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El impacto del covid-19 más allá de la vivienda: cómo afectará al ‘retail’, oficinas y logística

El coronavirus ha irrumpido en todos los sectores como un huracán, si bien cada negocio tiene sus particularidades

Fuente: Unsplash
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El coronavirus ha irrumpido en todos los sectores como un huracán, si bien cada negocio tiene sus particularidades. En el caso del inmobiliario, se ha hablado mucho sobre cómo serán las casas más demandadas tras el confinamiento, pero también hay que tener en cuenta otros aspectos más profesionales como las oficinas o la logística, o las zonas que consideramos de ocio, como las tiendas o los centros comerciales. Así afectará la nueva normalidad a esos espacios que no son nuestra casa pero que regentamos diariamente.

Los centros comerciales, por sus dimensiones y su capacidad de atraer a un gran número de consumidores, ha sido uno de los activos inmobiliarios que más han tenido que modificar su gestión. Si bien es cierto que el 100% de los centros comerciales en España han vuelto a abrir sus puertas, las limitaciones en el aforo y los espacios comunes han cambiado significativamente.

La novedad más llamativa en su reapertura han sido las numerosas medidas de limpieza y mantenimiento para garantizar la correcta higiene y desinfección de las instalaciones. Pero en estos meses han ocurrido también otros cambios estructurales que ya se vislumbraban antes del covid-19 y que la pandemia ha acelerado de forma notable.

Augusto Lobo, director de retail en JLL España, lo resume así “es evidente que el sector retail ha sido uno de los más afectados por la pandemia. Si analizamos los datos del segundo trimestre, la economía española se contrajo bruscamente en abril debido al coronavirus y las medidas de contención impuestas por el Gobierno, lo que penalizó el comercio. No obstante, los últimos datos muestran que la actividad se está recuperando a medida que se levantan las restricciones”.

En este sentido, la recuperación de los centros comerciales está siendo más lenta que la de los parques de medianas o las calles comerciales. Dentro de este tipo de grandes superficies, ciertos sectores con presencia habitual como la restauración o las actividades de ocio han sido más afectados en comparación con otros. Mientras que es probable que éstos necesiten ganar agilidad en su cartera, otros sectores, como la alimentación han mantenido su actividad y pueden protagonizar nuevas operaciones en los próximos meses.

Para Gonzalo Senra, director de retail de CBRE, Asia está jugando un rol crucial para prever cómo será la vuelta en España a las calles y centros comerciales a medio plazo. Los datos de la consultora revelan que en China se ha recuperado en un 70% la afluencia, por ejemplo, lo que permite ver luz al final del túnel.

Por su parte, Salvador Arenere, consejero y socio de Intu Eurofund, explicó en una mesa redonda organizada por Wires (Women in Real Estate Spain) que será necesario que los protocolos que evalúa la administración tengan en cuenta a los grupos de interés que están “poniendo en práctica” la vuelta a la normalidad, y que son quiénes están escuchando lo que necesitan los clientes. Si no se tiene en cuenta a los operadores, habrá numerosas críticas y será muy difícil gestionar bien este incierto panorama.

Otro cambio que ha traído la pandemia es la modificación del propio tipo de contrato de alquiler de locales. Las cláusulas para protegerse ante los riesgos imprevisibles causados por pandemias se han convertido en un nuevo punto en la agenda a la hora de que propietario e inquilino se sienten a negociar.

Oficinas vs teletrabajo: no, no "solo puede quedar uno"

La demanda de espacios de oficinas está directamente relacionada con la economía: normalmente, en tiempos de crisis, la demanda en este sector cae a la par que los niveles de empleo, y las empresas adoptan una estrategia de ahorro de efectivo. Sin ninguna duda, la pandemia se ha traducido en una recesión a escala mundial y, a corto plazo, esta situación tendrá un impacto directo en la demanda de oficinas. No obstante, en vista del éxito de la implantación a gran escala del trabajo desde casa, actualmente cabe preguntarse si, a largo plazo, este será el catalizador final de los espacios de oficinas.

Según expertos del sector, “no se trata de una cuestión tan sencilla como se suele pensar, dado que el aumento del teletrabajo no equivale directamente a un descenso de la demanda de espacios de oficinas”. Existe un sinfín de factores adicionales que debemos analizar, como la densidad, la rentabilidad financiera, la productividad y la tecnología. Antes de analizar estos factores, debemos pararnos a pensar para determinar la función y el propósito de las oficinas desde el punto de vista tanto de las empresas como de los empleados.

Desde la perspectiva de los inquilinos corporativos, las oficinas ofrecen un espacio físico para reunir a sus empleados y coordinar las actividades, la productividad y el rendimiento e impulsar la creatividad. Además, las oficinas son un escaparate de la propia marca y cultura de una empresa, y desempeñan un papel fundamental a la hora de atraer y retener a los profesionales más cualificados. La función de las oficinas seguirá evolucionando, lo que acelerará aquellas tendencias que resaltan la importancia de la colaboración y la innovación en la productividad de los empleados.

Desde la perspectiva de los empleados, la oficina es un espacio donde se producen interacciones personales que la tecnología difícilmente puede replicar, como el contacto social, la colaboración en persona, la orientación profesional y la gestión. Incluso tras el reciente éxito que ha tenido la implantación global del teletrabajo, los empleados siguen expresando que les gustaría trabajar en la oficina la mayor parte de la semana.

Para conocer qué pasará en un futuro, hay que tener en cuenta muchísimos otros factores, como el diseño de las oficinas, los patrones de los desplazamientos o la tecnología. En lo que coinciden todos los expertos es que el teletrabajo ha llegado para quedarse como alternativa, pero no como un sustituto de las oficinas.

Ecommerce y logística, tándem salvador del inmobiliario más industrial

Si ha habido un momento en el que hemos puesto en valor el funcionamiento del sector logístico ha sido, sin duda, la época de confinamiento. Ya sea para hacer ejercicio, teletrabajar o buscar nuevas actividades de ocio, el número de compradores online ha crecido de forma más que notable, incluso en segmentos con poca adherencia a lo digital como son los mayores de 60 años. Tanto es así que, según un estudio de IAB, un 70% o más de los españoles de todos los rangos de edad ha adquirido algún bien o servicio online durante la cuarentena.

Los hábitos de compra online de los españoles han variado no solo en porcentaje de compradores online, sino también en cuanto a los productos adquiridos, con el consiguiente incremento generalizado de las ventas por Internet. Eso ha situado a la logística como una actividad clave para la supervivencia de los negocios, una tendencia que tendrá continuidad también en la actual época post-Covid.

¿Cómo podría cambiar, por tanto, la pandemia al sector logístico? A corto plazo, es evidente que la situación requiere que las compañías revisen su estrategia y fortalezcan la cadena de suministro y sus canales de e-commerce ante otras posibles amenazas e interrupciones. Mientras tanto, a la larga, podemos anticipar algunos cambios adicionales y de mayor envergadura, que afectan al propio funcionamiento de las cadena de suministro y el sector logístico como tal.

La pandemia impulsará las estrategias de reducción de riesgos y llevará a las empresas a incrementar la resiliencia de sus cadenas. “Por un lado, nos podríamos encontrar con que un mayor número de productos se fabriquen en el país de origen de la empresa comercializadora. Por otro, anticipamos un mayor interés por las materias primas de proximidad a la hora de abastecer a las fábricas, además de una diversificación de las fuentes de suministro de las cadenas”, explican desde JLL.

Esto podría conllevar un incremento en la demanda de instalaciones industriales y de logística a nivel regional. Sin embargo, también puede ocasionar un descenso en el volumen del comercio mundial, así como en los flujos de contenedores en los principales puertos.

Por lo tanto, el coronavirus impulsará “indudablemente” la venta y alquiler de naves modernas, especializadas y sostenibles, con acceso a una buena infraestructura (incluida la energía eléctrica); aquellas que estén situadas en ubicaciones estratégicas y que faciliten el servicio a los principales mercados de consumo (o industriales); los inmuebles ubicados en lugares en los que la oferta es limitada y los activos que están bien posicionados para ofrecer el servicio de logística de última milla y que permiten hacer frente al probable aumento de las ventas online de productos perecederos y no perecederos.