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Las familias españolas, cada vez menos endeudadas: así ha cambiado el peso de la vivienda en la renta

Las familias han aprovechado los años de bonanza económica para quitarse deudas de encima y afrontan la crisis del coronavirus con la menor cifra de apalancamiento y la mayor riqueza financiera de los últimos 15 años.

Según los datos del Banco de España, el endeudamiento actual de los hogares representa el 91% de su renta bruta disponible, incluyendo los préstamos a la vivienda, los préstamos al consumo y créditos para otros fines. En el caso de la vivienda y el consumo, el pasivo ronda el 88,5% de la renta a cierre de marzo, una cifra que se aleja del 130% que llegó a suponer en verano de 2008, en pleno estallido de la crisis económica y financiera.

El descenso más pronunciado en estos años se ha producido en el terreno de la vivienda, cuyo peso sobre la renta se ha reducido prácticamente en una tercera parte. Si a finales de 2012, el año en el que España estuvo al borde del rescate internacional, los préstamos a la vivienda suponían el 92%, a cierre del primer trimestre su peso ronda el 63%. Es el nivel más bajo de los últimos 15 años, aunque todavía supera con creces a los registrados a principios del siglo XX, cuando se situaba en torno al 40%.

Si miramos el volumen de pasivo ligado a la vivienda, también descubrimos que está en su nivel más bajo desde 2005. A cierre del primer trimestre, según los datos del supervisor financiero, el saldo vivo de préstamos a la vivienda se situó en 491.160 millones de euros. Y, a pesar de que se acerca al medio billón de euros, marca distancias con los 632.449 millones que marcaba a finales de 2010. Dicho de otro modo, en apenas una década las familias han amortizado casi 141.300 millones de deuda ligada a la vivienda, lo que se traduce en un descenso del 22%.

Según explica Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, “el desapalancamiento de las familias continúa y el nivel de renta disponible de las familias marca nuevos récords, fruto sin duda de la recuperación económica previa a la pandemia y el entorno de bajos tipos de interés”. Sin embargo, también apunta a que “habrá que ver el impacto que el virus tiene en los próximos trimestres, ya que seguramente ralentice esta tendencia por la pérdida de ingresos de las familias y las numerosas moratorias hipotecarias". 

En el caso de los préstamos al consumo, el descenso también ha sido notable. Actualmente este pasivo supone el 25,5% de la renta bruta disponible de las familias, frente al 38,3% que llegó a tocar en junio de 2008. Para encontrar un dato similar al actual tendríamos que remontarnos a verano de 2002, según el Banco de España.

En términos de volumen, sin embargo, el apalancamiento de este tipo de créditos ronda los 199.200 millones de euros, en línea con el nivel de los últimos dos años. No obstante, a cierre de junio de 2008 la deuda de préstamos al consumo y otros fines llegó a situarse cerca de los 260.000 millones de euros.

Suben el patrimonio financiero y la tasa de ahorro

Este desendeudamiento de las familias coincide además con una mejora de su patrimonio financiero bruto, que en los últimos tiempos se ha visto impulsado tanto por la inversión en activos financieros como, en mayor medida, por la revalorización de su cartera.

Según el supervisor capitaneado por Pablo Hernández de Cos, durante 2019, la mayor parte de la inversión financiera de los hogares se materializó en depósitos bancarios, seguidos de instrumentos de inversión colectiva (fondos de inversión, planes de pensiones y seguros). Y estos últimos, aupados por la revalorización de las bolsas mundiales y unos bajos niveles de volatilidad, fueron los que compensaron las escasas rentabilidades de los depósitos, que en los últimos años se han visto mermados sus rendimientos por los tipos de interés ultrabajos que mantiene el Banco Central Europeo (BCE) desde 2016.

Con este escenario sobre la mesa, el Banco de España sostiene que las decisiones financieras de los hogares en 2019 se produjeron en un contexto en el que aumentó su tasa de ahorro bruto en 1,4 puntos, hasta alcanzar el 7,4% de la renta bruta disponible, el nivel más alto desde 2013. Y este ahorro, sumado al despalancamiento y a la mejora del patrimonio, es lo que ha permitido que la riqueza financiera neta de las familias haya alcanzado su nivel más alto en 15 años.

Con todo, desde la Asociación Española de Banca (AEB) concluyen que "la fuerte reducción de la deuda por las familias españolas hasta niveles relativos a su renta disponible en niveles similares a nivel europeo, aumenta su resistencia en una situación de debilidad económica como la actual. Las entidades financieras están preparadas y plenamente dispuestas a apoyarlas y a proporcionar la financiación que precisen una vez que la mejora en las perspectivas económicas impulsen el gasto y la inversión".