Información sobre vivienda y economía

El curioso impacto económico del covid-19: las CCAA menos afectadas tienen más peso del sector público

Gtres
Gtres
Autor: Redacción

España se prepara para vivir el peor año económico de su historia de la mano del coronavirus. Las últimas previsiones de organismos como el Banco de España y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúan la contracción del PIB en los dos dígitos para el conjunto del año, un desplome que en el segundo trimestre podría alcanzar el 20%.

En esa línea, el consenso que recoge la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), sostiene que, si no hay un nuevo rebrote de covid-19 y no se produce un nuevo confinamiento, este año la economía doméstica retrocederá en torno a un 9,5%. Dentro de este promedio, los más pesimistas son la agencia de rating Axesor, la Cámara de Comercio, la CEOE, el bautizado Equipo económico, el Instituto de Estudios Económicos (IEE), Repsol y la firma de ‘big data’ YGroup Companies, que vaticinan un descenso de al menos un 10%.

Ahora bien, no todas las autonomías van a sufrir el mismo batacazo económico. Según Funcas, las que peor se van a comportar en este ejercicio son Madrid, Cataluña, Baleares y Canarias, cuya economía podría retroceder este año más de un 11%. Entre las regiones que caerán más que la media están Navarra, el País Vasco, Murcia, Galicia y la Comunidad Valenciana, con un decremento del entorno del 9,6%. En cambio, las que sufrirán un menor declive económico serán Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura y La Rioja, gracias a su menor peso de tejido productivo y a la importancia del sector público.

En el estudio, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) habla de una situación de paradoja, ya que, “cuanto más débil sea la estructura productiva de las comunidades autónomas, menor será el impacto de la crisis, siempre y cuando el turismo no represente una activi­dad predominante. Es decir, los territorios menos perjudicados serán los que tienen un peso elevado de las Administraciones Públicas -lo que, generalmente, no implica un excesivo dimensionamiento de dicho sector, sino, más bien, un tejido productivo relativamente escaso en el resto de las actividades-, así como las regiones con una industria de menor contenido tecnológico o menos orientada a las exportaciones”. Este es el caso, por ejemplo, de Ceuta, Melilla, Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía.

Por otro lado, el estudio explica que otras regiones como Aragón, Cantabria, el País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra “se carac­terizan por un peso elevado de las ramas industriales de mayor contenido tecnológico y más orien­tadas a la exportación, que son, después de los servicios de movilidad, los sectores más afectados por la crisis. Estas regiones se encuentran en una posición intermedia en cuanto a su estructura pro­ductiva”.

En el caso de Cataluña, a todo ello se añade el peso relativamente elevado del sector turístico, lo que la sitúa entre las peor posicionadas, mientras que “la Comunidad Valenciana también tiene un sector turís­tico relevante, pero tiene la ventaja frente a Cataluña de un peso más elevado del sector público, lo que ejercerá un efecto compensatorio, por lo que se sitúa entre las regiones que sufrirán un impacto intermedio. Castilla y León, con una presencia importante del sector automovilístico, se caracteriza al mismo tiempo por el fuerte peso de la industria alimentaria, que es de las menos afectadas, y del sec­tor público. Gracias a ello, se sitúa entre las regiones más aventajadas por su estructura productiva.

Por otro lado, Galicia y Asturias tienen una composición estructural más avanzada que el primer grupo, aunque sin llegar a encajar en el segundo. En cuanto a la primera, algunos de los sectores industriales más afec­tados por la crisis tienen un peso mayor que la media nacional –textil y confección y automóvil–, pero también es mayor el peso de un sector escasamente afectado, la industria de la alimentación, y menor el de los servicios turísticos. Asturias se caracteriza por la fuerte presencia de ciertas ramas industria­les –producción, transformación y fundición de metales, y productos metálicos– que han sufrido un impacto moderado, así como un menor peso del turismo y un mayor peso del sector público.

La Rioja protagoniza otro caso particular. En esta región, explica Funcas, “es muy elevado el peso de uno de los grupos más afectados por la crisis –cuero y calzado–, pero también lo es el del sector de alimentación, bebidas, tabaco. Además, tiene la ventaja de un peso muy reducido del sector servicios –es la segunda región con el peso más reducido, después de Navarra–, y, especialmente, de los servicios turísticos. El resul­tado neto es una estructura productiva más aventajada que la media nacional”.

En cuanto a Madrid, el estudio destaca que también tiene unos rasgos estructurales muy diferentes a los de otras regiones. “El peso de los servicios más afectados por la crisis es ligeramente superior a la media, pero el peso de los ser­vicios no incluidos dentro de las ramas turísticas ni dentro del sector público es extraordinariamente elevado: suponen un 40% del Valor Añadido Bruto total (en las demás comunidades no supera el 29%). La caída prevista para estas ramas es inferior a la de los servicios de movilidad, pero también es intensa. Además, el peso del sector de Administraciones Públicas es bajo”. Por eso, añade Funcas, “el impacto final resultante es superior a la media nacional”.

Con todo, el organismo insiste en que “este análisis hace referencia al mejor o peor posicionamiento de cada comunidad autónoma en función de su estructura productiva, que será un factor determinante del impacto final de la crisis sobre la economía de cada región, pero no el único. La caída final del PIB dependerá también de otros elementos tanto estructurales como coyunturales. Así, por ejemplo, la capacidad de recuperación tras el levantamiento de todas las restricciones dependerá, entre otras cosas, de la fortaleza del tejido empresarial de cada territorio, lo cual podría estar relacionado, entre otras cosas, con el tamaño empresarial medio”.

Así, y suponiendo “que la actividad turística retorne el año próximo a niveles más cercanos a la normalidad -aunque probablemente no se alcancen aún los niveles precrisis-, las regiones más cas­tigadas este año -Baleares y Canarias- se encontrarán entre las más dinámicas en 2021, debido a que las tasas de crecimiento serán más elevadas que la media por la comparación con los reducidos niveles de actividad de este año”.