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¿Por qué los contadores inteligentes hacen que pagues hasta un 35% más por la luz?

Flickr/Creative commons
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Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

La factura de la luz suele protagonizar chistes que aluden al miedo, la sorpresa o a otras sensaciones negativas que ponen los pelos de punta. No es de extrañar: aparece en el buzón cada uno o dos meses, nunca de forma inesperada, pero a menudo nos da algún susto que acaba repercutiendo en el bolsillo. Con la incursión de la revolucionaria internet de las cosas al sector eléctrico, estos pequeños sobresaltos pueden llegar a convertirse en verdadera angustia.

El cambio se debe a los contadores inteligentes que comenzaron a instalarse en 2014 y ya están presentes en millones de hogares españoles (serán obligatorios solo a partir del 31 de diciembre del 2018). Para complementarlos, el año pasado entró en vigor el nuevo mecanismo de facturación eléctrica asociado a estos aparatos, el famoso Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC). Ahora, el coste de la luz varía a lo largo del día también para los usuarios.

Supuestamente, todas estas modificaciones deberían suponer un ahorro para los consumidores, pero el resultado es muy distinto. Según un reciente informe de la Plataforma Ciudadana para la Investigación Judicial del Sector Eléctrico, las facturas llegan a incrementarse entre un 20% y un 35% sin que exista un aumento del gasto eléctrico. Como han denunciado algunos ciudadanos a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el montante a pagar se hincha a causa de ciertos elementos introducidos por el nuevo sistema.

Imagen: Lablascovegmenu | Flickr

Uno de ellos es precisamente la inconstancia del precio. A pesar de que las distribuidoras han establecido distintos planes tarifarios para que los usuarios elijan el que más se ajuste a las horas de mayor consumo en casa (recibos por fin de semana, de horario nocturno, con tarifa plana, personalizables, etc.) los cálculos se complican debido a esta inestabilidad. Red Eléctrica Española informa sobre su variación durante la jornada, pero no se puede prever con antelación cuál será la hora más barata del día, ya que depende de las idas y venidas del mercado eléctrico.

Sí se ha observado que los picos de coste de mercado suelen coincidir con los de mayor demanda. Es decir, la electricidad cuesta más cuando la gente más consume. Mientras que la hora más barata suele darse en la madrugada, la más cara se produce normalmente en las primeras horas de la noche.

Los responsables de la plataforma ciudadana denuncian que “el Gobierno ha diseñado un perverso mecanismo para imponer un precio mayor del regulado en aquellas horas donde más habitualmente se concentra el consumo doméstico”. 

Un ejemplo: las tarifas con discriminación horaria de las eléctricas ofrecen un precio valle próximo a los siete céntimos, bien entre las 22:00 y las 12:00 (en invierno) o entre las 23:00 y las 13:00 (en verano). Pero ¿qué ocurre en el periodo estival cuando estamos de vacaciones? ¿Y los fines de semana? ¿Debe el consumidor cambiar varias veces al año su tarifa?

La factura ha cambiado

En el nuevo modelo de factura cambia también el peso del término energético en el recibo, es decir, la parte fija que se paga por tener electricidad −la parte variable es la derivada del gasto que hacemos−. Si antes este factor era el 35% del precio total, con el nuevo sistema pasa a suponer el 60%, algo que, según denuncian las asociaciones de consumidores, perjudica a los usuarios más eficientes. Por mucho que ahorren en electricidad, tendrán que pagar por esa proporción establecida.

Imagen: Jesús Alenda| Flickr

Los nuevos contadores inteligentes tienen aún más ases bajo la manga (o la carcasa), como el Interruptor de Control de Potencia (ICP). Este mecanismo, integrado en todos los aparatos, permite a las eléctricas cortar el suministro de forma automática si el consumo supera la potencia contratada. Se acabó levantar los interruptores para reestablecer la luz.

La mayor sensibilidad de este detector obliga a algunos consumidores a aumentar la potencia por la que pagan y así evitarse posibles apagones. Desgraciadamente para su cartera, cada cambio de tramo de potencia contratada (solo se puede hacer uno al año) supone un aumento de casi cuatro euros en recibos mensuales y ocho en los bimestrales, además de los costes asociados a los trámites que incluyen los derechos de extensión (17,37 €/kW), derechos de acceso (19,40 €/kW) y derechos de enganche (9,04 €/kW).

Quizá, pese a todos estos obstáculos, algunos usuarios logren ajustar el consumo y el gasto de su hogar al nuevo sistema para evitar que la factura alcance cifras desorbitadas. En cualquier caso, el mayor logro sería evitar una situación peor, pero difícilmente conseguir un ahorro económico significativo. Según estimaciones de la asesora energética Selectra, el importe máximo que puede ahorrarse por poner la lavadora de madrugada es de 1,8 céntimos por colada. A los factores anteriores hay que añadirle uno más: el precio del alquiler del aparato, del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Si tu factura de luz ha cambiado y tienes dudas sobre qué significan los nuevos términos, puedes consultar el diccionario ‘online’ que ha lanzado recientemente Selectra. Los contadores inteligentes parecen haber llegado para quedarse, así que, como a ese familiar que solo acude a las cenas para aguarnos la fiesta, no nos queda otra que aceptarlos en casa.