Información sobre vivienda y economía

Cómo va a afectar el Brexit a la economía española: estas son las previsiones de los expertos

Gtres
Gtres
Autor: Redacción

El Brexit sigue encallado casi tres años después de que los británicos votaran vía referéndum si querían mantenerse o no dentro de la Unión Europea. Durante meses, en el calendario europeo estaba marcado en rojo el 29 de marzo de 2019 como el inicio oficial de la desconexión. Sin embargo, ahora hay una nueva fecha límite: el 12 de abril. Y podríamos ver más retrasos.

Tras tumbar en dos ocasiones el acuerdo entre Londres y Bruselas y de 'arrebatar' el control del proceso a la primera ministra, Theresa May, el Parlamento británico votó ayer varias opciones distintas y ninguna salió adelante: ni el Brexit duro, ni uno blando con prórroga ni la convocatoria de una nueva consulta. Y eso que May ha ofrecido su dimisión a cambio de que salga adelante su propuesta. 

Habrá otro debate el próximo 1 de abril, donde se discutirán las opciones que han obtenido los mejores resultados. Según explica el diario Expansión, dos de las propuestas más 'reñidas' han sido la de un Brexit más suave que el que propone May y que dejaría al país dentro de la unión aduanera, y convocar un segundo referéndum. 

Con este escenario tan abierto, desde el departamento de análisis de Bankinter explican que “cualquier desenlace es posible. Nuestra hipótesis más probable es elecciones anticipadas y extensión de plazos. Algunos parlamentarios brexiteros, como Jacob Rees-Mogg, parecen ahora más predispuestos a apoyar a Theresa May frente a la posibilidad de no salir”.

En términos generales, el mercado maneja cuatro posibles escenarios para el Brexit: una salida sin acuerdo y desordenada; una salida sin acuerdo, pero ordenada; una salida negociada y ordenada; o la cancelación del Brexit. Dependiendo de qué suceda, habrá unas consecuencias u otras.

Un informe reciente del Banco de España calcula que, en el peor de los escenarios, el Brexit duro (sería el 12 de abril) podría restar al PIB doméstico hasta 9.000 millones de euros en un plazo de cinco años, y daría lugar “a disrupciones de las cadenas productivas e inestabilidad financiera”. El impacto se traduciría entre una y dos décimas de crecimiento por ejercicio y que se produciría en un momento de ralentización económica global.

En el caso de que no haya un acuerdo, pero la desconexión sea ordenada (se activaría el 22 de mayo, pero habría un periodo transitorio hasta 2021), a la economía española le ‘costará’ unos 6.000 millones de euros; esto es, en toro a medio punto del PIB a lo largo de un lustro. Esto supondría que, al no haberse alcanzado un acuerdo, las relaciones comerciales entre la UE y Reino Unido pasarían a someterse a las reglas generales de la Organización Mundial del Comercio.

En el mejor escenario (Brexit blando y con una prórroga que podría durar varios meses), el impacto sería testimonial, según el regulador del sector financiero: apenas restaría 200 millones de euros al PIB doméstico. Esta solución conllevaría un tratado comercial similar al que la región ha firmado con Canadá.  

Además del PIB, el regulador de la banca también estima unos efectos sobre la inversión, el consumo, el empleo, los precios, las exportaciones y las importaciones. Estas son sus previsiones en cada escenario:

Variable Brexit ordenado y con acuerdo comercial  Brexit ordenado sin acuerdo comercial  Brexit desordenado y sin acuerdo comercial
PIB -0.02 -0.5 -0.82
Consumo -0.01 -0.24 -0.4
Inversión -0.04 -0.7 -1.15
Exportaciones -0.09 -1.62 -2.65
Importaciones -0.08 -1.09 -1.78
Empleo -0.02 -0.47 -0.77
Precios -0.01 -0.29 -0.47

A la espera de que se conozcan los resultados de las votaciones, el diario The Guardian asegura que Bruselas está buscando un plan alternativo que contempla una prórroga hasta el próximo 31 de marzo de 2020. Para que éste sea el desenlace, Westminster debería dar el visto bueno a esta propuesta antes del 12 de abri.

Las exportaciones, las más afectadas

Las cifras del Banco de España sitúan a las ventas en el exterior como la variable económica más afectada en el caso de que se produzca un Brexit duro. Y es que no podemos olvidar que Reino Unido es un mercado importante para las exportaciones españolas. En 2018 rondaron los 19.000 millones de euros, en torno al 7% del total, mientras que las importaciones rondan los 11.440 millones, según publica el blog de Bankia.

Los expertos alertan de que, sin acuerdos comerciales, las empresas exportadoras podrían enfrentarse al pago de aranceles e incluso a retrasos en las aduanas al aumentar los controles sobre las mercancías. Además, como adelanta el grupo Ayming, el IVA se convertirá en un coste financiero y se acabará el régimen suspensivo de los impuestos especiales.

Desde Bankia también recuerdan que podrían verse afectadas las empresas españolas que tienen su matriz en suelo británico: hay unas 40, de las que solo una decena cotizan en bolsa.

También tendría un efecto la devaluación de la libra esterlina frente al euro, sobre todo para las pymes que operan o exportan en Reino Unido. porque podría reducir su actividad y llegar a generarles pérdidas. La devaluación también podría afectar a otro de los motores económicos de España: el turismo.

Y es que el tipo de cambio podría disminuir el desembolso de los turistas británicos, así como el número de visitantes, ya que venir a nuestro país les saldría más caro. Y a todo ello se añadiría una nueva complicación: “los trámites administrativos necesarios para acceder a la Unión Europea (pasaporte, visados...) y largas colas en los puestos de aduanas, que desincentivarían al viajero británico”, sostiene Bankia.

A estas incógnitas se une también qué pasará con los 10.000 españoles que trabajan a diario en Gibraltar y los 70.000 españoles que trabajan en el resto del territorio británico, y si habrá un acuerdo concreto que ampare a los británicos que viven en España y a los españoles que residen en Reino Unido. En esta materia, el Gobierno de Pedro Sánchez ha tomado medidas preventivas creando un plan de contingencia temporal por si se produce un Brexit duro. Entre ellas está la expedición de nuevos documentos de residencia a los ciudadanos de origen británico, mantener los pagos de las pensiones o la prestación sanitaria.