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Un paseo por la escultura pública de Barcelona: te mostramos las que se encuentran a pie de calle

Autor: @Jone Ibabe

Si el viernes pasado te mostrábamos las esculturas que llegaron a Barcelona con motivo de los Juegos Olímpicos del 92, esta semana visitaremos las esculturas que se pueden encontrar a pie de calle: ‘El gato’ de Botero, ‘La jirafa coqueta’ o ‘Carmela’ de Jaume Plensa entre otras grandes obras. Dejaremos para la semana que viene las que se encuentran distribuidas por los jardines de la ciudad, otra cita con el arte que no te puedes perder.

Gato, 1987. Fernando Botero (Colombia, 1932)

Gato, 1987. Fernando Botero (Colombia, 1932)
Fotos: Eva Margalef

El gato de Botero es todo un símbolo del barrio del Raval. Llego a Barcelona en 1987, la escultura deambuló por las calles de la ciudad en busca de una ubicación definitiva hasta que en el año 2003 se ubicó al final de la Rambla del Raval, donde se produjo un amor a primera vista entre locales, turistas y el propio barrio como un concepto más abstracto.

Hemos analizado diversas obras del escultor colombiano: El caballo, La mano, Mujer con espejo y El rapto de Europa.

La ola, 1998. Jorge Oteiza (Orio, 1908 – Donostia, 2003)

La ola, 1998. Jorge Oteiza (Orio, 1908 – Donostia, 2003)
Fotos: Eva Margalef

Tres años después de la inauguración del MACBA, Oteiza fue invitado a producir una obra para el museo. Decidió que quería ponerla en diálogo con el estilo arquitectónico de Richard Meier, arquitecto del museo, al que Oteiza consideraba de un racionalismo cercano a Le Corbusier y con el que se sentía muy afín. En este contexto, decidió producir una gran ola de aluminio negro formada por poliedros y planos oblicuos y hacerla jugar con la alternancia de luz y sombra que crea sobre la obra la fachada del Museo.

Seguro que a Oteiza le gustaría ver cómo los skaters 'surfean' junto a su robusta Ola en la actualidad.

Miraestels, 2005. Robert Llimós (Barcelona, 1943)

Miraestels, 2005. Robert Llimós (Barcelona, 1943)
Fotos: Eva Margalef

Cuando contaba con 65 años y mientras se encontraba en Brasil, Llimós vivió una experiencia que provocó un cambio radical tanto a su vida como a su obra, asegura que tuvo contacto con extraterrestres y que estos le mandaron el mensaje de que debemos cuidar nuestro planeta.

Los Miraestrellas de Robert Llimós miran al cielo, como queriendo comunicarse con el espacio exterior. Realizadas en fibra de vidrio y resina de poliéster, estas boyas de blanco intenso son casi idénticas entre sí. Miden más de dos metros de altura, y puedes relajarte observando su balanceo desde la Rambla del Mar.

Monument al llibre, 1994. Joan Brossa (Barcelona 1919 – 1998)

Monument al llibre, 1994. Joan Brossa (Barcelona 1919 – 1998)
Fotos: Eva Margalef

Concebida como poema visual, Monumento al libro es una obra escultórica situada en la intersección de la Gran Via de les Corts Catalanes con el Paseo de Gracia.

Desde 1951 el Gremio de Libreros de Cataluña organiza anualmente la Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno. En 1994, la corporación encargó un monumento conmemorativo de la muestra al poeta Joan Brossa, quien contó con la colaboración del diseñador gráfico Josep Pla-Narbona. El monumento, fue originalmente diseñado como un tentetieso que podía moverse con el impulso de las manos. Finalmente, sin embargo, quedó como una pieza inamovible.

La jirafa coqueta, 1972. Josep Granyer i Giralt (Barcelona 1899 – 1983)

La jirafa coqueta, 1972. Josep Granyer i Giralt (Barcelona 1899 – 1983)
Fotos: Jone Ibabe

En 1972 la Asociación de Amigos de la Rambla de Cataluña donó dos esculturas que se ubicaron una a cada extremo de la rambla, la finalidad era evitar que el ayuntamiento de Barcelona terminara aprobando el proyecto que transformaba dicha rambla en una vía de circulación abierta al tráfico.

La jirafa coqueta se ubicó en la parte de arriba, llegando a la Diagonal, y El toro pensante ocupó la parte de abajo, haciendo esquina con la Gran Via de les Corts Catalanes. Su postura imposible pero muy humana arranca la sonrisa de los transeúntes, que aprovechan para inmortalizarse junto a ella.

El toro pensante, 1972. Josep Granyer i Giralt (Barcelona 1899 – 1983)

El toro pensante, 1972. Josep Granyer i Giralt (Barcelona 1899 – 1983)
Fotos: Eva Margalef

El toro pensante o Meditación ocupó el otro extremo de la Rambla de Cataluña, y su autor es el mismo que realizó La jirafa coqueta. Lleno de ironía, ‘El toro pensante’ imita con su posición al ‘El pensador’ de Rodin.

Onades, 2003. Andreu Alfaro (Valencia 1929 – 2012)

Onades, 2003. Andreu Alfaro (Valencia 1929 – 2012)
Fotos: Eva Margalef

En el Puerto de Barcelona encontramos las gigantescas Olas de Andreu Alfaro. Muy distintas a la robusta Ola de Oteiza, las Onades son olas gigantes, estilizadas, ligeras a pesar de sus dimensiones. El arco más alto alcanza los 42 metros, y pasar por debajo de ellas supone toda una experiencia. Sin duda una manera majestuosa de recibir visitantes a los muelles de este moderno puerto.

Topos V, 1986. Eduardo Chillida (Donostia 1924 – 2002)

Topos V, 1986. Eduardo Chillida (Donostia 1924 – 2002)
Fotos: Eva Margalef

Conocida comúnmente como Topos, puedes encontrarla en el centro del barrio gótico. En 1986, con motivo de la exposición que la Fundación Miró dedicó a Chillida, el ayuntamiento de Barcelona adquirió la escultura Topos V. Por indicación del propio escultor se colocó en la plaza del Rey, donde destaca entre los edificios medievales del Palau Reial Major, la capilla de Santa Ágata y el Museo de Historia de la ciudad, junto al cual está emplazada, creando un contraste entre los siglos que separan las construcciones de la plaza con la época de la escultura. 

Carmela, 2016. Jauma Plensa (Barcelona, 1955)

Carmela, 2016. Jauma Plensa (Barcelona, 1955)
Fotos: Eva Margalef

Situada en el exterior del Palau de la Música Calatana, según su autor, da vida a lo que era un espacio muerto. Al eliminarse los elementos arquitectónicos que había antes, el espacio había perdido sentido. Cuando invitaron a Plensa a exponer en el Palau, pidió colocar una pieza en el exterior, en ese punto dónde el espacio urbano no vibraba. ‘Esta escultura le ha dado la vibración que le faltaba’, comentaba satisfecho su autor. También puedes leer sobre Julia, obra del mismo autor, en este especial.

Homenaje als castellers, 2012. Antoni Llena (Barcelona, 1942)

Homenaje als castellers, 2012. Antoni Llena (Barcelona, 1942)
Fotos: Eva Margalef

En la plaza Sant Miquel, en pleno barrio Gótico, se encuentra este monumento dedicado a los castellers. Obra del mismo escultor que realizara David i Goliat, esta gran piramide de acero inoxidable crece simulando un castell que quiere tocar el cielo. Mide alrededor de treinta metros de altura y aunque en el momento de su inauguración fue motivo de protesta, ahora el Homenaje a los castellers luce moderno, sin dejar indiferente al transeúnte.