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Banco de España: el PIB subirá un 6% en 2021 y tardará dos años en recuperar el nivel precovid

La economía crecerá este año ocho décimas menos de lo previsto, pero se acelerará en el segundo semestre y mantendrá el ritmo en 2022

Gtres
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Autor: Redacción

El Banco de España sigue la estela de los organismos nacionales e internacionales y ha rebajado las previsiones de crecimiento económico.

Según las últimas proyecciones del supervisor financiero, el PIB de España podría crecer en 2021 un 6%, ocho décimas menos de lo que pronosticaba en diciembre, lastrado por un arranque de año peor de lo esperado por la tercera ola del virus. Tras un primer semestre débil, prevé una aceleración de la actividad en la segunda mitad del año gracias a los avances en el proceso de vacunación y a la implementación de los proyectos ligados a los fondos europeos Next Generation. A pesar de que sus números son algo más optimistas que los del consenso, se encuentran muy por debajo de los que maneja actualmente el Gobierno.

No obstante, y dada la incertidumbre que existe actualmente, el organismo liderado por Pablo Hernández de Cos mantiene otros dos escenarios alternativos: además del central, uno más optimista (suave) y otro más negativo (severo). En el mejor de los casos, la economía podría crecer en este ejercicio un 7,5%, mientras que si la situación de la pandemia se complica, el alza podría verse reducida a menos de la mitad, hasta quedarse alrededor del 3,2%.

"Las perspectivas económicas siguen sujetas a un elevado grado de incertidumbre, vinculada tanto, en el corto plazo, a la evolución de la pandemia y la velocidad del proceso de inmunización de la población como, a medio plazo, a las consecuencias económicas de la crisis. A su vez, estas últimas dependerán de dos aspectos. En primer lugar, de las secuelas que la pandemia pueda dejar sobre el tejido productivo y laboral, en términos de destrucción de empresas y desempleo de larga duración. En segundo, de la velocidad de reversión de algunos cambios en el comportamiento de los agentes inducidos por la crisis (en particular, el intenso repunte de la tasa de ahorro de los hogares y la severa caída de las exportaciones turísticas)", asegura el documento del supervisor. 

El escenario central es el más probable actualmente, y para 2022 incluye un alza del PIB del 5,3% (frente al 4,2% que manejaba hasta ahora), para moderarse en 2023 hasta el 1,7% (se mantiene sin cambios). Como consecuencia, insiste el Banco de España, "la recuperación de los niveles de PIB prepandemia tendría lugar en 2023 en el escenario central y se adelantaría algo más de un año en el escenario suave, mientras que, en el severo, el nivel del PIB se mantendría todavía, al final del horizonte de proyección, algo por debajo del observado antes de la crisis sanitaria". En este caso, no hay cambios respecto a su pronóstico de diciembre, cuando ya alertaba de que la vuelta de la economía a los niveles precovid no se produciría hasta mediados de 2023.

En cuanto al paro, calcula que este año la tasa de desempleados podría quedarse alrededor del 17% y que en 2023 todavía no habrá logrado bajar del 14% dentro de ese escenario central, donde también contempla una deuda pública superior al 117% del PIB a finales del periodo analizado y un déficit público cercano al 4,4%, muy por encima del 3% que establece como límite Bruselas.

Qué contempla el escenario

El escenario más probable contempla la posibilidad de que en los próximos meses surjan nuevos brotes de la enfermedad, cuya contención requeriría aplicar medidas de contención similares a las vigentes recientemente. "Se proyecta, además, que la progresiva administración de las vacunas permita una retirada gradual de estas medidas, hasta su desaparición prácticamente plena a finales de 2021", explica el Banco de España. También maneja la tesis de que la tasa de ahorro de las familias disminuiría a lo largo del horizonte de proyección (2021-2023), pero se mantendría al final del mismo algo por encima de su nivel previo a la pandemia. Asimismo, la naturaleza incompleta del proceso de vacunación durante los próximos trimestres haría que los flujos de turismo receptor no alcancen un grado relativamente elevado de normalización hasta 2022". 

La principal diferencia entre este escenario, el optimista y el pesimista es que se basan en diferentes supuestos relativos a la evolución de la pandemia y al grado de avance en el proceso de inmunización de la población, así como a los efectos a medio plazo de la pandemia sobre el tejido productivo y sobre el comportamiento de los agentes. "Bajo el escenario suave se proyecta una resolución más rápida de la crisis sanitaria y unas menores secuelas de la crisis que en el central, mientras que lo contrario sucede bajo el escenario severo", aclara el Banco de España, que añade que "las diferencias entre escenarios serían en mayor medida atribuibles a la magnitud de las secuelas de medio plazo de la crisis y al comportamiento más o menos precavido de los agentes económicos en sus decisiones de gasto". 

Por otro lado, el supervisor de la banca insiste en que los riesgos que rodean las proyecciones de crecimiento de la actividad en el escenario central siguen orientados a la baja en el corto plazo, y estarían vinculados principalmente a episodios más intensos de contagios o una progresión más lenta en el calendario de vacunación de la considerada en el escenario central.

Más allá del corto plazo, y además de la llegada de las vacunas, también asegura que la probabilidad de que se produzcan los peores escenarios posibles se ha reducido gracias a varios acontecimientos internacionales; entre ellos, el paquete fiscal recientemente aprobado en Estados Unidos y el acuerdo para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. "Como consecuencia, los riesgos que rodean las proyecciones de crecimiento de la actividad en el escenario central están más equilibrados en el medio plazo de lo que lo estaban hace algunos meses", concluye el Banco de España.