Tras trabajar durante años en Nueva York, la arquitecta María Lozano volvió a Madrid tras la pandemia para fundar su estudio The Dream Lab, donde desarrolla proyectos tanto de interiorismo, arquitectura, diseño de productos, mobiliario e incluso branding. Vive en uno de los edificios más emblemáticos de Madrid, Torres Blancas, inmueble que miraba con admiración desde el autobús cada día cuando acudía a Alcalá de Henares a estudiar Arquitectura. Su sueño se hizo realidad y tiene un apartamento en la torre en el que respetó al máximo, cuando lo reformó, el trabajo original del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza.
idealista/news entrevista a la arquitecta española en su apartamento de Madrid para conocer su trayectoria, en qué proyectos está trabajando y todas las particularidades de su hogar.
¿Por qué estudió Arquitectura?
Creo que desde siempre quise ser arquitecta. Mi familia estoy segura de que tuvo algo que ver. Mi padre es ingeniero, siempre le hacemos la gracia de que es arquitecto frustrado. Desde pequeña mis primas me decían que tenía que ser arquitecta. Y yo creo que me quedé con eso. La familia de mi madre es muy creativa. Mi abuela tenía una tienda de muebles. Hay algún pintor por ahí. Muchas manualidades y tal. Yo creo que un poco mezclando todo al final, yo hoy soy arquitecta y tengo mi propio estudio.
¿Qué es lo que más le gustó de su formación?
Es una carrera muy bonita, obviamente muy pasional. Te tiene que gustar lo que haces, pero es una carrera muy creativa, donde te estructuran la mente de una forma muy especial, que al final simplemente es saber resolver un problema. Por eso creo que los arquitectos terminamos en muchas disciplinas diferentes.
¿Y lo que más le gusta de su oficio?
El lado creativo, cada día es diferente. Yo soy arquitecta pero hago mucho diseño de interiores, diseño de marca, diseño de producto, un poco de todo. Esa creatividad aplicada a diferentes escalas y diferentes ámbitos es lo que más me gusta.
¿Cuándo montó su estudio?
Cuando volví de Nueva York, hice allí mi máster de arquitectura y luego estuve trabajando. Y con el Covid, me vine a España: ese año sí que estuve todavía teletrabajando para Estados Unidos, pero ya en el 2021 decidí quedarme en España y montar mi estudio.
Su estudio se llama The Dream Lab y se define como una incubadora de ideas creativas…
Yo siempre lo defino como una incubadora de ideas creativas que intenta desdibujar los límites entre todas las disciplinas. Como ya os he comentado, me encanta el diseño de interiores, el diseño de marca, el arte. El arquitecto tiene esa capacidad de resolver problemas en diferentes disciplinas y cuando esas disciplinas se superponen y se van combinando es donde la magia ocurre.
¿Con qué proyectos está ahora?
Estoy haciendo una casa en Canarias, es un proyecto muy bonito y muy personal. Tengo un par de proyectos de branding en Estados Unidos y estoy también dando clases. Soy profesora de diseño de interiores en diferentes universidades y ahora mismo estoy a punto de empezar un proyecto también muy personal de arte de tres meses en una galería en Madrid.
Estamos en un edificio emblemático en Madrid, Torres Blancas, ¿siempre tuvo claro que quería vivir aquí?
Lo tenía súper claro. Yo estudié arquitectura en Alcalá de Henares y todos los días pasaba por delante de este edificio y desde el autobús lo miraba y me parecía fascinante. Cuando decidí que me quedaba en Madrid a vivir, el primer edificio que vine a visitar fue Torres Blancas. Era un dúplex. Mi idea inicial era dividirlo con mi hermana y que cada una nos quedásemos con la mitad, pero no se podía hacer porque los dúplex no se pueden dividir. Entonces me quedé con la espinita. Estuve un año entero buscando por todo Madrid, estaba todo carísimo y no encontraba algo que se ajustase a mis necesidades. Y después encontré este apartamento. Es un apartamento muy chiquitito que inicialmente no me cuadró porque era algo un poquito más pequeño de lo que estaba buscando, pero dije es que es una oportunidad única y es un edificio tan especial que no podía decir que no.
Descríbanos el apartamento.
Tiene 79 metros cuadrados y es uno de los apartamentos más pequeñitos de la torre. Al ser tan chiquitito, la distribución prácticamente no se puede cambiar porque son casi todo muros de carga. Lo que hice fue cambiar los baños, la cocina, que era un poco como la obra más gruesa y luego muchísimo mobiliario de obra. Al final es un apartamento que tiene mucha curva. Quería respetar un poco esa arquitectura original de Sáenz de Oíza, y lo que hice fue construir mucho mobiliario a medida que intentase aprovechar al máximo el espacio.
¿Qué elementos originales se han conservado?
Los elementos originales, sobre todo, son los que están en la fachada. La fachada está protegida, entonces no se puede cambiar absolutamente nada. Las persianas de madera son originales. En la cocina hay un pavés con un color dorado también muy bonito que también es original. El suelo de la vivienda también es una madera original. Muchos elementos de los techos, los detalles tan característicos con esas curvas tan bonitas. También son originales las puertas correderas.
¿Cuál fue el mayor desafío de la reforma que acometió?
Intentar respetar el original. Quería esas curvas cuando entras al apartamento. Es un apartamento muy alargado y es una serie de planos curvos que van dando profundidad. Entonces yo quería que esos planos se leyesen de una forma muy clara. Mucha gente, cuando ve Torres Blancas, ve una torre gris, una mole horrorosa. A mí personalmente me encanta, yo no veo solo el gris.
Soy una loca del color y cuando veía la torre veía muchísimo color detrás. Cuando subes a la piscina hay un plano azul increíble, cuando entras al edificio también hay elementos con color. Hay varias puertas rojas con unos reflejos rosas increíbles. Está el latón muy presente también en todos los detalles del portal. Hay mucho, mucho color. Entonces yo quería que el apartamento fuese un poco un reflejo de esos colores que mis ojos tan obsesos veían constantemente.
¿Cuál es la parte del edificio que más le gusta?
La entrada. El portal me parece espectacular. Hay una serie de planos en el techo, una especie como de bóvedas inversas que caen sobre ti un poco, bajando la altura. Es un espacio como muy comprimido y me parece que es espectacular. Es un efecto sorpresa.
¿Y el rincón de la casa que más le gusta?
Seguramente es donde estoy ahora mismo sentada. Es una antigua terraza. La anterior propietaria lo cerró y ahora mismo es el comedor de la casa. Muchas veces como aquí, trabajo desde aquí y es un poco ese espacio central desde donde prácticamente se ve toda la vivienda y tiene una luz muy bonita.
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