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Rehabilitar la vivienda o abrir un plan de pensiones: qué opción es más rentable a largo plazo

El ahorro en energía tras la reforma supera el interés que se obtiene por la aportación de un plan de pensiones

Gtres
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Autor: Juanjo Bueno

La crisis económica actual da poco para pensar en el futuro más inmediato y mucho menos en un colchón futuro, como son las pensiones. Recientemente la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha anunciado que el Gobierno gastará 5.300 millones de euros en rehabilitar un denostado parque inmobiliario que desde hace años está en boxes. En total, pretende que 480.000 inmuebles entren en quirófano hasta 2023. Para ello echará mano de los fondos europeos.

Las ayudas, no obstante, llegan en un momento comprometido para el bolsillo del ciudadano, ya que rehabilitar una vivienda o un edificio siempre se ha percibido más como un gasto que como una inversión. Tampoco cuadran las cuentas: iniciar una reforma integral supone invertir una media de 26.000 euros aproximadamente, según la patronal Andimac. A favor está que los beneficios en ahorro energético obtenidos se notan desde el primer mes.

Pongamos números a la rentabilidad que se obtiene de rehabilitar una vivienda frente a depositar los ahorros en un plan de pensiones. Knauf Insulation, compañía especializada en la investigación, desarrollo y fabricación de productos sostenibles de aislamiento,  ha actualizado el estudio “La rehabilitación energética como coste de inversión”, elaborado por la Fundación La Casa que Ahorra en 2016, donde compara a precios actuales los beneficios que se obtendrían si la misma cantidad de dinero que se destina a la rehabilitación se invirtiera a este tipo de planes.

Este informe va más allá de estudios anteriores y establece un paralelismo entre un balance de entradas y salidas en el plan de pensiones durante 17 años de duración, y su similitud para la rehabilitación. Tanto el producto de inversión como la rehabilitación van registrando entradas año tras año, con tres escenarios temporales distintos (os 0, 17 y 30). A tener en cuenta: mientras que en el plan de pensiones estas inversiones se traducen en intereses, en la rehabilitación son ahorros de energía.

Para analizar esta rentabilidad, el informe parte del hipotético caso en el que una persona de 50 años, con una vivienda antigua en propiedad, decide que sus ahorros terminen o bien en un plan de pensiones o bien en la reforma de su vivienda en donde únicamente se ejecutan actuaciones en la envolvente, sin intervenir en sus instalaciones (por ejemplo, equipo de Agua Caliente Sanitaria).

Calendario de la rehabilitación vs plan de pensiones

En el estudio se toman como referencia las mismas tipologías de viviendas unifamiliar y plurifamiliar en dos localizaciones distintas: Madrid y Barcelona. En ambos casos se parte de la clasificación energética E de la vivienda y se realiza la rehabilitación energética para obtener una letra B, que es la más aproximada a conseguir un edificio de consumo de energía casi nulo a partir de una reforma.

En el año 0 se realiza la rehabilitación y la apertura de un plan de pensiones con un ingreso inicial igual al coste de la rehabilitación. Según el informe, dicho coste se presupone que se hace en efectivo, sin ningún tipo de financiación. La razón es obvia: si se financiase el importe de la rehabilitación implicaría que el retorno de la inversión sería mayor a largo plazo.

A partir del año 1, con el ahorro energético derivado de la rehabilitación se paga el coste de las obras y con el plan de pensiones se empezarán a cobrar los intereses que genere. “El coste de la rehabilitación para viviendas plurifamiliares es bastante inferior al de viviendas unifamiliares. Esto se debe principalmente a que el ratio de envolvente por metro cuadrado en planta es superior en las viviendas plurifamiliares”, sostienen desde Knauf Insulation. En cuanto a las localizaciones, se puede observar que la rehabilitación empieza a generar más beneficios en Madrid que en Barcelona debido a la diferencia que hay entre las demandas de las clases energéticas E y B para las dos zonas climáticas.

Según este estudio, pasar de una clasificación energética “E” a una clase “B” supone un ahorro de 800 euros/vivienda al año para Barcelona y 1.184 euros/vivienda anuales para Madrid. La suma de este ahorro anual, más el incremento del precio de la energía, supone que en la capital española se amortice la rehabilitación 5 años antes para la vivienda plurifamiliar y 6 años antes en unifamiliar.

En el año 17 se entra en la jubilación, fijada en los 67 años, y es el momento de empezar a rescatar el plan de pensiones que ha ido engordando anualmente hasta llegar a los 80 años de edad. Pasados 30 años, se da por finalizado el rescate del plan de pensiones, y se puede analizar cuál ha sido el beneficio neto de los dos supuestos (rehabilitación y plan de pensiones).

Beneficios energéticos y económicos

La suma del ahorro energético anual, a lo que hay que añadir el incremento del precio de la energía (3%), tras descontar la inversión total en rehabilitación (vivienda unifamiliar: 56.614 euros; vivienda plurifamiliar: 12.743 euros) de la envolvente, reflejan que, tanto en Madrid como en Barcelona, el beneficio neto obtenido es superior si se realiza una rehabilitación energética que si se ingresa el dinero en un plan de pensiones.

Vayamos a casa caso en concreto. Por una parte, el beneficio neto acumulado en 30 años para una rehabilitación en una vivienda unifamiliar situada en Barcelona es de 52.544 euros frente al obtenido ingresando el dinero en un plan de pensiones (39.524,3 euros). Para el ejemplo de un edificio plurifamiliar, el beneficio obtenido por la reforma es de 34.427 euros por vivienda frente a 8.860,2 euros de intereses obtenidos con el fondo de pensiones.

En el caso de Madrid, los beneficios netos acumulados en 30 años para un unifamiliar ascienden a 106.365 euros frente al obtenido por un plan de pensiones (39.524,3 euros). En el caso de edificio residencial rehabilitado, los beneficios son de 58.642 euros por vivienda, superiores a los generados en un plan de pensiones (8.860,2 euros).

Para Oscar del Rio, director General de Knauf Insulation Iberia, este estudio demuestra lo rentable que es rehabilitar una vivienda con criterios de eficiencia energética. "Hemos analizado qué pasa si el dinero que se destinase a pagar la rehabilitación se empleara como una supuesta aportación a un plan de pensiones en condiciones de mercado. Este capital permanece 17 años en el fondo, momento de la jubilación y del rescate progresivo del dinero durante 13 años más”, explica.

Y esto es así porque mientras que en el plan de pensiones, el beneficio es anual, proviene de los intereses del propio plan y se ingresan directamente en la cuenta corriente, mientras que en una rehabilitación el beneficio proviene de una reducción en el consumo de energía (electricidad, gas natural, etc.) y se obtiene desde el mes siguiente a la finalización de la rehabilitación.

Las conclusiones de este estudio evidencian que, si se quieren lograr los objetivos 2050 de descarbonización de la Unión Europea, es necesario y rentable aumentar la eficiencia energética del parque de viviendas existentes siendo un gran aliciente el programa PREE de rehabilitación.