Información sobre vivienda y economía

Funcas: la inversión en vivienda se ralentiza, pero seguirá siendo un filón para la economía

El mercado de la vivienda seguirá siendo un filón para el crecimiento de la economía española, a pesar de que nos adentramos en una etapa de desaceleración generalizada. Al menos, eso es lo que contemplan las últimas previsiones de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

A la vista de los últimos datos adelantados de crecimiento o consumo, el organismo ha decidido recortar el potencial del PIB doméstico para este año y el próximo, al igual que el de otras variables como la inversión, las exportaciones o el empleo, y como han hecho ya la patronal o Analistas Financieros Internacionales (AFI).

En concreto, prevé un crecimiento económico del 2,6% para este año y del 2,2% para 2019, lo que supone dos décimas menos en cada ejercicio respecto a sus anteriores pronósticos. El mayor tijeretazo de 2018 se lo llevan las exportaciones de bienes y servicios, que subirán un 2,6%, 2,2 puntos menos de lo previsto; seguidas de las importaciones, que aumentarán un 2,9%; esto es, 1,8 puntos menos de lo esperado hasta ahora.

En tercer lugar se encuentra la formación bruta de capital fijo en construcción residencial (es decir, la inversión en vivienda), cuya previsión de crecimiento se ha reducido en ocho décimas. Aun así, Funcas prevé que se incremente un 7,5% solo en este año, y otro 6,2% el año que viene (en 2019 la subida será un punto inferior a la prevista). Se trata, por tanto, de la variable de mayor repunte en ambos ejercicios y crecerá a unos ritmos superiores a la media de los ejercicios 2014-2017, que registran un repunte del 5,7%.

Es más, el aumento previsto para el ejercicio en concurso está más cerca del promedio de 1996-2007 (los años de mayor expansión inmobiliaria, cuando alcanzó un 7,8%) que de ese 5,7% de entre 2014 y 2017. La peor parte se la llevaron los años postburbuja, con un promedio del -12,5% entre 2008 y 2013. Además, crecerá el doble que la inversión en construcción no residencial. 

No podemos olvidar que el mercado de la vivienda sigue avanzando en el camino de la recuperación. Tras tocar suelo en 2013, las compraventas de casas avanzan a velocidad de crucero este año: en los últimos 12 meses se han llevado a cabo medio millón de transacciones, según el INE, lo que se traduce en la mejor cifra desde 2008. Las hipotecas también avanzan con alegría y siguen creciendo. En junio, el último mes del que se conocen datos oficiales, el alza interanual fue de casi un 4%.

La demanda de vivienda también está creciendo y está impulsando nuevos proyectos por parte de las principales promotoras del país, que ya tienen suelo suficiente como para levantar en torno a 85.000 nuevas casas en un plazo de tres años. Además, los expertos estiman una demanda de vivienda a medio plazo que ronda las 150.000 unidades anuales, incluyendo la compra y el alquiler.

Funcas sostiene que la inversión residencial sigue manteniendo un tono muy dinámico y se mantendrá en auge “fruto de la buena situación financiera de las empresas, de los bajos tipos de interés y del mantenimiento de demanda relativamente favorables”, y recalca que “la economía española todavía seguiría creciendo por encima de la media europea, ya que permanecen las fuerzas internas que impulsaron su recuperación: desendeudamiento del sector privado, superávit externo, competitividad restaurada desde la óptica de los costes de producción y un sector financiero saneado”.

Crecimiento sí, pero con riesgos

A pesar de que el mercado lleva tiempo alertando de que los vientos de cola que han impulsado a España en los últimos tiempos cambiarán dentro de poco (tipos de interés en mínimos, petróleo barato...), Funcas descarta grandes sorpresas en este bienio. Cree que el precio del dinero seguirá muy bajo (recordemos que el Banco Central Europeo no subirá tipos al menos hasta el próximo verano), que el petróleo se mantendrá en niveles similares a los actuales, lo que permitirá que el ciclo económico se mantenga favorable; y que por fin España podrá salir del procedimiento de déficit excesivo.

No obstante, insiste en que España tiene por delante retos de peso, como por ejemplo reducir la deuda pública, una de las más elevadas de Europa y que hace vulnerable nuestra economía; así como afrontar las consecuencias que tendrán algunos riesgos que vendrán del exterior.

“Factores como la situación de los mercados emergentes, el auge del proteccionismo, el elevado nivel de endeudamiento de la economía a nivel global, las posibles burbujas que pueden existir en determinados mercados financieros o el ascenso de los populismos antieuropeos, podrían desencadenar crisis de confianza y correcciones en los mercados, y trasladarse a la economía real. En tales circunstancias, el elevado nivel de nuestro déficit estructural y endeudamiento público no dejarían margen para desarrollar una política fiscal anticíclica”, concluye Funcas.