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El peor escenario: todo lo malo que puede pasar (o no) en la economía los próximos meses

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

El ser humano es optimista por naturaleza, pero es más práctico ser un pesimista. Aunque la economía española está creciendo a tasas increíbles (un 3%) y es la segunda que mejor evoluciona en la UE, ese crecimiento podría verse afectado por una serie de razones, exageradas o no. A la hora de hacer planes, es mejor pensar el ‘el peor escenario. De este modo, si las cosas no salen tan mal, nos sentiremos mucho mejor.

Terceras elecciones. Los diputados tienen dos meses para llegar a acuerdos. Hay muchas posibilidades de que no se pongan de acuerdo en investir un presidente. Eso pondría las elecciones entre el 18 de diciembre o el 25. También significa paralización de proyectos públicos. El ministerio de Fomento ya ha invertido este año un 20% menos que el año pasado.

Proyectos más modestos. Muchas empresas estaban esperando la formación de gobierno para aprobar sus presupuestos para 2017. Eso podría haber supuesto más puestos de trabajo, más inversión y más crecimiento. Pues no. Hay que imaginar lo peor. De modo que los que estaban esperando un contrato o cerrar una operación, que vayan pensando en un plan B.

Elecciones vascas. EH Bildu y la coalición Unidos Podemos (IU y Podemos) sumarían más diputados que el PNV. Les faltarían siete escaños para tener la mayoría absoluta. Imaginen que logran los 38 diputados que se necesitan para gobernar: se abriría un nuevo frente radical independentista en España, que se uniría al de Cataluña.

Elecciones gallegas. En la misma fecha del 25 de septiembre se celebran las elecciones gallegas. Las encuestas anuncian que el PP va a perder la mayoría absoluta. Si toda la izquierda se une en un gran pacto, Marea, Podemos, PSOE e IU, podrían obtener la mayoría absoluta de 38 diputados y desplazar del poder al PP. El peor escenario para un empresario, para la inversión y el empleo sería que en ese pacto, el PSOE se rindiera a las tesis nacionalistas o separatistas de Podemos, Marea y el BNG.

Atentado. Los servicios secretos españoles han desbaratado un montón de operaciones que podrían haber acabado en atentado. Los han sufrido los franceses y los belgas. ¿Qué hace pensar que no lo sufrirían los españoles? Si es de gran magnitud, podría golpear duramente al turismo, como ya ha golpeado al turismo en Turquía, al que ha reducido a su tercera parte. La economía sufriría una repentina caída.

Retracción del BCE. El BCE ha comprado hasta agosto más de 111.000 millones de euros en deuda española. Ha sido el gran financiador de nuestra economía gracias a su plan de QE, o Quantitative Easing (expansión cuantitativa). Pero es un caso extraordinario: en cualquier momento puede dejar de comprar deuda y podríamos entrar en una etapa de crisis de financiación. Solo hay que recordar que la deuda pública en España ya supera el 100% del PIB, es más de un billón (con b) de euros. Eso hay que devolverlo. Nada es gratis.

Subida del petróleo. Es la materia prima más importante pero a la vez la menos previsible. Nadie podría haber pensado hace dos años ­–cuando superaba los 100 dólares– que el barril iba a caer por debajo de los 50  dólares. Hoy está a 42 dólares. Eso ha supuesto una inyección de más de 10.000 millones de euros al sistema económico, que es el dinero de más con que cuentan los españoles en el bolsillo. Nadie puede asegurar que en un año vuelva a superar los 50 y acercarse a los 100. Eso elevaría la inflación en toda la UE y la zona euro.

Subida de tipos. La mayor parte de los créditos hipotecarios se siguen pidiendo con tipos de interés variable. A pesar de que hasta las organizaciones de consumidores lo recomiendan, los tipos variables podrían convertirse en una bomba de relojería en caso de un aumento de los tipos de interés. Es un escenario muy lejano, pero una subida del crudo lo puede disparar. Sería un escenario de pesadilla como lo fue en 2008, cuando el euríbor inesperadamente llegó a superar el 5%.