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La banca eleva el tono contra el BCE: “Los tipos de interés negativos son un contradiós”

Guerra interna dentro de la banca por las medidas que podría tomar el Banco Central Europeo (BCE) para hacer frente a la ralentización y los precios en la eurozona.

En su reunión de principios de junio, la máxima autoridad monetaria y financiera decidió retrasar la subida de los tipos de interés hasta mediados de 2020 y abrió la puerta a tomar una medida insólita: situar el precio del dinero en terreno negativo si el escenario económico se sigue deteriorando. Y el sector bancario está criticando en bloque esta posibilidad.

Durante la celebración de unas jornadas financieras celebradas en Santander, la patronal y algunas de las principales entidades del país pusieron de manifiesto que unos tipos de interés por debajo del 0% (nivel en el que llevan desde primavera de 2016) perjudicarían el ahorro y lastrarían aún más margen de las entidades y la rentabilidad que obtienen por su negocio.

A pesar de que de momento el consenso contempla más retrasos en las futuras subidas que la posibilidad real de que se produzca una bajada, Carlos Torres, presidente de BBVA, sostuvo que “el retraso en la subida de tipos ya supone una baja rentabilidad, por lo que una bajada sería mucho peor”.

Según Jordi Gual, presidente de Caixabank, “debemos respetar las decisiones que tome el BCE, pero la prolongación de tipos bajos tiene efectos adversos para una entidad financiera. Los tipos negativos son una situación anómala que no podría prolongarse en el tiempo”.

José María Roldán, presidente de la Asociación Bancaria Española (AEB) fue un paso más allá en sus críticas, asegurando que “el BCE tiene que hacer lo que considere necesario para limitar los riesgos de un deterioro económico agudo o de una posible deflación, pero los tipos negativos no son buenos para los márgenes bancarios”.

Roldán usó como ejemplo la naturaleza del negocio bancario, que se basa en transformar plazos: “básicamente es prestado en el corto plazo para poder prestar a largo plazo. Y en la medida que la política monetaria aplana esa curva de tipos, esa transformación de plazos deja de tener valor. Eso es obvio: dos y dos son cuatro, ni cinco ni tres”, explicó.

Además, recalcó que es importante entender que en un momento de bajos tipos de interés pierden fuelle los depósitos, que son una de las fórmulas que usan los bancos “para captar dinero a corto plazo (pasivo) y transformarlos en hipotecas para las familias y préstamos para las empresas a medio y largo plazo (activo). En un entorno de tipos negativos, el tener depósitos, que son una fuente de financiación barata, no tiene ningún valor, sino que resta. Y es que el activo cada vez tiene menos margen, mientras que, en la parte del pasivo, los depósitos tienen un suelo del 0%”.

Por tanto, insistió Roldán, “los tipos de interés negativos son un contradiós. ¿Qué es un tipo de interés? Es la remuneración al ahorro. ¿Y qué es el ahorro? Es la renuncia a consumir hoy para consumir mañana. Y con los tipos negativos penalizamos el ahorro en un momento de envejecimiento de la población, lo que es muy paradójico”.

Otro banquero que se mostró contrario a tomar esta medida fue José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, que confesó que en la entidad “estamos cómodos con los tipos de interés bajos, pero no con los negativos. ¿Y por qué? Porque si simplificamos mucho la actividad de un banco, lo que hace es recibir dinero con una mano y prestar con la otra, y cobra un interés como contraprestación. Con ese dinero tiene que pagar sus costes operativos, su prima de riesgo... Y el problema es que me parece impensable cobrar a los particulares por los depósitos, por lo que plantear los tipos de interés negativos es algo complejo”.  

La Fundación de las Cajas de Ahorros se une también a la protesta generalizada, y recuerda que "un recorte de tipos tiende a limitar los ya escasos márgenes bancarios, incidiendo negativamente sobre el saneamiento del sector. Según el BCE, las entidades podrían compensar este efecto negativo con un incremento del volumen de negocios, que pasa por un incremento del crédito, algo que no será fácil en el caso de las empresas, o puede ser insostenible en el caso de las familias. Y es que los hogares, que apenas ahorran, podrían incrementar su recurso al crédito, con el riesgo de que surja una nueva burbuja inmobiliaria y de crédito al consumo".

Los supervisores: "Las medidas son beneficiosas"

Tanto el Banco de España como el Banco Central Europeo mandaron el mensaje contrario a la tesis del sector financiero. Según los supervisores, en términos generales las medidas que ha aplicado el guardián del euro en los últimos tiempos han beneficiado más a los bancos de lo que les ha podido perjudicar.

Y es que recuerdan que los bajos tipos de interés no solo han apoyado la recuperación económica y han ayudado a crear empleo, sino que han incrementado la demanda y concesión de préstamos, y han mejorado la capacidad de pago de los prestatarios, lo que se ha traducido en un descenso de la morosidad. Además, permiten al sector financiarse barato.

Los últimos datos del Banco de España apuntan a que la tasa de morosidad se mantiene en mínimos históricos al situarse en el 5,69% en el mes de abril, mientras que desde el sector financiero reconocen que las familias pagan actualmente un 80% menos de intereses por sus préstamos que en 2008. 

Según señaló Luis de Guindos, vicepresidente del BCE y exministro de Economía, “la baja rentabilidad de la banca europea no se ha visto afectada por los bajos tipos de interés”. Además, Guindos recordó que para mejorar el margen bancario es que necesario que el sector continúe con los esfuerzos de los últimos años y actúe “desde los costes, reduciendo la capacidad y aumentando la eficiencia. También es necesario que apueste por la digitalización y que estudie las oportunidades que pueden brindar al negocio las conocidas fintech”.

Durante su intervención, el número dos del organismo dejó claro que está dispuesto a actuar en el caso de que se mantengan en el tiempo los riesgos actuales (tensiones comerciales entre EEUU y China, Brexit...) y que "el Consejo de Gobierno del BCE no exluye ninguna medida" para ello.