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Que no te timen como a Josep Borrell: todo lo que debes saber sobre los chiringuitos financieros

Autor: Redacción

Cualquier persona puede ser víctima de una estafa financiera: un camarero, un médico o incluso un alto mandatario europeo.

El exministro socialista y expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell ha denunciado ante la Policía Nacional y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ha caído en las redes de una firma online denominada ConsorFX, en la que invirtió 150.000 euros según El Confidencial. Después de realizar varios desembolsos durante meses, la compañía acabó desapareciendo sin dejar rastro de su dinero y el de otros clientes. Al final ha resultado ser un chiringuito financiero.

Según el regulador del mercado, los chiringuitos son organizaciones con un objetivo claro: engatusar al pequeño ahorrador para que invierta su dinero en productos financieros complejos, prometiéndole jugosas rentabilidades a cambio de un riesgo mínimo. Una promesa que no encaja con la realidad del mundo de la inversión, donde los rendimientos están asociados de forma directa con el riesgo.

Para mejorar la cultura financiera de los inversores minoritarios y evitar que este tipo de entidades consigan su objetivo, resumimos qué hacen estos vehículos, qué perfil de cliente buscan, cómo suelen actuar y qué pasos seguir para asegurarse en la medida de posible de que son empresas profesionales y reguladas:

1. Nadie les controla y están preparados para no levantar sospechas. Los chiringuitos financieros son entidades que ofrecen y prestan servicios de inversión sin estar autorizadas para hacerlo, lo que significa que no están sometidos a reglas, ni supervisión alguna.

El regulador reconoce que no siempre es sencillo darse cuenta de que la entidad es un chiringuito. Y es que sus responsables son personas preparadas para evitar levantar sospechas y se ponen en contacto con los clientes (los inversores) por teléfono, cartas, correos electrónicos… Igual que un banco, una empresa de electricidad o una firma de inversión regulada e independiente.

2. Buscan ahorradores confiados que perderán todo lo invertido. Este tipo de firmas buscan inversores poco informados y muy confiados, un perfil que ‘entrega’ fácilmente su capital bajo la promesa de jugosas rentabilidades. En este sentido, la CNMV recuerda que “es importante tener claro que los elevados rendimientos suelen ser demasiado buenos para ser ciertos”.

La principal consecuencia de caer en la trampa de estas entidades es que el inversor perderá el dinero. “Confiar en un chiringuito es una forma segura de perder el capital, ya que no es posible recurrir a ninguno de los mecanismos de protección del inversor previstos en las disposiciones legales”, explica el regulador, que insiste en la importancia de cerciorarse antes de invertir de que la sociedad opera dentro de la legalidad.

3. Qué nos puede hacer sospechar. La institución explica que, a menudo, ofrecen grandes beneficios con pocos riesgos. “Un principio básico que cualquier inversor debe tener presente es que la rentabilidad y el riesgo van unidos de forma inseparable. Las promesas de rentabilidades excepcionales sin riesgo deben hacernos desconfiar de inmediato”, insiste el regulador.

También utilizan tecnicismos para que la víctima no entienda sus palabras y le insisten en la necesidad de tomar una decisión inmediata para que no tenga tiempo de meditar las consecuencias. “Las entidades autorizadas nunca presionan al cliente”, añade la CNMV.

Así pues, lo mejor es desconfiar de las entidades que ofrecen productos financieros con nombres extraños, que exijan un pago con transferencia o que no proporcionen al inversor respuestas claras. “El inversor tiene el derecho y la obligación de conocer de antemano todos los aspectos relevantes de la inversión propuesta. Ninguna pregunta es improcedente, ni irrelevante, cuando se trata de cómo invertir su dinero”, aclara el organismo.

4. Dónde y cómo contrastar la información. Ante cualquier sospecha sobre una oferta de inversión o una entidad lo mejor es buscar información antes de invertir dinero e incluso ponerse en contacto con el regulador por teléfono o Internet.

El teléfono de la Oficina de Atención al Inversor de la CNMV es 902 149 200 [consulta aquí los horarios], aunque también se puede consultar la web del regulador, donde hay un apartado denominado ‘Advertencias al público’ que incluye un buscador que permite localizarlas de forma rápida y directa. Este punto es determinante, sobre todo si tenemos en cuenta que en el mes de abril la CNMV ya alertó sobre el riesgo de ConsorFX, la firma que supuestamente ha engañado a Borrell.

La tercera alternativa es acudir a la página de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (www.iosco.org), donde 200 supervisores de todo el mundo publican las advertencias sobre este tipo de entidades.

Con todo, no podemos olvidar que el simple hecho de que una entidad no esté en la lista de advertencias “no significa necesariamente que esté autorizada, simplemente es posible que sus actividades irregulares aún no hayan sido detectadas por los supervisores”, concluye la CNMV.