificios más altos de la ciudad.

Durante estos 61 años ha tenido varios usos (ha albergado un hotel, oficinas, apartamentos y comercios) y también muchos dueños diferentes: desde 2005 hasta ahora ha estado en manos de una promotora, un banco, uno de los mayores conglomerados del mundo y una cadena hotelera. Metrovacesa, Santander, el grupo chino Wanda y RIU Hoteles, que es su propietario desde verano de 2017.

En enero de 2018, la cadena hotelera empezó las obras del inmueble con el objetivo de abrir el establecimiento en el plazo inferior a dos años. Y la fecha para su apertura será mediados de julio.

Bautizado como RIU Plaza España, tiene categoría de cuatro estrellas, 585 habitaciones repartidas en 24 plantas y ha necesitado una inversión millonaria para poder tener el aspecto actual. Además, es el primer establecimiento de la cadena en Madrid y el primer RIU Plaza en nuestro país (el séptimo en el mundo). 

Para poder cumplir los plazos, las obras avanzan a toda velocidad. Actualmente trabajan unas 1.000 personas, que están dando los últimos remates al inmueble.

El proyecto de reforma lo están ejecutando las constructoras Grupo Ortiz (que se está encargando de la parte estructural) y Construcciones Joaquín Pérez Arroyo (que se encarga más de los acabados), mientras que el diseño interior está a cargo de un equipo interno de RIU. La decoración está inspirado en los años 50-60, pero integra elementos contemporáneos con los elementos protegidos del inmueble. Entre ellos, la fachada principal y los laterales, los bajo relieves, la luminaria, el mármol...

RIU asegura que el hotel está pensando tanto para el visitante nacional como extranjero, y tanto para viajes de ocio como de negocios. Según sus previsiones, la mitad de los clientes vendrá de eventos y de alojamientos por motivos laborales, mientras que la otra mitad serán turistas, ya sean nacionales o foráneos.

Dos de las plantas del hotel estarán destinadas a eventos y convenciones, a los que se suman otros espacios de restauración y ocio. En total, hay 17 salas dedicadas a los negocios que ocupan unos 5.000 m2 de superficie, entre los que destaca la sala magna con una capacidad para 1.500 personas en un mismo espacio diáfano y con doble altura de techo, que también se puede dividir en cinco espacios. “Es único en el centro de la capital y será uno de los grandes reclamos”, sostiene RIU.

Pero si hay un espacio del que presume la cadena es del ‘sky bar’ con vistas a toda la ciudad. En la planta 25 se encuentra el área cubierta, mientras que la zona al aire libre está en la azotea de la planta 26 y ofrece una panorámica de 360 grados. Desde ella se divisan el Palacio Real, la Plaza Mayor, la Casa de Campo, el Retiro, las Cuatro Torres, la Torre Colón, el Ayuntamiento, además de la Gran Vía. 

Un espacio que va a ser un gran reclamo para el público, según reconocen desde RIU. De hecho, estará clientes y no clientes), por lo que cuenta con tiene un ascensor independiente, igual que el espacio dedicado a los encuentros de negocios.

El hotel también cuenta con una piscina exterior en la planta 20, un gimnasio que abrirá las 24 horas del día y una zona de trabajo con ordenadores, internet gratuito, fotocopiadoras, impresoras...

En lo que a precios se refiere, la horquilla es muy amplia: una habitación estándar en temporada baja puede rondar los 135 euros (en temporada alta serían unos 250 euros), mientras que las 'suites' están entre 250 y 1.500 euros. Ése sería el precio de la 'suite' presidencial en fechas señaladas, como por ejemplo Nochevieja. 

De momento, se pueden realizar reservas a partir del 1 de septiembre, mientras que julio y agosto solo estarán disponibles una vez que se haya inaugurado. La cadena hotelera prevé tener una ocupación del 60-70% en lo que queda de año y asegura que ya tiene casi medio centenar de eventos confirmados para los próximos 18 meses. Uno de los más destacados es la edición de otoño de 'Meeting Space', un foro de negocios que tendrá lugar a finales de septiembre.

Apuesta por el medioambiente

RIU, la cuarta cadena hotelera de España por volumen de ingresos y número de habitaciones y con más de 90 hoteles repartidos entre 19 países de todo el mundo, ha apostado por la sostenibilidad en su primer hotel en Madrid.

Un ejemplo de ello es la instalación de la aerotermia para calentar el agua de todo el edificio, un sistema que ha recibido el premio Re Think Hotel en la reciente edición de la Feria Internacional del Turismo; o el adiós al plástico tanto para el uso como para el embalaje, y su sustitución por el ácido tereftálico purificado (PTA). La cadena mallorquina también presume de que su política de compras de productos como café y té están supeditadas a que su explotación sea lo más respetuosa posible con el medioambiente.

Una historia interminable... y conflictiva

En verano de 2017, la cadena hotelera mallorquina se hizo con la propiedad de la totalidad del edificio, incluidos los locales comerciales, en una operación muy conflictiva, tras varios desencuentros con el Ayuntamiento liderado por Manuela Carmena, el grupo chino Wanda traspasó el Edificio España al grupo Baraka, presidido por el empresario murciano Trinitario Casanova, y éste se lo vendió el mismo día a RIU. Un año más tarde, la cadena hotelera traspasó los 15.000 m2 de espacios comerciales a la gestora española Corpfin Capital Real Estate, cuyo objetivo es crear varias ‘flagships’ de moda y restauración, y sacar a bolsa los inmuebles este verano a través de sociedades de inversión inmobiliaria. 

La historia reciente del Edificio España está repleta de conflictos que, lejos de terminar con la compra por parte de RIU, se han prolongado y acelerado con el tiempo. El problema actual está en la zona comercial y afecta a las tres partes: RIU, Baraka y Corpfin.

Según el Grupo Baraka, antes del traspaso del Edificio España acordó con RIU la posibilidad de recomprar en el futuro los 15.000 m2 que ocupan los locales comerciales, incluyendo en el contrato de forma expresa la facultad de autocontratación, siempre que la compañía de Trinitario Casanova cumpliera las condiciones de compra fijadas por el grupo hotelero. Sin embargo, RIU niega su versión y asegura que el empresario murciano solo tenía un mandato de intermediación no representativo, que estaba ligado al cobro de una comisión si se producía la venta de los locales. La cadena hotelera consideró que Baraka no había cumplido su cometido, dio por concluido el contrato y traspasó los locales a la gestora liderada por Javier Basagoiti.

La discordia ha llegado a los juzgados de Madrid donde hay abiertos dos procesos diferentes. A la espera de conocer qué sucede en los tribunales, Baraka tiene claro que, si finalmente gana los procesos, exigirá a RIU una indemnización por daños y perjuicios por no haber podido explotar los locales comerciales en el plazo que había previsto.