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Las mil y una consecuencias que podría provocar el ‘Brexit’ en España

David Cameron, primer ministro de Reino Unido
Gtres

El próximo 23 de junio los británicos acudirán a las urnas para decir si desean continuar en el marco de la Unión Europea o si quieren emprender un camino político-económico en solitario.

A falta de un mes para que Reino Unido celebre el referéndum, los expertos no tienen claro cuál será el resultado de la consulta pública, aunque sí coinciden en señalar que la salida supondría un sinfín de consecuencias. Aseguran que se podrían ver afectados el comercio, las inversiones, los bancos, los mercados y las personas y que el país tendría que renegociar con sus exsocios en todas esas materias para minimizar el impacto. Repasamos qué lazos hay entre España y Reino Unido y qué consecuencias podría suponer la salida británica de la UE.

En los flujos de personas

Reino Unido tiene importantes lazos con España vinculados a los flujos migratorios: es uno de los principales países de destino de los españoles que residen en el extranjero. Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), a principios de año había casi 102.500 emigrantes españoles en territorio británico, lo que le convierte en el décimo país del mundo con el mayor número de españoles. Pero si miramos las cifras de los últimos doce meses, Reino Unido es el tercer país más destacado tras haber recibido casi 11.200 españoles. Solo Argentina (con 16.230) y EEUU (11.628) le superan en número.

“España tiene una exposición más elevada que otros países en lo que se refiere a los flujos migratorios. Si finalmente abandona la UE, aumentarán los controles fronterizos sobre la inmigración y se complicará la entrada de personas. Habría que cerrar un nuevo acuerdo para solventar estos problemas, pero las negociaciones podrían demorarse”, explica a idealista/news Nick Greenwood, de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Los nuevos tratados, según los expertos, podrían tardar más de 2 años en materializarse.

Además de afectar a futuras salidas, también podrían verse afectados los miles de españoles que trabajan en el país, ya que podría haber limitaciones en la obtención de los visados y en los plazos de vigencia. “Lo que quieren es tener la capacidad total para decidir quién va a entrar en Reino unido y quién no. Es obvio que van a restringir la inmigración porque, además, están muy en contra de la libre circulación de personas”, asegura Gonzalo Bernardos, profesor titular de Economía de la Universidad de Barcelona.

En la llegada de turistas

Reino Unido es el país de donde procede el mayor número de turistas que visitan España y, además, son los que más dinero se gastan en nuestro país. Según los datos del INE, 22 de cada 100 turistas que recibió España durante el pasado mes de diciembre fueron británicos, seguidos de franceses (16,1%) y alemanes (11,3%). Y lo cierto es que durante los últimos años han sido los principales visitantes.

“Es el país de origen de una cuarta parte del total de llegadas internacionales (nos visitan más de 14 millones de británicos al año) y genera una quinta parte de los ingresos por turismo en España (unos 12.000 millones de euros anuales). Ambos indicadores, volumen y gasto, convierten al Reino Unido en el principal mercado para nuestro país, por delante de Alemania y Francia”, aseguraba la Secretaría de Estado de Turismo en un informe publicado en 2014.

Estos datos cobran aún más relevancia si recordamos que el turismo es una de las actividades más importantes para la economía española (durante el año pasado aportó unos 124.000 millones de euros) y que encadena 10 trimestres consecutivos creciendo a ritmos superiores al 3%. Solo en los tres primeros meses del año ha avanzado un 4,3%, de acuerdo con los datos de la asociación Exceltur.

El principal problema que plantea el ‘Brexit’ para el turismo es la devaluación de la libra frente al euro, lo que provocaría que a los británicos les saliera más caro viajar a los países que funcionan con la moneda común y podría frenar la llegada de visitantes en el futuro.

En los bancos españoles

AFI recuerda que la banca española es, después de la estadounidense, la que tiene la mayor exposición a Reino Unido donde tiene una fuerte presencia. Durante 2015, por ejemplo, Sabadell compró por 1.700 millones de libras (unos 2.200 millones de euros al cambio actual) la entidad TBS para usarla como puerta de entrada al mercado británico y adquirió un paquete de hipotecas valorado en unos 3.300 millones de libras (unos 4.300 millones de euros). Para Santander, por su parte, es su mercado de referencia.

Entre el 25% y el 28% de los activos y los ingresos de estas entidades depende de Reino Unido. Es un porcentaje altísimo. Si se produjera el Brexit, estos bancos podrían sufrir un repunte de la morosidad a corto plazo, mientras que a largo plazo podrían enfrentarse a cambios regulatorios y a tener que aplicar diferentes estándares en sus cuentas de resultados”, detalla AFI.  

Más allá de estas dos entidades, el conjunto de la banca española tiene una exposición directa a Reino Unido de unos 478.000 millones de euros tal y como publica El Confidencial, que puntualiza que, dentro de esa cifra, unos 363.000 millones son deuda pública y privada y el resto, garantías, derivados y otros riesgos crediticios.

En las inversiones y las empresas

Más allá del impacto en las personas y la banca, los expertos también recuerdan que el ‘Brexit’ afectaría tanto a las inversiones que realizan los británicos en España, como las que realizan allí las empresas domésticas.

Según un estudio de la Cámara de Comercio Británica en España, “el 21% de los flujos de inversión extranjera directa (IED) acumulada en nuestro país provienen de compañías británicas, lo que supone una inversión directa de 63.000 millones de euros en los últimos 11 años. La inmensa mayoría de este flujo se materializa en inversión productiva (sólo el 5% corresponde a compañías de tenencia de valores). En términos de stock, Reino Unido es el quinto país con mayor inversión extranjera directa en España, con más del 10% del total”.

Todo ello sin olvidar que hay muchas empresas españolas que tienen filiales en el país. De hecho, es el primer destino de la inversión que realizan las empresas españolas: además de los bancos, las empresas de telecomunicaciones, de energía y de infraestructuras tienen negocios allí. Telefónica, por ejemplo, tiene O2, mientras que Iberdrola cuenta con ScottishPower Renewables. También tienen presencia en este mercado Abertis, Acciona, IAG (fruto de la fusión de Iberia y British Airways), Ferrovial, Inditex, Adolfo Domínguez… Todas ellas, según los expertos, podrían sufrir las consecuencias de la incertidumbre y de la depreciación de la libra.

“A medio y largo plazo, podría haber una disminución de los flujos de inversión extranjera y una reducción del comercio exterior con el resto de Europa, que dependerían mucho del tipo de acuerdos que se firmasen tras la salida no sólo con la UE, sino también con terceros países con los que la Unión ha negociado en nombre de sus países miembros”, explica BBVA Research en un informe reciente.

En el comercio bilateral

El impacto en el comercio es otro de los más nombrados por los expertos. ¿El motivo? Reino Unido es el cuarto país más importante para las exportaciones españolas (por detrás de Alemania, Francia e Italia) y el primero con una moneda diferente al euro. Por ello, una depreciación de la libra respecto a la moneda común podría poner en peligro las compras británicas de bienes domésticos, ya que el euro sería una divisa más fuerte y no les compensaría tanto realizar estas adquisiciones.

“Exportamos a Reino Unido productos muy diversos, aunque los principales están relacionados con el transporte, la automoción y la alimentación. Además, España tiene un superávit comercial con el mercado británico equivalente al 1,3% del PIB (de unos 13.000-14.000 millones)”, señala AFI.

Caixabank Research, por su parte, explica en un estudio que “el incremento de los aranceles y de las barreras no arancelarias que podría conllevar el ‘Brexit’ reduciría sustancialmente los flujos comerciales. Además, el Reino Unido debería establecer acuerdos comerciales con terceros países y dejaría de participar en los que la UE cerrara en el futuro”.

En los mercados internacionales

La salida de Reino Unido del engranaje europeo se ha convertido en el principal riesgo que detectan los grandes inversores internacionales, de acuerdo con la encuesta que ha realizado en mayo Bank of America-Merrill Lynch.

Los analistas creen que la simple celebración del referéndum puede convertirse en un nuevo foco de inestabilidad para los mercados, lo que podría provocar caídas en las bolsas y repuntes en las primas de riesgo. Ahora bien, la peor parte se la llevaría el mercado británico, ya que la eurozona está bajo la protección del Banco Central Europeo (BCE), que no dudaría en activar medidas extraordinarias para frenar un posible contagio. En el caso de España, las mayores consecuencias podrían venir de un repunte de los deseos independentistas de Cataluña y del inicio de un proceso soberanista de forma unilateral.

“Los canales a través de los cuales se manifestaría la incertidumbre son múltiples, como el aumento de las primas de riesgo y de los costes de financiación, problemas de liquidez y depreciación de la libra”, resume el servicio de estudios de Caixabank.

Por ello, firmas como la gestora de AXA están recomendando a sus clientes que, dados los posibles efectos graves en la economía británica y el potencial de turbulencias del mercado, cubran posiciones y pospongan las decisiones de inversión en activos de riesgo en el país hasta el día siguiente a la celebración de la consulta. Es decir, hasta el 24 de junio.

En el sector inmobiliario

Luis Corral, consejero delegado de Foro Consultores, también está convencido de que el ‘Brexit’ tendría consecuencias en el mercado inmobiliario doméstico. “Si la libra cae, los británicos perderán poder adquisitivo y los que quieran comprar casa, por ejemplo, en la Costa del Sol, tendrían que hacer un mayor esfuerzo para adquirirla. Según datos de Bankia, en España viven cerca de 700.000 ciudadanos británicos; 283.243 como residentes habituales (el 6% de la población extranjera) y el resto son personas que tienen una vivienda y pasan temporadas aquí”, recalca.

El impacto no sería baladí. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los ciudadanos de origen británico son los extranjeros que más viviendas adquieren en nuestro país. Los datos del Colegio de Registradores reflejan que, en los últimos tres meses del año, los británicos representaron el 22,35% de las operaciones foráneas, por encima de franceses (8,18%) y alemanes (7,14%).