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Barcelona quiere gastar 36 millones en solares de propiedad privada y construir viviendas

Uno de los solares en los que está interesado el Ayuntamiento en obtener la titularidad pública / Ajuntament de Barcelona
Uno de los solares en los que está interesado el Ayuntamiento en obtener la titularidad pública / Ajuntament de Barcelona

L'Eixample es el distrito de Barcelona con menos equipamiento público por m2 de la ciudad: en sus 7,48 km2 dispone una media de 2,09 m2 de edificios destinados a los vecinos frente a los 6,75 m2 en el resto de distritos. En ese contexto, el Ayuntamiento paralizó hace algo más de un año las licencias de obras en 10 terrenos privados del distrito y ahora anuncia que pasarán a titularidad pública, bien por compra o bien por expropiación, para dotar así de más equipamientos educativos y culturales en los barrios, además de construir vivienda de alquiler social.

Se trata de 10 huecos libres con su valor en oro en una ciudad de escasos kilómetros cuadrados, limitada por mar, montaña y municipios adyacentes. El Ayuntamiento vio en esos espacios en desuso la vía para dotar de equipamientos públicos a la ciudad y engordar la lista de viviendas públicas. "L'Eixample está históricamente infradotado de equipamientos públicos, le falta una tercera parte de lo que le corresponde", ha lamentado el primer teniente alcalde, Gerardo Pisarello. En el anuncio también estaba presente Janet Sanz, la teniente alcalde de Urbanismo y Movilidad, quien ha celebrado que "se empiece a materializar una demanda histórica". Si bien es cierto, solo se ha comunicado la intención de comprarlos, sin fechas a la vista.

El Ayuntamiento espera destinar 36 millones de euros para hacerse con la propiedad de esos terrenos. Algunos de ellos se encontraban en proceso de nuevos equipamientos privados. Los propietarios de esos terrenos protestan que haya otros solares con más años en desuso y, en cambio, se vayan a "expropiar" solares con proyectos existentes. 

Sanz ha avanzado que los adquirirán o bien por compra o por expropiación. La segunda opción es algo más lenta, pues requiere un proceso judicial. Muchos de los propietarios, que han preferido mantenerse en el anonimato al estar en negociaciones con el Ayuntamiento, consideran que se tratará siempre de una expropiación, puesto que "no hemos puestos nada a la venta, sino que nos obligan a venderlo".

Si no acuerdan un precio de compra, los trámites para adquirir los solares pasarían a expropiación. Si el Ayuntamiento demuestra que son espacios necesarios para el bien común y de interés público, se iniciaría el proceso de expropiación, proponiendo un precio de compra a los propietarios que, en el caso de no aceptarlos, irían al jurado de expropiación de Cataluña para que este determine un precio. En caso de no ser aceptado por una de las partes, se podría presentar un recurso. Mientras negocian el precio, el solar ya sería titularidad pública.

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto el ojo en seis parcelas privadas para construir en el futuro equipamientos municipales / Ajuntament de Barcelona
El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto el ojo en seis parcelas privadas para construir en el futuro equipamientos municipales / Ajuntament de Barcelona

El proceso de compra (o expropiación) de los solares deberá pasar primero por asegurar el planeamiento, ha explicado Sanz. Posteriormente, irá a la comisión de Urbanismo para negociar con el resto de grupos municipales y, finalmente, llevarlo al Plenario para la aprobación de compra de terrenos. Algunos como el espacio dedicado al antiguo teatro Talia, en el número 102 de la avenida Paral·lel, ya tiene una calificación especial: iban a construir una residencia de estudiantes, después de casi 30 años en desuso (desde 1988), e incluso trabajaron los actuales dueños con el Ayuntamiento sobre el planeamiento, y desde hace un año se ha girado el futuro del solar. 

Los solares que no compran

Cuando el Ayuntamiento suspendió la licencia de estos solares vacíos de L'Eixample, la lista sumaba 10 y Sanz y Pisarello han anunciado la intención de comprar siete. Los que han caído se encuentran en l'Antiga Esquerra Eixample y el barrio de la Sagrada Familia

En el primer barrio, el solar comprendido entre las calles Aribau, Còrsega, Enric Granados y Rosselló no será objeto de compra por el Ayuntamiento porque alegan que ya "se prevé una expropiación y la construcción de una guardería". En el número 138 de la calle Balmes sucede algo similar: ya cuenta con un equipamiento religioso y un casal en uso, ocupaciones de las que ya eran conocedores hace un año cuando la suspensión de licencias.

En el caso de calle Mallorca 424, en cambio, desde el Consistorio alegan que se trata de "una pieza de gran dimensión que puede acoger más de un equipamiento y requiere un estudio más detallado". Ese espacio, sin embargo, es uno de los principales afectados por las obras del templo expiatorio. La Sagrada Familia se encuentra sin un acuerdo para la regulación urbanística de las manzanas próximas, las calles Mallorca con Marina, y la volumetría final del templo. Esta isla vacía, que han rechazado comprar, forma parte los planes para continuar la fachada de la Glòria.

Otros emplazamientos complejos

La esquina entre las calles Provença y Nàpols, en concreto, Provença 408 y Nàpols 238, es uno de los solares que el Ayuntamiento pretende adquirir su titularidad. En su día se encontrada la histórica fábrica de perfumes Myrurgia, un edificio catalogado y protegido. Pese a ello, en el 2000, parte del edificio fue descatalogado para poder levantar en él un gimnasio privado, hoy el Metropolitan de Sagrada Familia. También se iba a construir un hotel de cuatro estrellas, pero los socialistas en 2009 paralizaron las obras.