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Razones por las que los bancos tardan en vender sus paquetes de inmuebles a los 'fondos buitre'

hay inversores institucionales interesados en españa y no sólo fondos buitre

Desde que el banco de España (bde) obligara a bancos y cajas en mayo de 2010 a remodelar la forma de afrontar las provisiones y garantías de los créditos morosos, las entidades financieras, como banco santander, se han puesto manos a la obra para dar salida a sus activos inmobiliarios en paquetes. Hay inversores institucionales interesados en estos paquetes pero aún no se han cerrado grandes operaciones de compraventa y no es sólo cuestión de precio (que también). Los expertos consultados por idealista news aseguran que se debe además a la falta de cintura de la banca y a la incompleta reestructuración financiera de las entidades

En la actualidad hay inversores extranjeros interesados en España, en su mayoría “fondos buitre” (vulture funds), es decir, fondos que sólo compran con fuertes descuentos del entorno del 70%. Sin embargo, fuentes cercanas a los procesos aseguran que los verdaderos inversores internacionales hay que ir a buscarlos a su país porque para los extranjeros “España no está en bancarrota, sino que está en dificultades. Nuestro país tiene unas estructuras sólidas, se compra barato y tenemos unos datos macro que permiten defender la bondad de España como país al que traer inversión”

 

Los principales factores por los que no casan la oferta y la demanda de paquetes de inmuebles pertenecientes a las entidades financieras son los siguientes:

 

1.- el precio: la oferta y la demanda no casan. Las entidades financieras se niegan a vender con descuentos del 70% o más que es lo que por el momento están ofreciendo los compradores, como es el caso de banco santander

 

2.- falta de cintura en la negociación por parte de la banca: reciben las ofertas de compra de sus inmuebles por parte de inversores institucionales con mucha lentitud en su decisión, “les cuesta trabajo transmitirlas”, se queja el abogado de una entidad financiera. José parra-moreno, de grupo main, asegura que ellos chocan más “con los muros de las entidades financieras que con los muros de los inversores”

 

3.- miedo a decidir: para los expertos consultados por idealista news, las propias estructuras internas de la mayoría de las entidades no están preparadas aún para gestionar un activo que no es su negocio. “Al final las estructuras se conforman de individuos y se encuentran con incertidumbres en cuanto a su destino próximo y hay poca capacidad de decidir”, añade el abogado de banca, que pone como ejemplo el nombramiento de Pedro urresti, como encargado de la cartera inmobiliaria de bbva, un clásico de la banca pero no del sector inmobiliario

 

4.- temor a dar pérdidas: las entidades financieras aún no han dado el paso de reconocer el precio de los activos inmobiliarios y anotar ese precio en la cuenta de resultados. “En la banca nadie quiere asumir pérdidas en la venta de viviendas”, aseguran algunos expertos. Mikel echavarren, consejero delegado de irea, indica que la banca no vende “por el impacto negativo que tendría en su cuenta de resultados hacerlo a valoraciones bajas en un momento en el que se prioriza por los bancos mantener un nivel de capital lo más elevado posible”. Además, añade que hay incertidumbre sobre  los niveles de capital que tendrán que mantener en el futuro las entidades financieras

 

5.- mala presentación de los activos inmobiliarios: las entidades financieras no están empaquetando bien su producto porque meten desde un solar en Madrid hasta una finca medio rústica en málaga. “Habría que hacer presentaciones homogéneas de producto, es decir, hay que detallar dónde están ubicados los inmuebles, qué tipo es y cómo se paga, además de añadir fotos, tasaciones, planos, etc", señalan los expertos

 

6.- la valoración del suelo: el suelo es el activo “maldito” de las entidades financieras por su escasa o nulo valor en el mercado. Así, hay una distancia considerable entre la casi nula valoración del suelo por parte de los fondos de oportunidad con el hecho de que los bancos todavía no han provisionado todas las pérdidas en estos activos