En 2026, el interiorismo se centra en crear espacios que fomentan nuestro bienestar y que nos cuiden. “Entramos en una etapa donde el foco se desplaza hacia la experiencia humana. Materiales saludables, inclusión, tecnología amable y entornos flexibles son algunos de los pilares de la arquitectura de interiores que viene”, creen desde el estudio de arquitectura e interiorismo Dosalcubo, liderado por David Moya y Javier Páramo. De la misma opinión es la interiorista Blanca Rosa Gutiérrez, que también cree que la decoración en 2026 tendrá muy en cuenta nuestras emociones. En general, el diseño de interiores en 2026 es más honesto y humano; en definitiva, “más conectado con la vida real”, resumen desde Dosalcubo.
Los materiales naturales serán protagonistas del hogar
“En 2026, los interiores van a apostar aún más por materiales naturales que transmitan calma y bienestar. La madera, la piedra natural, los estucos de cal, el lino o la lana estarán muy presentes porque aportan calidez, autenticidad y hacen que las casas se sientan más acogedoras y vividas”, opina Blanca Rosa Gutiérrez. Por su parte, Moya asegura que la arquitectura de interiores de 2026 “no se entenderá sin la naturaleza. No hablamos solo de plantas, sino de un diálogo constante entre materiales vivos, luz bien orientada y arquitectura que respira. La biofilia no es tendencia: es necesidad”.
Para la interiorista Leticia Yagüez. “En 2026, la decoración se orienta hacia lo auténtico y la esencia de las cosas. Los materiales naturales refuerzan esta idea: maderas, piedras, cal, cerámica, lino o lana se valoran por su autenticidad, sus matices y su capacidad de hacer que los interiores se sientan reales, cercanos y vividos”.
El nuevo lujo es una decoración centrada en lo “emocional”
Gutiérrez cree que, más que modas concretas, “veremos una forma de decorar más personal y emocional”. En opinión de la experta, los espacios de la casa en 2026 “serán menos rígidos y tendrán más textura; mezclando piezas nuevas y antiguas”. En general, las casas estarán más pensadas para disfrutarse y no solo para verse bonitas.
Para los arquitectos de Dosalcubo, el bienestar emocional, físico y mental pasa al primer plano. “En 2026 veremos espacios diseñados para acompañar estados de ánimo, facilitar la calma y fomentar la creatividad. Los interiores serán más sensoriales, más silenciosos y más conectados con la naturaleza”. Hace tiempo que el lujo ya no está en acumular, “sino en sentir”, opina Páramo, para el quelos espacios de la casa “deben devolvernos a nuestra esencia y permitirnos habitar con verdad, sin artificios”.
La cocina abierta pierde adeptos. En 2026, apostamos por la intimidad
“Creo que la cocina abierta funciona muy bien cuando el espacio es reducido porque ayuda a ganar luz y amplitud, pero cuando se dispone de metros independizar la cocina permite diferenciar funciones y crear una atmósfera propia para ese momento: entrar en la cocina, cocinar con calma y centrarte en el espacio y en la experiencia, sin que todo tenga que convivir al mismo tiempo”, comenta Yagüez. Por eso, la experta reconoce que “si se cuenta con una cocina amplia, con zona de comedor incluida, optaría por separarla porque se gana en funcionalidad, confort y ofrece una forma de vivir la casa más cuidada”.
En este sentido, las puertas correderas o los cerramientos ligeros son una muy buena solución porque permiten abrir o cerrar la cocina según el momento, manteniendo la luz y la conexión con el resto de la casa. “A mí me gusta esa relación visual, pero agradezco tener la opción de cerrar cuando se necesita tranquilidad o controlar olores y desorden”.
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