El pasado 18 de febrero bmn, caja 3, ceiss y liberbank tendrían que haber firmado la escritura de cesión de activos al banco malo como paso previo para que este jueves se hiciese efectiva la transferencia. Sin embargo, las discrepancias entre el banco de España (bde) y la sareb sobre los términos de esta operación podrían retrasarla del calendario previsto
Así, el bde rechaza las condiciones técnicas exigidas por la Sareb para que bmn, caja 3, ceiss y liberbank (también denominadas grupo 2) traspasen sus activos a la sociedad de gestión de activos. La empresa que preside Belén romana les exige un ajuste mayor en el precio de los activos a traspasar a la aplicada a las entidades intervenidas, que traspasaron sus activos a finales de 2012
20 Comentarios:
"El banco malo no pospone nada, salvo la quiebra bancaria inminente"
Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).
Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.
Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales , una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja ??). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.
Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta.
Y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público politico.
Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la Argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones.
( Y qué podemos hacer para 'convencer' al Gobierno de que elimine las estructuras políticas que nadie ha pedido salvo ellos y que nos sepultan en la miseria? Yo sólo veo un camino: ostias en la calle. )
La piedra angular de la política económica del gobierno del PP, la reforma laboral, jadeada e impuesta por ese organismo llamado BCE, es un absoluto fracaso.
Se diseño con la intención de abaratar los salarios para crear empleo. Pero se olvidaron de dos cosas. Primero, de la demanda efectiva. Sin demanda no hay nada, sin crecimiento económico todo es mentira.
Las empresas viendo el percal que les esperaba aprovecharon la reforma laboral para despedir, y punto.
Segundo, en aquellos países que funcionan ocurre lo contrario, es decir, los salarios suben y mejoran la productividad vía capital, aquella que en nuestro país literalmente se ha hundido por procesos de sobreinversión en sectores improductivos.
La sareb solo es puro camuflaje de enterrar los restos.... las huellas del crimen
Y España se japoniza para superar los 23 años de estancamiento japones....viene una gran depresion y emigracion
La piedra angular de la política económica del gobierno del PP, la reforma laboral, jadeada e impuesta por ese organismo llamado BCE, es un absoluto fracaso.
Se diseño con la intención de abaratar los salarios para crear empleo. Pero se olvidaron de dos cosas. Primero, de la demanda efectiva. Sin demanda no hay nada, sin crecimiento económico todo es mentira.
Las empresas viendo el percal que les esperaba aprovecharon la reforma laboral para despedir, y punto.
Segundo, en aquellos países que funcionan ocurre lo contrario, es decir, los salarios suben y mejoran la productividad vía capital, aquella que en nuestro país literalmente se ha hundido por procesos de sobreinversión en sectores improductivos.
La sareb solo es puro camuflaje de enterrar los restos.... las huellas del crimen
Y España se japoniza para superar los 23 años de estancamiento japones....viene una gran depresion y emigracion
"El banco malo no pospone nada, salvo la quiebra bancaria inminente"
Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).
Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.
Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales , una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja ??). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.
Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta.
Y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público politico.
Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la Argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones.
( Y qué podemos hacer para 'convencer' al Gobierno de que elimine las estructuras políticas que nadie ha pedido salvo ellos y que nos sepultan en la miseria? Yo sólo veo un camino: ostias en la calle. )
"El banco malo no pospone nada, salvo la quiebra bancaria inminente"
Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).
Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.
Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales , una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja ??). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.
Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta.
Y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público politico.
Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la Argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones.
( Y qué podemos hacer para 'convencer' al Gobierno de que elimine las estructuras políticas que nadie ha pedido salvo ellos y que nos sepultan en la miseria? Yo sólo veo un camino: ostias en la calle. )
La piedra angular de la política económica del gobierno del PP, la reforma laboral, jadeada e impuesta por ese organismo llamado BCE, es un absoluto fracaso.
Se diseño con la intención de abaratar los salarios para crear empleo. Pero se olvidaron de dos cosas. Primero, de la demanda efectiva. Sin demanda no hay nada, sin crecimiento económico todo es mentira.
Las empresas viendo el percal que les esperaba aprovecharon la reforma laboral para despedir, y punto.
Segundo, en aquellos países que funcionan ocurre lo contrario, es decir, los salarios suben y mejoran la productividad vía capital, aquella que en nuestro país literalmente se ha hundido por procesos de sobreinversión en sectores improductivos.
La sareb solo es puro camuflaje de enterrar los restos.... las huellas del crimen
Y España se japoniza para superar los 23 años de estancamiento japones....viene una gran depresion y emigracion
Se han dado cuenta la cantidad de mensajes nuevos , y de foreros nuevos
Que censura idealista, y que recordamos solo decian verdades sobre las caidas que vienen
Idealista os oculta la verdad ,desinforman ocultando opiniones ,e inducen a compra torticera
Ya no son fiables, solo son propaganda del sistema corrupto ladrillil-politico
"El banco malo no pospone nada, salvo la quiebra bancaria inminente"
Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).
Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.
Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales , una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja ??). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.
Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta.
Y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público politico.
Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la Argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones.
( Y qué podemos hacer para 'convencer' al Gobierno de que elimine las estructuras políticas que nadie ha pedido salvo ellos y que nos sepultan en la miseria? Yo sólo veo un camino: ostias en la calle. )
No es lo mismo no cobrar, que cobrar poco
Asi que Alemania a dado un dinero prestado a la banca, para recuperar en el banco malo
Una vez que vea que sigue el intento de choriceo al precio burbuja y no se logra vender nada
Impondrá su ley y dirá vender a lo que se venda, que para eso se prestó
Nada de no cobraros nada ... mejor cobraros poco
Y la única forma de cobrarnos pasa por que se vendan a lo que se pueda
"El banco malo no pospone nada, salvo la quiebra bancaria inminente"
Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).
Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.
Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales , una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja ??). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.
Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta.
Y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público politico.
Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la Argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones.
( Y qué podemos hacer para 'convencer' al Gobierno de que elimine las estructuras políticas que nadie ha pedido salvo ellos y que nos sepultan en la miseria? Yo sólo veo un camino: ostias en la calle. )
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