Información sobre vivienda y economía

“La lana de roca puede reducir hasta un 90% la factura de la luz en una vivienda”

Albert Grau, public affairs de Rockwool Peninsular

Albert Grau, public affairs de Rockwool Peninsular / Rockwool
Albert Grau, public affairs de Rockwool Peninsular / Rockwool

La fundición de una roca (la mayoría de las veces de origen volcánico) se presenta como la gran solución para reducir la factura de la luz y combatir la pobreza energética. Rockwool, la empresa que utiliza lana de roca para aislar viviendas asegura que su material puede reducir entre un 70% y un 90% lo que paga un inquilino en concepto de calefacción y climatización. En este sentido, los datos de Idea (Instituto para la diversificación del ahorro energético) reflejan que este gasto supone cerca de 2.000 euros de media al año dentro de la factura de la luz. Albert Grau, public affairs de Rockwool Peninsular, explica a idealista/news que el usuario no pagaría más de 300 euros al año con la instalación de este material ecológico y reutilizable. “La energía más barata es la que no se gasta”, afirma Grau.

Descarbonizar el país antes del año 2050. Este es el objetivo del Ejecutivo Central y de la Unión Europea. Las promotoras centran sus esfuerzos en la búsqueda de edificios sostenibles. Construcciones que gasten poca energía y que además sea renovable. Una situación ventajosa para todas las partes: la administración, las empresas y los clientes finales. De hecho, para estos últimos es muy interesante en la etapa de la financiación, porque se pueden aprovechar de las todavía poco conocidas hipotecas verdes, que cuentan con intereses más bajos que en las hipotecas estándar. El problema es que España todavía tiene un parque inmobiliariao muy envejecido y para llegar a la descarbonización no basta sólo con levantar edificios eficientes. También es necesario fomentar la rehabilitación de las casas más antiguas.

España cuenta con más de 25 millones de viviendas. El 60% de todas ellas están construidas antes del año 80 (momento en el que se comenzaron a aplicar normativas técnicas de construcción). “Estas viviendas son verdaderos sumideros energéticos”, explica Grau. En este sentido, destaca las pocas casas que se rehabilitan al año: sólo 40.000 unidades. Una cifra que está muy lejos de las 300.000 unidades al año que se necesitan para conseguir la sostenibilidad que reclama la Unión Europea. “O nos ponemos a rehabilitar 500.000 viviendas al año o no llegamos”, afirma el representante del Rockwool.

En este escenario aparece la lana de roca. El material creado a partir de la fundición de una roca es una solución para los objetivos de la administración y para los bolsillos de los inquilinos. Este mercado lo lidera Rockwool, una empresa danesa con más de 80 años de experiencia y con presencia en 39 países. Su centro de operaciones en España se encuentra en Navarra y su mayor actividad se centra en la obra nueva (residencial). 

“Simplemente por proporción -en España se construyen 100.000 viviendas de obra nueva, frente a las 40.000 que se rehabilitan- tenemos más demanda en este segmento que en la rehabilitación”, explica en este sentido Grau. Por este motivo, el public affairs de Rockwool reclama mayor atención del Gobierno Central para plantear una serie de medidas que mejoren la salud energética de las casas ya construidas. “El Gobierno ha de acompañar al propietario”, asevera Grau idealista/news.

El material que combate la pobreza energética

En este escenario, Rockwool y su de lana de roca ofrecen múltiples soluciones. Porque desde la empresa aseguran que, con la instalación de este material, el propietario puede ahorrar entre un 70 y un 90% en la factura de la luz, en conceptos que guardan relación con la calefacción y la climatización del inmueble. “Es una manera de combatir la pobreza energética que viven muchos hogares”, explica el representante de Rockwool. Pero para plantar cara al frío dentro de las viviendas hace falta voluntad política por parte de todas las administraciones implicadas. “Instalar nuestro material, que además de aislante térmico también es acústico y un protector contra incendios, tiene unos costes que rondan los 7.000 euros por vivienda (80 m2)”, explica Grau.

En este punto se plantea un problema: ¿cómo va a pagar un inquilino que no es capaz de hacer frente al gasto de la factura de la luz un presupuesto de 7.000 euros? Y es precisamente aquí donde Rockwool reclama la intervención de las administraciones. Bueno, no sólo Rockwool, porque la empresa que fabrica lana de roca es sólo una de las compañías que forman la fundación ‘La casa que ahorra’. Una asociación que busca sensibilizar a todos los sectores de la sociedad sobre la importancia de la eficiencia energética en la edificación y los beneficios que puede reportar para el ahorro económico y energético, la protección del medio ambiente y la creación de empleo.

Un pasaporte energético subvencionado 

Dentro del marco de actuaciones de esta fundación existe una que destaca por encima del resto: el pasaporte energético. Esta medida busca que la administración inyecte dinero al propietario para que se comprometa a acometer una serie de reformas en su vivienda. La idea es que el Ejecutivo Central adelante parte del montante económico. Con esta partida, el inquilino se compromete a llevar una cabo una serie de rehabilitaciones en su hogar de manera paulatina. Cada vez que realice alguna reforma, el morador deberá de ‘sellar’ (de manera simbólica) su pasaporte energético hasta completarlo y convertir su vivienda en sostenible. En definitiva, subvenciones preferentes que ayuden a soportar este cambio en el uso de la energía del hogar.

La propuesta ha sido presentada al Ministerio de Fomento y al de Transición Ecológica. En este sentido, ambos han mostrado mucho interés, aunque hay que aterrizar la teoría y plasmarla. “Seguramente se apruebe en marzo del 2020 a través de la estrategia de rehabilitación a largo plazo que tiene que presentar España cada tres años a Europa”, afirma Grau.