Hoy en día, la mayoría de las hipotecas se conceden a parejas. De hecho, es más fácil que un banco dé el visto bueno a una operación con dos titulares, ya que las cuotas las asumen dos pagadores, que a conceda una hipoteca a una sola persona. Es lo que se conoce como “tasa single”, y afecta directamente a las hipotecas para solteros. En estos casos, los bancos establecen unos requisitos más estrictos para minimizar los riesgos de impago, aunque no establecen penalizaciones ni cobran más intereses.